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Tiempo
11
de julio inicia la última etapa de 15 días, para ratificar
el documento.
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Tope
12
de julio es el último día para votar en favor o censurarlo.
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El Diario
de Hoy
negocios@elsalvador.com
Hoy inicia la carrera en la Cámara de Representantes del Congreso
de Estados Unidos, por la ratificación del Tratado de Libre Comercio
(TLC) que se firmó con Centroamérica y República
Dominicana. La última votación debe ocurrir antes del 25
de julio.
Si no se logran los 218 votos necesarios, el acuerdo será desechado
y no entrará en vigencia en ninguno de los países miembros,
aunque haya sido aprobado anticipadamente por las asambleas legislativas
de El Salvador, de Guatemala y de Honduras.
No existe ningún mecanismo técnico, dentro del Congreso
para revertir una votación negativa, confirmó René
León, embajador salvadoreño en Washington.
La Autoridad de Promoción Comercial (TPA, siglas en inglés),
que permitió la negociación de este acuerdo, establece tajantemente
que el TLC debe votarse en favor o en contra, para determinar si se implementa
o no. Nada más.
Si no se aprueba, entonces, técnicamente el juego terminó,
advirtió León a más de 70 miembros de la Cámara
Americana de Comercio (Amcham), de El Salvador, a quienes instó
a presionar ahora más que nunca a los congresistas, junto con la
Cámara de Comercio estadounidense.
Escenarios
David Huezo, presidente de la Amcham, consideró que hay posibilidades
políticas y económicas que pueden revertir una votación
en contra, pero no quiso detallar nada al respecto.
La única opción de revivir el TLC se presentará en
2009, con el nuevo presidente de Estados Unidos, lo que significará
volver a negociar y a convencer congresistas, advirtió León.
Para entonces, Centroamérica habrá perdido las exenciones
arancelarias que actualmente regulan el comercio de la zona con el mercado
estadounidense, mediante la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC),
que vence en 2008.
León cree que dicho escenario es posible, porque nadie en la administración
del Presidente George Bush ha solicitado la extensión de la ICC
en el Congreso, en parte, porque esperan que el TLC sea ratificado.
Si las predicciones negativas se realizan, mientras la región renegocia
la extensión de la ICC, China aprovecha para sustituir a los exportadores
de la zona, ya que las grandes cadenas estadounidenses que contaban con
el TLC, optarán por importar bienes más baratos.
Entonces China habrá sepultado a todos, comentó
León, al agregar que están en juego aproximadamente 626,000
empleos en las industrias textil y algodonera estadounidense.
Los periódicos de Washington ya comenzaron a reflejar este escenario,
al analizar que las primeras víctimas estarían en los sectores
mencionados, cuyas exportaciones anuales a Centroamérica y a Dominicana
superan los 400 millones de dólares.
La industria textil colapsará sin TLC y sin ICC, porque la Organización
Mundial del Comercio (OMC) presiona por la desaparición de concesiones
unilaterales para 2008, año en el que se acaban también
todas las restricciones a China, según el Washington Daily News.
Los efectos
En la región, la pérdida de empleos en las maquilas de confección
y el cierre de las mismas también es evidente, antes de que la
ICC concluya, debido al factor China.
Sólo en El Salvador, el ingreso de China a Estados Unidos, libre
de restricciones, ha ocasionado el cierre de 12 fábricas y el despido
de 4,249 empleados del sector, según informes del Gobierno.
En Guatemala quebraron 21 fábricas y se cerraron 3,500 fuentes
de empleo, informó la Comisión del Vestuario y Textiles
(Vestex). En Honduras, ocho plantas de textiles también cerraron,
según los periódicos del istmo.
El Banco Mundial (BM) lanzó un estudio en el que prevé que
las economías centroamericana y dominicana crecerán cerca
de 0.6 por ciento anual, en los primeros cinco años de vigencia
del TLC. Esto no ocurrirá si el Tratado no es ratificado entre
esta semana y el 22 de julio, en la Cámara de Representantes, donde
aún no hay suficientes votos.
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Si no se aprueba, entonces, técnicamente el juego
terminó (...) hay que esperar el próximo gobierno
de 2009, para renegociar
René León. Embajador en Washington.
Foto: EDH
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La cacería de votos de los representantes
Los sondeos internos en la Cámara de Representantes del Congreso
de Estados Unidos indican que ha crecido a 67 el número de congresistas
indecisos acerca de votar en favor o en contra del Tratado de Libre Comercio
(TLC), firmado con Centroamérica y República Dominicana,
aprobado ya por el Senado.
A partir de hoy 11 de julio, quedan 12 días para someter a votación
final el acuerdo. Entre los republicanos hay 43 indecisos y en el grupo
demócrata hay 24, según las encuestas de los medios informativos
del Congreso.
De los 231 republicanos, 60 respondieron que están en favor, diez
se inclinan a respaldar el TLC, seis podrían votar en contra y
13 dijeron que definitivamente no apoyarán. Los restantes 99 no
quisieron responder al sondeo.
De los 202 demócratas, el censo muestra que cinco votarán
en favor, 112 en contra y 15 se inclinan a no respaldar. Ninguno va por
el sí, y 46 declinaron de contestar la encuesta. El
congresista independiente, Bernie Sanders, de Vermont, planea votar en
contra.
René León, embajador de El Salvador en Washington, dijo
que la estrategia de la Casa Blanca será concentrarse en convencer
a los indecisos, porque los que están en contra no cambiarán
de posición.
Los periódicos en Washington indican que ahora el Partido Demócrata
ya no es el mismo que apoyaba los acuerdos de libre comercio, en la época
del ex Presidente Bill Clinton. Sólo 10 congresistas de la bancada
votaron en favor, en el Senado, el 28 de julio pasado, comparados con
los 27 que en la misma instancia apoyaron en 1993 el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN).
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Estrategia. El cabildeo se enfocará hacia los indecisos.
Foto: EDH
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Las dificultades
Buscar apoyo entre esta bancada es más difícil y confuso,
porque los legisladores en contra suelen identificarse con el sector latino
o con el comercio exterior, como Joe Biden, quien se denomina un internacionalista,
o como Chris Dodd, reconocido como el amigo de la democracia latinoamericana.
En el grupo también están Evan Bayh, el heredero de la nueva
democracia; Jon Corzine, quien hizo una fortuna de mercados de capitales
globales libres, en Goldman Sachs; y John Kerry, quien perdió la
elección presidencial del año pasado, en parte porque los
votantes sospecharon que él no respaldaba de verdad el libre comercio.
La sorpresa la dio Hillary Clinton, quien votó en contra en el
Senado, pese a la trayectoria de su marido. El vuelco proteccionista que
los demócratas han demostrado con el TLC de Centroamérica,
dicen los periódicos, se debe a que el acuerdo es el peor de los
negociados en cuanto a derechos laborales y respeto al medio ambiente.
También contribuye las concesiones proteccionistas que la Casa
Blanca ha dado a los azucareros, a los textileros y a los defensores de
lo laboral, para apaciguar los ánimos.
Otra razón que retrocede el respaldo de los demócratas podría
ser la electoral, bajo la cual, la línea partidista amenaza con
represalias para aquellos que apoyen el TLC y al Presidente Bush.

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