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Vivencias sin sentido

La Cantante Calva, obra representativa del teatro del absurdo, fue llevada a las tablas por Bambú, de Honduras.

Publicada 6 de julio 2005, El Diario de Hoy

Anécdotas. El elenco relata historias incoherentes. Foto EDH

Morena Azucena
El Diario de Hoy

mlazucena@elsalvador.com


Las horas no pasan en vano dentro de la casa de los esposos Smith.

Angustia, desesperación, ironía, locura y demencia son algunas de las circunstancias que destila este matrimonio que da vida a la obra La cantante calva, montaje del grupo Teatral Bambú, originario de Honduras.

Los Smith pelan, ríen y conversan sin sentido. Estos papeles fueron interpretados por los actores Felipe Acosta y Lourdes Ochoa.

A este disparatado momento se les une el señor Martín y la señora Martín, una pareja devota de las casualidades y que cree ser un matrimonio, pero no lo es.

La vida de todos se complica con la llegada del capitán de los bomberos y los comentarios irónicos de la sirvienta de los Smith.

No hay un principio o fin definido, así lo plantea el autor del texto, Eugene Ionesco, dramaturgo de origen rumano.

Sin razón. Los personajes adoptan posturas ilógicas. Foto EDH

Por la naturaleza de la obra, algunos espectadores se abstuvieron de hacer comentarios. “No entendí nada, así que no puedo opinar”, dijo un joven que no quiso dar su nombre.

A los teatreros hondureños estas reacciones no les sorprenden. “En Honduras no hay costumbre de ver teatro del absurdo.

En varias ocasiones el público fue receptivo, pero hay veces que el público se mostró confundido”, aseguró el actor Edgar Valeriano, el intérprete del señor Martín.

Vida sin sabor

El sin sabor de la vida y la indiferencia son constantes. Al menos así lo cree Karla Núñez, la actriz que encarna a Mary, la sirvienta.

“Eugene Ionesco lo planteó hace muchos años, pero se sigue viviendo así: en un mundo con cosas absurdas”, destacó la actriz. Para muestra, cuestionó a los políticos, quienes —a su juicio— constantemente hablan cosas sin sentido.

Para Teatro Bambú, llevar a escena esta pieza contemporánea fue todo un reto, pues los actores han representado más comedias y obras de corte clásico.

“Es un trabajo de mucha energía e investigación”, dijo la actriz.


Caravana de exigencias

La mesa de discusión del XIII Festival Centroamericano de Teatro se abrió con Descentralización de las artes escénicas, un acercamiento a la Caravana Nacional de Teatro.

En la catarsis, hablaron los entes participantes: Lovey Argüello, directora nacional de Artes; Ana Parducci, antropóloga; Flor de María Rais, de la Fundación María Escalón de Núñez, y Dinora Alfaro, actriz salvadoreña.

Argüello dio un panorama general sobre el apoyo al sector teatral. La funcionaria resaltó que Concultura aportó 356 mil dólares a los cinco eventos teatrales más importantes del año.

La Fundación brindó un breve informe sobre el impacto público de la caravana y del presupuesto para 2004 y 2005. Durante el primer año, la ONG y la estatal invirtieron unos 127 mil dólares. El panorama cambió este año, pues el monto se redujo a 43 mil.

Este detalle inició el debate. Fue Dinora Cañénguez la que cuestionó al Gobierno por la poca apuesta por un proyecto exitoso. Argüello explicó que si hubo una reducción fue “para nivelar otros sectores del arte (...), se tenía que comprar uniformes para la Sinfónica Nacional”, dijo.

El director Jorge Alberto Jiménez lamentó que la eterna justificación siga siendo la misma: el presupuesto.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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