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Infracción. Parar a recoger pasajeros en cualquier lado
es algo común en la capital. Foto:
EDH
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Alejandra Dimas/J.R.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
A pesar de que el transporte público de pasajeros con apenas
12 mil unidades representa el 2.5 por ciento de un parque vehicular estimado
en cerca de medio millón, una de cada cinco esquelas impuestas
por la policía entre junio de 2003 y el 30 del mes pasado fue aplicada
a los conductores de buses y microbuses, según el informe del Viceministerio
de Transporte (VMT).
El reporte, que no toma en cuenta las más de seis mil esquelas
impuestas este mes por el incremento ilegal al pasaje, contabiliza casi
63 mil infracciones cometidas por parte de este sector; es decir, una
unidad de transporte ha recibido, en promedio, cinco sanciones en el periodo
mencionado.
Según el director de tránsito del VMT, Eduardo Martell,
el estacionamiento en lugares no autorizados para recoger a los pasajeros,
conducir con las puertas abiertas o estacionarse más tiempo del
debido en una parada establecida son las infracciones más comunes
de los motoristas.
Dentro de las sanciones catalogadas como muy graves, la alteración
de la tarifa, con 12,636, encabeza este tipo de faltas.
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Falta. Viajar sin protección es una de las más graves.
Está penalizada con 300 colones. Foto:
EDH
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Este incremento se explica, en parte, por la decisión de los transportistas
de aumentar la la tarifa a $0.20 a mediados del año pasado y que
conllevó un alza de sanciones hasta que fue avalada por el Gobierno,
en octubre pasado.
A diferencia de los conductores particulares, que reciben más sanciones
leves, los motoristas del transporte cometen infracciones catalogadas
como graves y muy graves, de acuerdo al mismo
informe.
Un total de 52 mil multas pertenecen a esta categoría frente a
las cerca de 150 mil sanciones de los vehículos livianos.
Los empresarios del sector son conscientes de las irregularidades, aunque
hablan de arbitrariedades por parte de las autoridades.
Guillermo Rosales, presidente de la Ruta 8, considera que algunas sanciones
no tienen razón de peso. Cita como ejemplo aquellas impuestas por
la falta de extinguidor de incendios o los triángulos de peligro.
Arbitrario
Catalino Miranda, presidente de Fecoatrans, gremial que firmó un
acuerdo con el Gobierno para el subsidio de $0.30 al galón de diésel
consumido, va más allá que su colega.
El 80 por ciento de las multas son exageradas, indicó,
y añadió que muchas de ellas deberían ser anuladas
del la Ley de Tránsito.
Pararse más tiempo de lo establecido, explicó Miranda, no
debería ser sancionado en la medida que en la ley no se indica
un tiempo determinado para las paradas.
De igual manera responde cuando las sanciones llegan por estacionarse
separado de la acera.
Ningún PNC anda midiendo cuanta es la separación de
la cuneta, indicó el principal representante del sector de
microbuses.
Ricardo Polanco, de la gremial del sector de buses, parece más
pragmático y se inclina por pagar las multas, sobre todo, las últimas
impuestas por el incremento a la tarifa.
Estamos casi conscientes de que nos va a tocar pagar, indicó
Polanco, quien no obstante afirmó que van a realizar todo un trabajo
legal para tratar de reducir la cantidad de esquelas.
En dos años, el transporte de pasajeros ha cancelado algo más
de 20 esquelas. Sin embargo, se han desatendido de otras 35 mil. En una
cantidad inferior, ocho mil casos, han presentado recurso.
El proceso de apelación
Los conductores no son muy propensos a apelar las esquelas impuestas.
Una opción
Cualquier persona que recibe una multa tiene el derecho de apelar si considera
que hubo irregularidades.
El recurso
Para cuestionar una sanción, el afectado tiene cinco días
hábiles para ir a la oficina jurídica, en el VMT.
Estudio
Esta instancia verifica si el señalamiento procede o no. Si es
negativo, se desestima el recurso presentado.
Resolución
Si procede, pasa a manos del área jurídica para su análisis.
Los expertos tienen tres días para decidir.

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