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Autoridades sólo se aprovecharon de él Resentimiento. Parientes critican que no hayan dado protección al testigo. Una traición le habría costado la vida
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Jorge Beltrán Parientes de Walter Carrillo recriminan que las autoridades sólo se hayan servido de él y luego lo hayan dejado sin ninguna protección, pese a la colaboración que les prestó para condenar a 27 secuestradores y ladrones. Tanto la Fiscalía como la Policía se han desmarcado de
responsabilidades. La Fiscalía asegura que sólo le prometió liberarlo
de culpa (secuestros, asesinatos y robos) a cambio de su ayuda en la investigación.
Por lo demás, sólo tenían un compromiso moral con
él. La Policía dice que ya habían prevenido a Carrillo de los
peligros pero que éste les dijo que tenía todo controlado. Sin embargo, los parientes tienen otra versión. El 25 de junio, once días antes de su asesinato, Carrillo abandonó las bartolinas del recinto policial de la División de Finanzas (antes estuvo en la División Antinarcóticos, DAN). Tenía 34 meses de permanecer en esos recintos donde tenía por techo una bartolina y por cama una colchoneta que por mugrosa, él prefería dormir en el mero piso. Según cuentan familiares, la policía nunca proveyó alimentación a Carrillo. Este se acostumbró a hacer dos tiempos de comida: almuerzo y cena.
Era la familia quienes se la llevaban; de paso le dejaban un par de dólares
para cualquier galgura con qué paliar el ocio. Hastiado de esa vida, cuando por fin le tramitaron la libertad, no lo
pensó dos veces en irse para la comunidad Iberia, junto a su mujer
e hijos. Lo dejaron solo Lejos de alegrarse, la libertad de Carrillo preocupó a sus familiares. Éstos decidieron contactar a los detectives con quienes el delincuente beneficiado había colaborado. Cuando éstos llegaron a la comunidad, Carrillo les pidió
protección o por lo menos que le consintieran tener un arma para
defenderse. Los detectives le tramitarían su pedido de protección policial,
advirtiéndole mientras tanto del peligro de que siguiera viviendo
allí. Carrillo les dijo que tenía controlada la zona. Pero según
parientes, se refería a que no tenía problemas con nadie
y que la gente lo respetaba por temor, pues sabían la clase de
gente que era. Los parientes de Carrillo no creen más en la protección
de testigos. Es mentira, miren a Walter lo que le pasó,
sostiene familiar. Además recuerdan las advertencias que le hicieron, de que no dijera
nada de lo que sabía porque peligraba la vida de él y del
resto de la familia. Mejor no hubiera colaborado porque aunque estuviera preso, no le
habría pasado esto (asesinato) y nosotros quizá no tuviéramos
tantos problemas, sostiene un pariente cercano. Cuando estuvo resguardado en las bartolinas policiales había conocido a un traficante de personas que había ofrecido devolverle los favores que le hizo en la cárcel, llevándoselo de gratis. Los Tacoma, famosa a costa de crímenes
Una decena de secuestros, robos a bancos, a cajeros automáticos,
a carros blindados de transporte de valores y una sarta de asesinatos
son las fechorías que enriquecen el currículo
de la banda Tacoma-Cabrera.
Por su peligrosidad, Tránsito Cabrera, al igual que otros de la
misma organización, permanece en la prisión de máxima
seguridad en Zacatecoluca.
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