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| Relax. El equipo Quick Step-Innergetic charlan
en la terraza de un hotel. ¿Planearán el ataque de hoy?
Foto EDH |
Reuters/DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Tour de Francia tuvo una una pausa ayer y cumplió una jornada
de descanso para los 175 ciclistas antes de que la famosa carrera llegue
a los Alpes.
Después de nueve días de carrera, el estadounidense Lance
Armstrong y su equipo Discovery Channel han mostrado signos de debilidad
y el seis veces campeón del Tour se vio forzado a ceder el jersey
amarillo de líder al alemán Jens Voigt.
Las primeras grandes subidas del Tour están previstas para la décima
etapa que se correrá hoy entre Grenoble y Courchevel e incluso
aunque se espera que Voigt, que no es un escalador, pierda el liderato,
se abre un signo de interrogación sobre la fortaleza de las tropas
de Armstrong en el Discovery Channel.
El hexacampeón llegará a la montaña y tendrá
que dar un paso adelante para enfrentarse a unos rivales ávidos
por derrotarle en la máxima prueba del ciclismo mundial.
La jornada de hoy se considera como un punto de referencia para descubrir
las verdaderas fuerzas del líder del Discovery Channel, cuyo equipo
no respondió con la fiabilidad de los últimos años
en las primeras rampas de media montaña de la primera semana de
carrera.
Advertencias
Aunque sólo en tres de las siete grandes etapas de montaña
del Tour se llega en alto, el respeto de los corredores hacia las rampas
de la ronda francesa es enorme. A primera vista los Alpes no parecen
tan terribles. Pero creo que las apariencias engañan, advirtió
Armstrong, que disputa su último Tour en busca de su séptima
victoria consecutiva.
El T- Mobile parece el equipo más potente en el comienzo de carrera,
y el tridente formado por el kazajo Alexander Vinokourov y
los alemanes Jan Ullrich y Andreas Kloeden llega a la alta montaña
después de dar ya un par de avisos.
Si falla Armstrong, yo soy el siguiente, que nadie lo olvide,
amenazó Vinokourov. Atacaré hasta que las fuerzas
me lo permitan, dijo el kazajo.
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| Piruetas. Un ciclista condujo una bicicleta horizontal.
Foto EDH |
Mientras que Jan Ullrich, el eterno rival de Armstrong, no parece estar
en tan buena forma como Kloeden, segundo el año pasado y único
que logró salir del grupo en la primera gran dificultad montañosa
del Tour, el sábado, y abrir fácilmente un hueco de medio
minuto.
Pero Armstrong no sólo tendrá que preocuparse de los T-Mobile,
sino también de los especialistas. Escaladores como el italiano
Iván Basso o los españoles Iban Mayo y Roberto Heras estarán
también al acecho, esperando un signo de debilidad del norteamericano.
Mensajes
A todos los ataques no podrá responder, advirtió
Ullrich. En los Alpes iremos al ataque, amenazó el
danés Bjarne Riis, director deportivo del CSC, equipo de Basso,
tercero el año pasado.
Siempre dije que el Tour empezaba de verdad en los Alpes y se decidiría
en los Pirineos. Estoy más convencido que nunca de ello,
auguró Basso.
La primera etapa de montaña es la que siempre marca. Es la
que suele separar la paja del grano, comentó Eusebio Unzúe,
director del Illes Balears del español Alejandro Valverde.
Si no es en Courchevel, los escaladores tendrán otra oportunidad
mañana, cuando el pelotón ascienda al punto más alto
del Tour, el Galibier, con 2,645 metros. Aunque a 40 kilómetros
de meta, todos temen al gigante, que habrá que afrontar con el
desgaste en las piernas.

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