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| Cotidiano. Muchas personas construyen casas en
sectores considerados de alto riesgo. No hay manera de impulsar prevención
sin ofrecerles nuevos hogares. Foto EDH |
W. Martínez/
M. Beltrán
El Diario
de Hoy
elpais@elsalvador.com
Cuando las lluvias del 26 de junio provocaron aludes que causaron muerte
y destrucción en Apaneca, Salcoatitán, Cuisnahuat y otros
sitios de Sonsonate y Ahuachapán, se activó un sistema conocido
como Comité de Emergencias.
Es un mecanismo que involucra a autoridades, socorristas y voluntarios
en las localidades.
En cada departamento, el responsable principal es el gobernador, en los
municipios los alcaldes y en las comunidades, los líderes de esos
lugares.
De esta cadena de mando depende en gran medida reducir las consecuencias
de una desgracia.
Limitados
Ordenar esfuerzos es uno de los principios bajo los que funcionan los
comités de emergencia, cada entidad tiene definidas sus funciones
y con ello se alcanzan buenos resultados.
La capacitación continua también se desarrolla en cascada
desde el Comité de Emergencia Nacional hasta los ciudadanos.
Coordinar la evacuación y atención no es sencillo. En Apaneca,
tras el rescate de afectados por el alud, varios equipos se dedicaron
a la búsqueda de cadáveres, otros trasladaron a los damnificados
a los refugios, donde varios organismos llevan alimentos aún, asistencia
médica y ropa a los afectados.
Hay atrasos. La mecánica es complicada y los recursos limitados.
Los errores humanos son lógicos.
La ayuda llega los primeros días. A veces el Estado en países
como el nuestro, no tiene los recursos suficientes, pero tratamos de servir
de la mejor manera posible, expresa el coordinador del Coed santaneco,
Gerardo Escalón.
Limitaciones y anticipos
Hay mecanismos para reducir las desgracias que deben ser atendidas.
- Las zonas de riesgo están identificadas pero no hay recursos
para trasladar a las familias que ahí residen.
- Muchos lamentan que en los sectores afectados por las lluvias no hubo
evaluaciones de la consistencia del terreno tras los sismos que les afectaron.
- En sectores como Barra Salada y Barra Ciega, la limpieza de bocanas
se efectúa con maquinaria pesada al inicio de la estación
lluviosa.
- La acción posterior es más difícil. Mientras se
gestionan programas de reconstrucción o traslado a nuevas zonas
para los afectados, estos deben recibir asistencia continua en alimentación,
salud y otros.
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Funciones definidas
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| En caso de una catástrofe, cada
entidad tiene un rol definido para no duplicar ni entorpecer esfuerzos. |
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Evacuación
Unidad
Entidades de socorro, militares y policías son responsables
de la atención en el sitio de una desgracia y del traslado.
Son las instituciones con más capacidad técnica y
recursos para ello.
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Albergues
Alcaldías
Las municipalidades son responsables de verificar que los sitios
asignados para atender a damnificados estén disponibles.
En el lugar se preparan censos y organizan grupos.
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Atención
Salud y comida
Unidades de Salud y hospitales responden por la atención
y prevención de enfermedades. El Comité de Emergencia
Nacional y otros organismos llevan comida para periodos determinados.
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Posterior
Limitaciones
Pese a conocer los sectores de riesgo, se carece de recursos para
trasladar a quienes ahí viven, a otros sitios más
seguros. Los terremotos, tormentas y otros hechos, han sido superados
gracias al apoyo internacional.
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Capacitación a distinto nivel
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| Cuidado. El traslado de víctimas requiere
de capacitación. Foto EDH |
Un terremoto o inundación, decenas de muertos y heridos. Si nadie
sabe la manera correcta de proceder al rescate y evacuación de
víctimas, causará más daños que favores.
Sin embargo, ocurre con alguna frecuencia. Si una persona resulta lesionada
y es atendida por alguien que no conoce la forma de hacerlo, puede sufrir
nuevas lesiones más graves.
Por ello, el Comité de Emergencia Nacional basa su labor en la
capacitación de todos los involucrados.
Gerardo Escalón, gobernador santaneco explica que les preparan
en rescate, primeros auxilios, evacuaciones y otros temas afines.
Las autoridades que reciben los conocimientos, se encargan de trasmitirlos
a estudiantes, miembros de Adescos y otros.
A esto se suman las preparaciones que se brindan de manera formal a los
soldados, socorristas y policías en sus respectivas instituciones.
En todo lugar debe haber alguien preparado para hacer frente a una
desgracia, mientras llegan los socorristas, piensa el coronel Carlos
Zaldívar, del Destacamento Militar No. Seis, de Sonsonate.
Limitaciones afectan labores
Faltan muchas cosas, para mejorar el trabajo en casos de emergencias,
admiten distintas autoridades.
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| Técnica. Soldados buscan cadáveres
en el río El Palmarcito, de Cuisnahuat. Foto
EDH |
En ocasiones, el personal asignado a las distintas tareas de atención
llega al sitio de una desgracia sin el equipo básico.
Se necesitan palas, piochas, picos, palas, carretillas, lazos, botas,
capas y mil cosas más, explica Gerardo Escalón.
A este criterio se une el coronel José Antonio Fagoaga, comandante
de la Segunda Brigada de Infantería con sede en Santa Ana.
Él expresa que las necesidades se notan en la práctica
y agrega a las herramientas antes mencionadas, las moto sierras.
No tenemos suficientes recursos materiales, trabajamos con lo que
tenemos y hasta el momento nos ha dado buen resultado, expresa el
militar.
Pero hay una realidad que aclara el panorama. Cuando se produce una catástrofe,
la solidaridad es grande y siempre hay empresas, instituciones o particulares
que dan equipos, vehículos y mano de obra y entusiasmo.
En Apaneca, el alcalde Osmín Guzmán destaca la forma en
que los vecinos ayudan a quienes están en desgracia.

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