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Carlos
Sandoval*
El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Este articulejo está motivado por dos razones: una es lo que dijo
Jean Paul Sartre al final de su autobiografía Las palabras: Ya
que he perdido la posibilidad de morir desconocido, me enorgullezco a
veces de vivir mal conocido. Es lamentable que a los cien años
de su nacimiento 12 de junio de 1905 y 25 de su muerte 5
de abril de 1980 siga siendo mal conocido. O, lo que
sería peor, ignorado.
Y la otra es la decepción que experimenté al enterarme de
que un académico de la UES habló de paso sobre
Sartre y el existencialismo. Ante eso, lo único que queda es lanzar
el ácido de la ironía contra quienes dan declaraciones con
base en lo que se dice o dicen que dijo.
El existencialismo no nació luego de la II Guerra Mundial,
sino mucho antes. Sería más sensato decir que se origina
entre la primera conflagración de 1914-1918 y la segunda más
cataclísmica de 1939-1945. Otra cosa es que se haya convertido
en una moda después de la derrota del eje Alemania,
Italia y Japón.
Si recordamos las fechas de los libros clave publicados por sus principales
representantes, podríamos comprobarlo. Martín Heidegger,
el más influyente, publica El ser y el tiempo en 1927; Gabriel
Marcel, su Diario metafísico, también en 1927; Karl Jaspers,
su tratado Filosofía en 1923 y Jean Paul Sartre su mamotreto metafísico
El ser y la nada en 1943.
Unos años antes, en 1938, apareció La náusea, su
primera exposición literaria del existencialismo. Como es obvio
no son obras de posguerra. Esa época fue conocida como el de la
generación de la alforja vacía, porque se perdieron
todos valores tradicionales.
Es más, Sartre publica en 1943, en plena ocupación alemana,
su principal obra filosófica y representa los dramas Las moscas
en 1943 y A puerta cerrada en 1944. La Gestapo no prohibió estas
obras, porque las creía influenciadas por la cultura alemana.
El ser y la nada, por ejemplo, está llena de citas de Heidegger.
No se dio cuenta el espionaje nazi de que Sartre fue hecho prisionero
en Padoux y que permaneció encarcelado durante un año en
Nancy y en Trevers.
Escapa de la prisión haciéndose pasar por civil para incorporarse
a la resistencia y combatir clandestinamente al Gobierno de Vichy.
En 1933, el año en que Hitler asume el poder, viaja a Alemania
para estudiar en Berlín. Dudo mucho que haya asistido a la Universidad
de Friburgo, donde daban clases Husserl y Heidegger. Este último,
por cierto, llegó a ser Rector de la Universidad de Friburgo, ubicada
en Alemania y no en Suiza, debido a su adhesión al nazismo.
Pero por esto mismo, después de la guerra se le prohíbe
enseñar en las universidades. En Berlín amplió sus
conocimientos de la analítica existencialista y del método
fenomenológico. También conoció de cerca la doctrina
del nacionalsocialismo.
Sartre era miope, estrábico, de estatura baja y fumador pipero,
pero de un genio privilegiado que devoraba libros y escribía
desde la edad de los seis años. Dejó una vasta obra que
abarca novelas, cuentos, dramas, argumentos cinematográficos, ensayos
literarios y políticos, obras filosóficas, artículos,
entrevistas, prólogos y hasta una canción dedicada a la
musa del existencialismo Gulietta Graco, asidua visitante de El Café
de Flore, en el bulevar Saint Germain des Prés.
La frase Si Dios no existiera, todo estaría permitido
no es de Sartre, sino de Dostoievski (Los Hermanos Karamazov). El la emplea
en El existencialismo es un humanismo (1946), para demostrar que, si es
cierta dicha frase el hombre está abandonado y, en
consecuencia, no existe un reino de valores que justifique sus actos.
El hombre está condenado a ser libre expresa. Condenado,
porque no se ha creado a sí mismo y libre, porque al vivir abandonado,
es responsable de todo lo que hace.
Por último, él no aceptó el Premio Nobel de Literatura
en 1964 porque, por una parte, nunca fue amigo de las distinciones personales,
y, por la otra, porque no quería institucionalizarse. El escritor
vale por su palabra escrita y cualquier distinción expone a sus
lectores a una presión que no estimó beneficiosa.
*Colaborador de El Diario de Hoy,

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