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El ascenso de disidentes requiere una derrota roja

Sube y baja. El FDR deberá construir sobre las “ruinas” farabundistas. Impedir el control efemelenista de San Salvador es objetivo estratégico


Publicada 11 de julio 2005 , El Diario de Hoy

Asamblea. Cuatro días después de la primera “vaciada”, se reunieron en un hotel para elegir a sus representantes. Foto: EDH

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Según un alto dirigente del Frente Democrático Revolucionario (FDR), la política no sólo sirve para tener poder y hacer cosas, sino también para evitar que se hagan otras.

Y ésa es precisamente una de sus urgencias.

En la medida que el FMLN deje de ser una opción para el electorado, la nueva agrupación tiene posibilidades de llenar el espacio de la izquierda.

La ruptura farabundista
La actual crisis comenzó con la salida de dos diputados.

Asamblea
expulsados

Los primeros en alzarse contra la dirigencia efemelenista fueron los diputados Miguel Navarrete y Nicolás García. El primero avaló la reforma fiscal, aunque su voto no era decisivo. García y un diputado suplente
—José María Portillo—, en cambio, hicieron que hubiera mayoría calificada para aprobar los bonos. Otros dos suplentes se fueron.

“Vaciada”
En masa

El 8 de junio, otros dos diputados propietarios —Ileana Rogel y Jorge Escobar— y los alcaldes de Santa Ana y Mercedes Umaña marcharon con 350 militantes para interponer sus renuncias. Ese mismo día anunciaron la creación de la bancada parlamentaria del FDR junto con los otros dos legisladores disidentes y tres de los diputados suplentes.
Formación
segundo grupo

El sábado pasado, 300 militantes farabundistas de municipios de Sonsonate volvieron a marchar a la sede nacional del FMLN para interponer sus renuncias. Después participaron en la recolección de firmas del nuevo partido político, el FDR. En el Frente, antihandalistas anunciaron que renunciaban a sus candidaturas a diputados.

En este contexto, según una fuente de esta organización, el objetivo principal en los comicios del próximo año será evitar que el Frente mantenga el control de la Alcaldía de San Salvador, que gobierna desde 1997.

El escenario con el que sueñan es ganar la comuna, de ahí el plan de fichar al edil actual, Carlos Rivas Zamora, para hacer de la capital una municipalidad del FDR, para después lanzarlo a buscar la reelección en una coalición.

Otra opción positiva es hacer que pierda el Frente, aunque ellos tampoco ganen.

Incluso una victoria farabundista con un margen estrecho podría ser tomada como un éxito.

Por el momento, el camino más seguro para debilitar a su antiguo partido es arrancándole militantes, estrategia que denominan “vaciada”.

Además, una forma de desviar votantes es tener una participación directa en los comicios.
Y aunque tengan facilidades para inscribirse, aún no deciden si irán a la contienda.


Les urge dar a conocer la bandera

 

Las carencias
Nexo con empresarios
Provocan desconfianza
Una de las principales tareas del FDR es tratar de convencer a la clase económica nacional de que pueden ser una opción. Por ahora, haberse definido como “revolucionarios” levanta suspicacias, además de mantener las mismas ideas radicales de la actual cúpula farabundista.

Alianzas con académicos
Falta análisis

La nueva agrupación política no tiene una corriente de pensamiento externo que le alimente de las tendencias en la realidad salvadoreña y del mundo. Parte de la explicación es su falta de un ideario unificado o, incluso, de definirse como un partido de corrientes.

Organización nacional
Estructuras locales

El reclutamiento se basa en arrancarle afiliados al FMLN y en lograr el apoyo de ONG tradicionalmente aliadas de ese partido de izquierda. No obstante, sólo tienen autoridades nacionales, no una estructura territorial, a pesar de tener control en algunas zonas.

Aunque no eran los beneficiarios directos, el FDR podrá sacar provecho de un decreto que permite reducir el número de firmas para inscribirse como partido político.

En lugar de reunir el equivalente al 3% de los votos válidos en 2004 (casi 80,000 rúbricas) sólo deberán obtener 42,000.

Esa cantidad es el 3% de los sufragios de los comicios legislativos de 2003, y está contenida en la Ley Especial Transitoria para Legalizar Nuevos Partidos Políticos, aprobada en marzo de este año.

Durante un acto especial, realizado este sábado, el FDR comenzó el proceso para reunir las firmas.

Aunque en la nueva agrupación política el principal objetivo son los comicios generales de 2009, todos saben que deben buscar un mecanismo para dar a conocer su bandera hasta que llegue ese momento.

Sin embargo, no hay un acuerdo sobre la participación directa en los comicios.

Para algunos, hacerlo significaría precipitarse y correr el riesgo de desaparecer del espectro político.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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