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| Macabros. Grandes fosas con los cadáveres
de quienes fueron ejecutados durante el régimen han sido hallados.
Foto EDH The New
York Times |
The New York Times
John F. Burns
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Las cicatrices de lo que sucedió después de un intento
de asesinato contra Sadam Hussein, el 8 de julio de 1982, son dolorosamente
evidentes en esta ciudad principalmente chiita, a 35 millas al norte de
Bagdad.
La gente baja la voz cuando habla de padres, hermanos e hijos que fueron
a parar a la horca, aunque no se supo su destino, sino hasta que el derrocamiento
de Sadam, 21 años después desató el registro de un
cuartel central de la policía secreta en Bagdad, en el que se descubrieron
los archivos oficiales de las ejecuciones.
Funcionarios del Tribunal Especial Iraquí, establecido para juzgar
al ex dictador y sus principales asesores, han dicho que esperan enjuiciarlo
antes del fin de año por la muerte de unos 160 hombres y muchachos
de Dujail, todos chiitas.
A unos los mataron a tiros inmediatamente después del intento de
asesinato, pero 143 nueve de ellos entre los 13 y los 15 años
fueron ejecutados tres años después por el tribunal revolucionario
de Sadam.
Que Sadam sea enjuiciado por lo que hizo aquí hará
bien a Dujail, y a todo Iraq, porque muchos sunitas en este país,
y en Dujail, todavía piensan en él como en una especie de
dios, manifestó Alí Haj Hussein, un chiita de 37 años
que perdió siete hermanos en las ejecuciones que siguieron al intento
de homicidio.
Para el ex dictador, su visita a Dujail se redujo a aventurarse en territorio
enemigo. En 1982, estaba en su tercer año de gobierno, todavía
consolidando su poder, y muchos en esta ciudad, con una población
de alrededor de 75,000 habitantes, lo despreciaban por iniciar una guerra
contra Irán, dos años antes.
Los chiitas dicen que tiempo atrás, Sadam desconfiaba de un enclave
chiita grande, incluido Dujail y la ciudad vecina de Balad, en las profundidades
del interior árabe sunita, y junto a la carretera principal de
Bagdad a Tikrit.
La otra matanza
Otro crimen por el que probablemente sea enjuiciado Sadam es la campaña
Anfal la palabra árabe significa botín de finales
de los años de 1980, en la que algo así como unos 150,000
curdos fueron ultimados, muchos a tiros y después tirados en fosas
comunes, otros con ataques de gas venenoso.
Es probable que el ataque con armas químicas contra la ciudad curda
de Halabja en marzo de 1988, en el que murieron aproximadamente cinco
mil habitantes, sea tratado como caso separado, como el de Dujail.
Otros crímenes incluyen la represión de la rebelión
chiita en el sur de Iraq en 1991, en la cual se cree murieron 150,000
personas, y las ejecuciones de más de 200 líderes del Partido
Baas después de que se hizo con el poder en 1979.
En todo el mundo, la gente conoce a Sadam Hussein como el hombre
que indicó ¡No! a Estados Unidos, y así
será en el tribunal, aseguró Ziad Najdawi, un jordano
que es parte de un grupo internacional de abogados reunidos para ayudar
en su defensa.
Pueden decir lo que quieran, sobre las ejecuciones y las armas químicas
y las fosas comunes, pero nosotros diremos: Son mentiras, nada más
que mentiras; todo aquí está manchado por Estados Unidos.
Los relatos de los chiitas locales dicen que él fue más
astuto que los conspiradores de Dujail desde un principio. Al entrar a
la ciudad, dicen los relatos, líderes tribales regalaron un coche,
marcando el hecho, en la tradición tribal, con las manos inmersas
en la sangre de una oveja sacrificada.
No obstante, él regresó el coche e insistió que los
propios líderes tribales viajaran en él, hacia su muerte,
según los relatos, cuando dispararon los conspiradores.
Unas cuantas horas después del tiroteo, Sadam subió al techo
plano de la principal clínica de la ciudad y dijo a la multitud
acarreada ahí, que no era ningún cobarde al que pueden
echar de su ciudad, y afirmó a los oyentes que no habría
represalias, relata Kassem Aalbuhaider, ahora un tendero que entonces
tenía 12 años.
Sin embargo, mientras él hablaba, expresó Aalbuhaider, la
policía secreta estaba trabajando. Se llevaron familias enteras,
incluso ancianos, mujeres y niños, recordó.

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