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Ciudad se transforma a pasos agigantados

Bancos, hoteles, restaurantes y negocios cada vez se expanden hacia el poniente. También las zonas residenciales cambian


Publicada 11 de julio 2005, El Diario de Hoy

Centro financiero. Los edificios de los alrededores del Monumento al Salvador del Mundo son ocupados, en su mayoría y especialmente desde 1995, por la banca y empresas privadas. Foto: EDH/Arturo Silva

Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Desde 1980, se comenzó a observar un leve desplazamiento de toda la actividad comercial hacia el norponiente de la capital.

A partir de 1995, ese movimiento ha ido creciendo de manera “galopante”.

Roberto Sampson, de la Cámara de Bienes y Raíces, agremiada a la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, dijo que ya antes del conflicto armado había una tendencia de emigrar hacia las colonias San Benito, Escalón y Roma.

Visión urbana
- La expansión de bancos, hoteles, oficinas y negocios hacia el norponiente de la capital tuvo su origen, aunque de forma paulatina, desde antes de 1980.
- En 1995, la migración a esa zona se incrementó desmesuradamente.
- Los pronósticos apuntan a que colonias como la San Benito y Escalón dejarán de ser lugares para vivienda dentro de unos cinco años más.

Según dijo, esto se debió a que la zona sur central de San Salvador se volvió insegura por tres razones: los terremotos, el conflicto armado y la invasión de las ventas callejeras.

Bancos como el Hipotecario, Capitalizador, de Comercio y Salvadoreño, se trasladaron paulatinamente hacia la zona del Monumento al Salvador del Mundo, considerada hoy como el mayor centro financiero.

En opinión de Sampson, el tipo de infraestructura que existe en el lugar propició la concentración de la banca y de otras empresas.

Auguró que la tendencia apunta a que ese sitio seguirá siendo el punto preferencial para el desarrollo de la actividad financiera por diez años más.

Conflicto incidió

La zona real
Después del decaimiento de las colonias Layco y Flor Blanca, que eran los sitios visitados por la juventud de la clase media de 1970 a 1980, por sus cafeterías, restaurantes y boutiques de lujo, la actividad de esa zona se trasladó hacia la Miramonte y últimamente a la Centroamérica y Miralvalle.

El punto bohemio

La diversidad de bares que se localizan en la calle a San Antonio Abad, de la colonia Centroamérica y su periferia, son una réplica de la vida nocturna de los restaurantes que existían en la colonia Layco, antes del conflicto armado. Lo propiciaba la afluencia de estudiantes provenientes de la Universidad de El Salvador.

Centro médico
Actualmente, la colonia Médica y la Urbanización La Esperanza, por su inmediatez con el centro de la capital se ve limitada en su crecimiento. Todo apunta a que muy pronto el sector en donde se localiza el Hospital de la Mujer, se convertirá en el nuevo complejo médico por la facilidad de trasladarse a diferentes puntos desde su ubicación.

Comerciales
La modernización de los centros para la comercialización de productos y degustación de comida rápida y restaurantes, también se visualiza hacia el norponiente de la capital. Aunque el avance de los grandes “parques de cemento”, del sector de Santa Elena, se ve reducido por la cercanía con instituciones militares y universidades.

El apogeo que tuvo la Colonia Layco, en 1970, caracterizada por cafeterías, restaurantes, supermercados y boutiques de prestigio, comenzó a desmejorarse desde los años 80, debido a los constantes disturbios que se originaban en la Universidad de El Salvador.

Sampson recuerda que el lugar era una opción para que la ciudadanía comprara y se divirtiera sin llegar al centro capitalino.

La colonia era reconocida por los desfiles de moda, propiciados por los lujosos diseños de las casas que albergaban a las boutiques.

Otra de las residenciales que en la década de los 70, cobró relevancia por la belleza de su arquitectura fue la Flor Blanca. Por hoy, ambas colonias han sufrido una seria metamorfosis.

En la Colonia Layco, las ventas de repuestos y chatarras han ocupado el lugar de los locales de prestigio.

Por la noche, travestís y centros nocturnos abarrotan las avenidas. Igual situación se observa en la Flor Blanca, mencionó.

El ambiente bohemio y juvenil que era característico de esos sitios, concurridos en su mayoría por la clase media, es una réplica de la actual vida nocturna de las colonias Centroamérica, Miralvalle y Miramonte.

Esta última, conocida como la Zona Real, por la cercanía con el Hotel InterContinental, anteriormente llamado Camino Real.

En opinión de Sampson, otro de los centros que muy pronto emigrarán hacia la Colonia Escalón, es el complejo médico de la Urbanización La Esperanza, ya que su crecimiento se ve limitado por su cercanía con el centro de San Salvador.

Según dijo, el eslabón del nuevo centro médico es el Hospital de La Mujer, en la Escalón. Las ventajas que ofrece la ubicación del edificio facilitará la expansión de otras clínicas médicas.

Advirtió que en cinco años, la Colonia San Benito ya no podrá ser habitable, por el acelerado incremento de negocios y oficinas en el sector.

Actualmente, las viviendas se han concentrado desde la Calle Circunvalación al Teatro Presidente.

Similar situación se presenta en la Escalón. Sampson dijo que los puntos comerciales continuarán expandiéndose del Redondel Alberto Masferrer hacia el Bulevar Jerusalén.

La zona del Volcán de San Salvador seguirá siendo residencial por su topografía y la localización de la Casa Presidencial.

Los centros comerciales como Multiplaza y La Gran Vía verán limitado su crecimiento por la cercanía con la Escuela Militar, la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP), y la Universidad Doctor José Matías Delgado, acotó.


Ventas y tráfico “ahogan” el centro

Los terremotos, la violencia generada por el conflicto armado y la emergente y rápida expansión de las ventas en la calle, volvieron al centro de San Salvador, un lugar inhóspito e inseguro, para el sector comercial y empresas financieras.

La devaluación de las propiedades ubicadas en el centro capitalino, dan pie a Roberto Sampson, de la Cámara de Bienes y Raíces, para afirmarlo.

Flor Blanca. Fue una de las zonas con mayor auge por su belleza arquitectónica, en 1970. Foto: EDH/Arturo Silva

Sin embargo, dice que no todo está perdido. Argumentó que proyectos como recuperar la Calle Arce hasta el Hospital Rosales para habitar, podría ser una solución inmediata a la saturación desmedida del centro.

Otra alternativa, mencionó, es diversificar las ventas por rubros y distribuirlas en mercados periféricos. Eso, aunado a la urgente necesidad de sacar de circulación al transporte colectivo de las calles céntricas, reduciría la “asfixia” vehicular.

Un proyecto habitacional adecuado a las fallas sismológicas, (condominios óctuples para 8 familias), con condiciones favorables, sería otra opción.

Para Sampson, lo anterior es de carácter imperioso. Dijo que el mercado de las ventas cerca cada vez más a San Salvador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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