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Ciudad se transforma a pasos agigantados Bancos, hoteles, restaurantes y negocios cada vez se expanden hacia el poniente. También las zonas residenciales cambian
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Eugenia Velásquez Desde 1980, se comenzó a observar un leve desplazamiento de toda
la actividad comercial hacia el norponiente de la capital. A partir de 1995, ese movimiento ha ido creciendo de manera galopante. Roberto Sampson, de la Cámara de Bienes y Raíces, agremiada a la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, dijo que ya antes del conflicto armado había una tendencia de emigrar hacia las colonias San Benito, Escalón y Roma.
Según dijo, esto se debió a que la zona sur central de
San Salvador se volvió insegura por tres razones: los terremotos,
el conflicto armado y la invasión de las ventas callejeras. Bancos como el Hipotecario, Capitalizador, de Comercio y Salvadoreño,
se trasladaron paulatinamente hacia la zona del Monumento al Salvador
del Mundo, considerada hoy como el mayor centro financiero. Auguró que la tendencia apunta a que ese sitio seguirá
siendo el punto preferencial para el desarrollo de la actividad financiera
por diez años más.
El apogeo que tuvo la Colonia Layco, en 1970, caracterizada por cafeterías,
restaurantes, supermercados y boutiques de prestigio, comenzó a
desmejorarse desde los años 80, debido a los constantes disturbios
que se originaban en la Universidad de El Salvador. Sampson recuerda que el lugar era una opción para que la ciudadanía
comprara y se divirtiera sin llegar al centro capitalino. La colonia era reconocida por los desfiles de moda, propiciados por los
lujosos diseños de las casas que albergaban a las boutiques. Otra de las residenciales que en la década de los 70, cobró
relevancia por la belleza de su arquitectura fue la Flor Blanca. Por hoy,
ambas colonias han sufrido una seria metamorfosis. En la Colonia Layco, las ventas de repuestos y chatarras han ocupado el lugar de los locales de prestigio. Por la noche, travestís y centros nocturnos abarrotan las avenidas.
Igual situación se observa en la Flor Blanca, mencionó. El ambiente bohemio y juvenil que era característico de esos sitios,
concurridos en su mayoría por la clase media, es una réplica
de la actual vida nocturna de las colonias Centroamérica, Miralvalle
y Miramonte. Esta última, conocida como la Zona Real, por la cercanía
con el Hotel InterContinental, anteriormente llamado Camino Real. En opinión de Sampson, otro de los centros que muy pronto emigrarán
hacia la Colonia Escalón, es el complejo médico de la Urbanización
La Esperanza, ya que su crecimiento se ve limitado por su cercanía
con el centro de San Salvador. Según dijo, el eslabón del nuevo centro médico es
el Hospital de La Mujer, en la Escalón. Las ventajas que ofrece
la ubicación del edificio facilitará la expansión
de otras clínicas médicas. Advirtió que en cinco años, la Colonia San Benito ya no podrá ser habitable, por el acelerado incremento de negocios y oficinas en el sector. Actualmente, las viviendas se han concentrado desde la Calle Circunvalación
al Teatro Presidente. Similar situación se presenta en la Escalón. Sampson dijo
que los puntos comerciales continuarán expandiéndose del
Redondel Alberto Masferrer hacia el Bulevar Jerusalén. La zona del Volcán de San Salvador seguirá siendo residencial
por su topografía y la localización de la Casa Presidencial. Los centros comerciales como Multiplaza y La Gran Vía verán limitado su crecimiento por la cercanía con la Escuela Militar, la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP), y la Universidad Doctor José Matías Delgado, acotó. Ventas y tráfico ahogan el centro Los terremotos, la violencia generada por el conflicto armado y la emergente
y rápida expansión de las ventas en la calle, volvieron
al centro de San Salvador, un lugar inhóspito e inseguro, para
el sector comercial y empresas financieras. La devaluación de las propiedades ubicadas en el centro capitalino, dan pie a Roberto Sampson, de la Cámara de Bienes y Raíces, para afirmarlo.
Sin embargo, dice que no todo está perdido. Argumentó que
proyectos como recuperar la Calle Arce hasta el Hospital Rosales para
habitar, podría ser una solución inmediata a la saturación
desmedida del centro. Otra alternativa, mencionó, es diversificar las ventas por rubros
y distribuirlas en mercados periféricos. Eso, aunado a la urgente
necesidad de sacar de circulación al transporte colectivo de las
calles céntricas, reduciría la asfixia vehicular. Un proyecto habitacional adecuado a las fallas sismológicas, (condominios
óctuples para 8 familias), con condiciones favorables, sería
otra opción. Para Sampson, lo anterior es de carácter imperioso. Dijo que el mercado de las ventas cerca cada vez más a San Salvador.
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