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Pnos aprieta
La Súper Mano Dura y la súper mano peluda

Si desde hace años se hubiese aplicado la ley con todo su rigor, a estas alturas no tendríamos el triste honor de ser uno de los países más violentos de todo el continente americano

Publicada 6 de julio 2005, El Diario de Hoy


Manuel J. Aguilar Trujillo*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Cada vez y de cuando en vez, nuestro primer mandatario se encuentra de regreso en nuestro país, por todos los medios de comunicación, en los que se encuentra a sus anchas, dan a conocer a la población los logros que dice él ha alcanzado en los pocos meses que lleva al frente de la nación, un año.

Entre ellos, menciona el repunte de la economía, aunque para algunos economistas, comerciantes y pueblo en general, la economía va creciendo a paso de tortuga y para otros, faltan oportunidades para encontrar trabajo. En lo de que la economía va como cohete, hacia arriba o se ha estancado, eso lo dejo a los versados en tales ciencias, es decir, a los economistas y a los comerciantes.

Hoy por hoy, nos referiremos a otra de las aseveraciones del señor Presidente, el cual afirma que la campaña llamada Súper Mano Dura ha sido todo un éxito, afirmación que, a nuestro parecer, modesto hijo de la Gran Llanura, tiene sus bemoles. Veamos:

Lado a lado de la noticia de que la Súper Mano Dura ha sido un éxito, publicaciones que tienen sus claros y oscuros, vemos cómo la Policía Nacional hace todos los días grandes redadas de “supuestos” delincuentes, lo que ha venido no ha suprimir ni disminuir los asesinatos y otras truculencias con que a diario, al levantarnos por las mañanas, nos desayunamos los salvadoreños; sin embargo, creemos que hacer redadas no es suficiente, como nos lo da a conocer EL DIARIO DE HOY, del 24 de los corrientes, que en las páginas 60, 61, 64 y 69, contabiliza nada más ni nada menos que diez asesinatos y tres o cuatro intentos, amén de varias violaciones de menores a manos de “amorosos” padres, padrastros, otros familiares y amigos íntimos de la familia.

También, en el mismo EL DIARIO DE HOY, leímos, página 60, que uno de los delincuentes ultimados tenía el antecedente de haber estado ya en prisión, tras ser señalado como participante en el asesinato de una joven universitaria.

Al momento de su muerte se encontraba gozando de plena libertad, lo que no es cosa rara. En la mayoría de las maras capturadas, muchos ya habían sido detenidos, enjuiciados y condenados por diversos delitos, entre ellos, el más frecuente, asesinato.

Lo anterior y muchísimos otros casos nos confirma el que nuestros jueces sentencian a estos asesinatos, violadores, etc., etc., a penas que están muy por debajo del delito cometido. Dura lex sed lex. Dura es la ley, pero es la ley. No basta hacer redadas ni estar haciendo alharacas de los registros en casas sospechosas, ya que al avisar con antelación la llegada de la policía, no se necesita ser muy inteligente para saber que, si en ellas habitan “presuntos” delincuentes, con seguridad no esperarán la tan publicitada visita, sencillamente pondrán los pies en polvorosa.

Si desde hace años se hubiese aplicado la ley con todo su rigor, a estas alturas no tendríamos el triste honor de ser uno de los países más violentos de todo el continente americano.

* Colaborador de El Diario de Hoy.



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