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| El rostro del 7-J. La imagen que dio la vuelta
al mundo. Foto EDH |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
La investigación toma forma gradualmente. No hubo terrorista
suicida ni un fanático solitario actuando por cuenta.
Los criminales eran cuatro, entraron en Gran Bretaña hace más
de seis meses, planeaban atrocidades similares en Italia y Dinamarca y
están dirigidos por un sirio llamado Mustafá Setmariam Naser.
El sirio aparece en los archivos policiales como uno de los cerebros
del 11-M en Madrid, la capital de España.
Los cien superpolicías que se reunen a partir de hoy en la sede
de Scotland Yard, en Londres, y que han llegado desde los cuatro puntos
cardinales del planeta, tienen sobre la mesa datos que parecen indicar
que los sicarios de Setmarian no están fichados, pero se busca
también al marroquí Mohamed Al Garbuzi, de 44 años,
condenado por los atentados de Casablanca y que tuvo relación con
uno de los autores del 11-Madrid.
La noticia de la búsqueda de Garbuzi coincide con la reivindicación
del ataque de Londres realizada por las Brigadas de Abu Hafs al
Masri, el mismo grupo que se responsabilizó de los atentados
del 11 de marzo en Madrid.
El diario The Sun informa que la policía está detrás
de la pista del sirio español Mustafá Setmariam Nasar, sospechado
de tener vínculos con células durmientes de la red Al Qaeda,
en España, y de ser uno de los cerebros de los atentados del 11
de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
El periódico describe a Nasar, de 47 años, como el cabecilla"
de los ataques en España, que causaron 191 muertos, y se considera
que vivió entre 1995 y 1998 en Londres.
Algunos informes, según The Sun, indican que se lo vio en
Londres después de los atentados de Madrid, pese a que podría
estar ahora escondido en Iraq.
La policía española lo acusó de haber establecido
células durmientes en Gran Bretaña, Francia e Italia. También
se lo conoce por haber pasado un tiempo en campos de entrenamiento
de terroristas en Afganistán.
Informes sobre la tragedia
Sumidos en el luto y el dolor, los británicos aún viven
con el temor de que ocurra otro ataque.
Con la cara tapada por una máscara protectora, Davinia, una inglesa
de 28 años, huyendo de la estación de Edgware Road, se ha
convertidoen la foto símbolo de los atentados. Sigue ingresada
en un hospital con quemaduras.
Ayer detuvieron a tres personas en el aeropuerto de Heathrow bajo la
ley antiterrorista, pero las autoridades se no se atreven aún no
los vinculan con la matanza.
Cuatro días después de la tragedia, la ministra de Cultura,
Tessa Jowell, informó que aún no dan los nombres de todas
las víctimas fatales porque deben ser identificados con exactitud.
Multitudes de londinenses acudieron ayer a las iglesias a llorar las
víctimas de los ataques terroristas y rezar por la seguridad, la
paz y la serenidad.
El papa Benedicto XVI pidió ayer a los feligreses que oren por
los responsables de los atentados dinamiteros, pero también instó
a los atacantes: ¡Paren, en nombre de Dios!.

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