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Emergencia permanente

Occidente. Son organizaciones cuyos miembros siempre deben estar pendientes. Apatía o descuidos se reflejan en muertes, sufrimiento o atrasos en asistencia.

Publicada 11 de julio 2005, El Diario de Hoy

Cotidiano. Muchas personas construyen casas en sectores considerados de alto riesgo. No hay manera de impulsar prevención sin ofrecerles nuevos hogares. Foto EDH

W. Martínez/ M. Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com


Cuando las lluvias del 26 de junio provocaron aludes que causaron muerte y destrucción en Apaneca, Salcoatitán, Cuisnahuat y otros sitios de Sonsonate y Ahuachapán, se activó un sistema conocido como Comité de Emergencias.

Es un mecanismo que involucra a autoridades, socorristas y voluntarios en las localidades.

En cada departamento, el responsable principal es el gobernador, en los municipios los alcaldes y en las comunidades, los líderes de esos lugares.

De esta cadena de mando depende en gran medida reducir las consecuencias de una desgracia.

Limitados

Ordenar esfuerzos es uno de los principios bajo los que funcionan los comités de emergencia, cada entidad tiene definidas sus funciones y con ello se alcanzan buenos resultados.

La capacitación continua también se desarrolla en cascada desde el Comité de Emergencia Nacional hasta los ciudadanos.

Coordinar la evacuación y atención no es sencillo. En Apaneca, tras el rescate de afectados por el alud, varios equipos se dedicaron a la búsqueda de cadáveres, otros trasladaron a los damnificados a los refugios, donde varios organismos llevan alimentos aún, asistencia médica y ropa a los afectados.

Hay atrasos. La mecánica es complicada y los recursos limitados. Los errores humanos son lógicos.

“La ayuda llega los primeros días. A veces el Estado en países como el nuestro, no tiene los recursos suficientes, pero tratamos de servir de la mejor manera posible”, expresa el coordinador del Coed santaneco, Gerardo Escalón.

Limitaciones y anticipos

Hay mecanismos para reducir las desgracias que deben ser atendidas.
- Las zonas de riesgo están identificadas pero no hay recursos para trasladar a las familias que ahí residen.
- Muchos lamentan que en los sectores afectados por las lluvias no hubo evaluaciones de la consistencia del terreno tras los sismos que les afectaron.
- En sectores como Barra Salada y Barra Ciega, la limpieza de bocanas se efectúa con maquinaria pesada al inicio de la estación lluviosa.
- La acción posterior es más difícil. Mientras se gestionan programas de reconstrucción o traslado a nuevas zonas para los afectados, estos deben recibir asistencia continua en alimentación, salud y otros.

Funciones definidas
En caso de una catástrofe, cada entidad tiene un rol definido para no duplicar ni entorpecer esfuerzos.

Evacuación

Unidad
Entidades de socorro, militares y policías son responsables de la atención en el sitio de una desgracia y del traslado. Son las instituciones con más capacidad técnica y recursos para ello.

Albergues

Alcaldías
Las municipalidades son responsables de verificar que los sitios asignados para atender a damnificados estén disponibles. En el lugar se preparan censos y organizan grupos.

Atención

Salud y comida
Unidades de Salud y hospitales responden por la atención y prevención de enfermedades. El Comité de Emergencia Nacional y otros organismos llevan comida para periodos determinados.

Posterior

Limitaciones
Pese a conocer los sectores de riesgo, se carece de recursos para trasladar a quienes ahí viven, a otros sitios más seguros. Los terremotos, tormentas y otros hechos, han sido superados gracias al apoyo internacional.


Capacitación a distinto nivel

Cuidado. El traslado de víctimas requiere de capacitación. Foto EDH

Un terremoto o inundación, decenas de muertos y heridos. Si nadie sabe la manera correcta de proceder al rescate y evacuación de víctimas, causará más daños que favores.

Sin embargo, ocurre con alguna frecuencia. Si una persona resulta lesionada y es atendida por alguien que no conoce la forma de hacerlo, puede sufrir nuevas lesiones más graves.

Por ello, el Comité de Emergencia Nacional basa su labor en la capacitación de todos los involucrados.

Gerardo Escalón, gobernador santaneco explica que les preparan en rescate, primeros auxilios, evacuaciones y otros temas afines.

Las autoridades que reciben los conocimientos, se encargan de trasmitirlos a estudiantes, miembros de Adescos y otros.

A esto se suman las preparaciones que se brindan de manera formal a los soldados, socorristas y policías en sus respectivas instituciones.

“En todo lugar debe haber alguien preparado para hacer frente a una desgracia, mientras llegan los socorristas”, piensa el coronel Carlos Zaldívar, del Destacamento Militar No. Seis, de Sonsonate.


Limitaciones afectan labores

Faltan muchas cosas, para mejorar el trabajo en casos de emergencias, admiten distintas autoridades.

Técnica. Soldados buscan cadáveres en el río El Palmarcito, de Cuisnahuat. Foto EDH

En ocasiones, el personal asignado a las distintas tareas de atención llega al sitio de una desgracia sin el equipo básico.

“Se necesitan palas, piochas, picos, palas, carretillas, lazos, botas, capas y mil cosas más”, explica Gerardo Escalón.

A este criterio se une el coronel José Antonio Fagoaga, comandante de la Segunda Brigada de Infantería con sede en Santa Ana.

Él expresa que “las necesidades se notan en la práctica” y agrega a las herramientas antes mencionadas, las moto sierras.

“No tenemos suficientes recursos materiales, trabajamos con lo que tenemos y hasta el momento nos ha dado buen resultado”, expresa el militar.

Pero hay una realidad que aclara el panorama. Cuando se produce una catástrofe, la solidaridad es grande y siempre hay empresas, instituciones o particulares que dan equipos, vehículos y mano de obra y entusiasmo.

En Apaneca, el alcalde Osmín Guzmán destaca la forma en que los vecinos ayudan a quienes están en desgracia.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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