|
Palabras
El hombre que ama se vuelve más femenino
El hombre enamorado se vuelve
más femenino, afirman quienes estudian la mente humana. ¿Es
femenina la poesía? La musa, que es el soplo, la inspiración,
la intuición y el arrebato, ciertamente es femenina.
Publicada 12 de julio 2005, El Diario de Hoy
|
|
Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Los antiguos representaron al ángel de la música con rostro
femenino, acorde al canon universal.
Aunque los ángeles son entidades etéreas sin género
sexual, lo cual corresponde únicamente al plano físico.
Existirán tal vez en la galaxia mundos donde el ser no necesite
duplicar su sexo y dividirse para reproducirse y continuar en el tiempo.
Serán las andróginas mitológicas que, al igual que
moluscos y árboles, al principio del mundo poseían un solo
sexo. Seguramente existirán mundos donde los seres y el amor sean
eternos. Es posible
Pero es ese aliento, esa magia cósmica
del amor, la que vuelve dócil, tierno y poético al recio
guerrero de la vida.
La vida que premia con dulzura todas las batallas, con una armonía
sideral todos los silencios. La música que es también silencio,
plectro, lira, erótica
La musa cara de ángel, de diosa
y de mujer
En su afán de aproximarse al alma femenina, el varón se
vuelve ciertamente femenino, tierno de corazón como la rosa. Y
puede mirar a las estrellas y decir palabras cariciosas, inventar sueños
del corazón, transformar su deseo en poesía, excitación
y libido. Todo para estar más cerca del alma de la mujer
(palabrasbalaguer@gmail.com)
DÍA A DÍA
Ediles comunistas
No hay que sorprenderse si los actuales ediles comunistas hipotecan cuanta
propiedad municipal queda sin hipotecar, vendan zonas verdes, se lleven
los tejados de la Alcaldía, arranquen servicios sanitarios, levanten
los pisos y desmonten puertas y ventanas.
Eso, más o menos, hicieron los duartistas antes de entregar Casa
Presidencial y la residencia presidencial en 1989: transformarlas en porquerizas.
Una partida de vándalos no lo habría hecho más a
fondo.
El alcalde capitalino, hay que reconocerlo, no hace sino cumplir con su
deber revolucionario: echar abajo lo que puede, desordenar y conseguir
que unos sectores ciudadanos estén en contra de otros.
Estos comunistas no tienen capacidad para construir nada, de administrar
con alguna pequeña medida de eficiencia, de ser probos en el gasto
y limpios en el uso que hacen de los bienes a su cargo. Levantar una catedral
toma siglos, pero una banda de sediciosos puede destrozarla en cosa de
horas o minutos.

|