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Jim Caviezel Visita. El actor de La Pasión de Cristo, que estuvo en El Salvador, es un hombre de fe
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Claudio Martínez Las casualidades no existen. Al menos eso es lo que cree James Caviezel y tiene fundamentos de sobra para demostrarlo. Si no fuera por una inoportuna lesión en su tobillo cuando estaba
en la universidad, hoy quizá sería un famoso jugador de
baloncesto de la NBA, su verdadero sueño desde que era un niño
anónimo en Mount Vermot, un pequeño pueblo rural cerca de
Seatlle. Pero alguien tenía otros planes reservados para él.
Sin duda Dios me puso en esta profesión. Al principio, cuando
me decidí por esto no sabía cómo iba a hacer, si
ni siquiera había estudiado actuación y no conocía
a ningún actor, comentó sobre su decisión de
mudarse a Los Ángeles para probar suerte en la industria cinematográfica. El poder del rosario Aunque logró pequeños papeles en algunas películas, su carrera no iba a ninguna parte y ya consideraba seriamente la posibilidad de empacar su maletas y regresar a su pueblo. De repente, algo mágico sucedió. Corría el año 1997. Terrence Malick, un enigmático director de culto que en toda su vida había filmado únicamente dos películas: Badlands (1973) y Days of Heaven (1978), quería verlo para una audición de su tercer
film, La delgada línea roja. Sería el regreso de Malick después de 21 años de ostracismo. La cita era a las seis de la tarde en la mansión del realizador, a la que Caviezel describió como una especie de Palacio de Buckingham. Sabía que los próximos diez minutos podrían cambiar mi vida para siempre. Iba en mi carro y empecé a rezar el rosario. Además, eran las 6:05, ya iba tarde, y me preguntaba qué
hacía ahí, si lo que yo quería era jugar en la NBA.
Al llegar, dejé el carro, subí la colina hasta la casa y
cuando iba a golpear me di cuenta de que había traído el
rosario conmigo
, comentó Jim, quien confesó
que las piernas le temblaban. La mujer que me abrió la puerta lucía una medallita,
por lo que asumí que era católica. Al ingresar, inexplicablemente
saqué mi rosario y se lo regalé a la señora. Ella
rompió en llantos. Me contó que el día anterior había
perdido un rosario bendecido por la Madre Teresa de Calcuta y que había
estado rezando toda la mañana para recuperarlo
Muy emocionada,
me llevó hasta Malick. Resulta que no era la empleada, como yo
creía, sino la esposa del director. Ahí conocí a
Terrence, quien ha sido como mi padre en esta industria, continuó. Fueron bastante más de diez minutos, pero definitivamente le cambiaron la vida. Caviezel consiguió, en parte gracias al poder del rosario, el rol principal de la película, que recibió el elogio unánime de los críticos además de siete nominaciones para el Oscar. A partir de ahí, su nombre, algo difícil de pronunciar, empezó a sonar entre los productores y las ofertas laborales se multiplicaron.
Pero para un católico ferviente como él, convivir en un
ambiente donde priman el glamour y el exhibicionismo ha sido todo un desafío.
Es duro encontrar amigos en Hollywood, reconoció Jim
en su exposición en El Salvador. Por eso el refugio es la familia
que formó con Kerri, una maestra de escuela secundaria a quien
conoció en una cita a ciegas hace siete años. Su popularidad, no obstante, llegó con la posibilidad de personificar
a Jesucristo en La pasión, algo que, según le confesó
a El Diario de Hoy, fue extremadamente doloroso, pero valió
la pena. Otra vez hubo guiños del destino que él prefiere
interpretar como señales del Señor. Cuando Mel me dijo que iba a interpretar a Jesucristo, acepté
de inmediato. Tengo 33 años y mis iniciales son JC, le dije. Me
estás empezando a asustar, me contestó Gibson,
relató el actor, quien volvió a dejar en claro que no cree
en las casualidades. No existen las coincidencias. Creo que Nuestro
Señor lo quiso de verdad. Creo que Él ha puesto una gran
mano en esta película. Por eso, siempre le estoy pidiendo ayuda
a María, para que me muestre la forma correcta de representar a
su Hijo, explicó. Durante todo el rodaje le acompañó siempre el rosario y
nunca dejó de orar. Y debajo de su camisa siempre lleva colgado
un crucifijo, sin duda una réplica a menor escala de esa pesada
cruz de 150 libras que tuvo que cargar durante la filmación de
La Pasión. Si las imágenes del filme de Gibson son desgarradoras,
también lo son los relatos del rodaje. Lo más liviano, para
dar un ejemplo de ese calvario, fue la sesión diaria de ocho horas
de maquillaje a la que tenía que someterse.
Después de mi primer día en la cruz, casi llego a la hipotermia. Trajeron tres calentadores que funcionaban bien cuando había viento pero cuando el clima se calmaba, podían quemarme las piernas. Trataba de comer algo, pero sólo tenía náuseas. Sabía que este papel sería el más duro y difícil
de mi carrera, recordó Caviezel, quien es consciente que
no todo fue ficción en las escenas de la flagelación. Terminó
con una grave lesión en los hombros y reconoce que por momentos
no podía ni respirar. Cada anécdota, cada frase, cada palabra cobran sentido. Su gran
objetivo es difundir la palabra de Cristo, y pone mucho énfasis
en su oposición al aborto. Y ahora que es famoso tiene más
oídos que lo escuchan: Mientras pasaba horas colgado en la
cruz, durante la filmación, parte del equipo de filmación
tomaba café y reían entre ellos, ignorándome por
completo, como si no existiera. Lo mismo pasa con el aborto, hay muchos
que prefieren mirar para otro lado en vez de afrontar ese tema.
Por eso tampoco es casualidad que la palabra que más pronuncie sea vida. No se explica cómo un hijo por venir puede considerarse una cruz. No entiendo por qué quieren liberarse de esa bendición, se preguntó. Y dejó un mensaje claro y directo: Cualquier nación que mate a sus propios hijos no tiene futuro. Palabra de Cristo. Jim y El Salvador El instinto camaleónico que posee todo actor lo ha llevado a interpretar todo tipo de personajes, desde El Conde de Montecristo en el clásico de Alejandro Dumas hasta el indigente adicto a la heroína en Cadena de favores.
Sin embargo, hay uno que tiene relación directa con nuestro país. En el año 2000 filmó Crimen de alto grado, un thriller de . Que protagonizó junto a Ashley Judd y Morgan Freeman. Allí interpreta a un carpintero estadounidense a quien meten en prisión acusándolo de asesinar a nueve civiles quince años atrás, cuando formaba parte del cuerpo de marines de los Estados Unidos en una misión en El Salvador. El Diario de Hoy se lo recordó en un breve encuentro en una sala
privada del Radisson Hotel donde el actor almorzó con un reducido
grupo de salvadoreños e hizo la bendición de los alimentos. -¿Recuerda la película High Crimes?
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