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Breve Análisis
Fusades y la modernización política

La prioridad de Fusades siempre ha sido la modernización económica. Sin embargo, claramente ha concluido que la modernización económica no se puede completar sin la modernización política.

Publicada 12 de julio 2005, El Diario de Hoy

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) ha dado un nuevo giro a la discusión nacional. En su estudio sobre las instituciones políticas salvadoreñas, que realizó en conjunto con la Universidad de Salamanca, hace una propuesta de modernización política para El Salvador.

La prioridad de Fusades siempre ha sido la modernización económica. Sin embargo, claramente ha concluido que la modernización económica no se puede completar sin la modernización política.

Por ello, la esencia del estudio de Fusades está enfocado en implementar reformas que puedan construir un Estado moderno. La esencia del poder de un Estado descansa en su habilidad de hacer que las leyes se cumplan, incluso utilizando la fuerza. Como decía Max Weber: “En las sociedades modernas, el monopolio de la fuerza física y la coerción son exclusivamente del Estado”.

Por ejemplo, en Estados Unidos, el Estado es sumamente fuerte. Posee una red de instituciones políticas que permite que la ley se cumpla. Sin embargo, al mismo tiempo, el tamaño y el alcance es bastante limitado. El Estado estadounidense no es dueño de empresas grandes ni nacionaliza tierras ni domina recursos importantes como el petróleo o el acero. Sin embargo, si bien su alcance y tamaño están limitados, su fortaleza institucional es muy grande.

Por ello, Francis Fukuyama, profesor de la Universidad de John Hopkins, divide a los estados en dos dimensiones: alcance y fortaleza. El Estado francés tiene un mayor alcance que el de Estados Unidos. La burocracia francesa y el control directo del Estado sobre la educación es mucho mayor en Francia que en Estados Unidos. Sin embargo, en ambos países existe un alto grado de fortaleza institucional.

El estudio de Fusades es una propuesta a trabajar justamente en esto último. Si El Salvador ha optado por un Estado con un alcance y tamaño limitados, donde la esfera de lo privado es mayor que la del sector público, su siguiente desafío es crear la fortaleza institucional para que esta esfera de lo privado funcione lo mejor posible.

Para que una economía basada en el sector público transite exitosamente a una economía basada en el sector privado, se deben crear instituciones políticas de acuerdo con esa transición. De lo contrario, si las instituciones políticas no se modifican y no se da el fortalecimiento institucional, la economía de los privados tendrá problemas de funcionamiento.

Argentina, por ejemplo, le dio un mayor énfasis al sector privado en los años 90. Sin embargo, mantuvo su institucionalidad política intacta. El sistema de prebendas y caudillismos regionales que dominaban la política argentina se mantuvo.

El resultado fueron unas reformas de mercado con resultados distintos a los esperados. Incluso los ingresos de las privatizaciones sirvieron para alimentar el enorme apetito fiscal de las provincias argentinas.

En el informe anual de 2002 sobre Libertad Económica del Instituto Cato, con sede en Washington D.C., los investigadores James Gwartney y Robert Lawson citan al famoso economista Milton Friedman cuando dicen: “Que el Estado de Derecho es más importante que las privatizaciones”.

Obviamente, Friedman se refiere a la importancia de la fortaleza de las instituciones políticas. Entonces, el mérito de Fusades y en especial de su presidente, Ing. Antonio Cabrales, es poner el tema de la institucionalidad política en el centro del debate nacional y hacer una propuesta para su mejoría.

Sin embargo, en su intento por modernizar la política, Fusades tendrá el problema que el discurso de fortalecer las instituciones es un discurso que le interesa casi exclusivamente a las elites políticas, empresariales y académicas.

Las encuestas de opinión demuestran que los problemas que la sociedad percibe como los más importantes son el desempleo, la situación económica y la delincuencia. La modernización de las instituciones no está entre las prioridades de la opinión publica, aunque sea su desempeño lo determina si los problemas económicos y sociales se resuelven o no.

Entonces existe un divorcio entre los discursos de las elites académicas que piden mayor modernización política y el discurso de la opinión pública que pide soluciones a problemas más urgentes. El desafío de Fusades es convencer a los líderes políticos de implementar las reformas que el estudio propone, aunque la opinión publica no se los esté pidiendo todavía.

*Columnista de El Diario de Hoy.


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