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Manuel
J. Aguilar Trujillo*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Cada vez y de cuando en vez, nuestro primer mandatario se encuentra de
regreso en nuestro país, por todos los medios de comunicación,
en los que se encuentra a sus anchas, dan a conocer a la población
los logros que dice él ha alcanzado en los pocos meses que lleva
al frente de la nación, un año.
Entre ellos, menciona el repunte de la economía, aunque para algunos
economistas, comerciantes y pueblo en general, la economía va creciendo
a paso de tortuga y para otros, faltan oportunidades para encontrar trabajo.
En lo de que la economía va como cohete, hacia arriba o se ha estancado,
eso lo dejo a los versados en tales ciencias, es decir, a los economistas
y a los comerciantes.
Hoy por hoy, nos referiremos a otra de las aseveraciones del señor
Presidente, el cual afirma que la campaña llamada Súper
Mano Dura ha sido todo un éxito, afirmación que, a nuestro
parecer, modesto hijo de la Gran Llanura, tiene sus bemoles. Veamos:
Lado a lado de la noticia de que la Súper Mano Dura ha sido un
éxito, publicaciones que tienen sus claros y oscuros, vemos cómo
la Policía Nacional hace todos los días grandes redadas
de supuestos delincuentes, lo que ha venido no ha suprimir
ni disminuir los asesinatos y otras truculencias con que a diario, al
levantarnos por las mañanas, nos desayunamos los salvadoreños;
sin embargo, creemos que hacer redadas no es suficiente, como nos lo da
a conocer EL DIARIO DE HOY, del 24 de los corrientes, que en las páginas
60, 61, 64 y 69, contabiliza nada más ni nada menos que diez asesinatos
y tres o cuatro intentos, amén de varias violaciones de menores
a manos de amorosos padres, padrastros, otros familiares y
amigos íntimos de la familia.
También, en el mismo EL DIARIO DE HOY, leímos, página
60, que uno de los delincuentes ultimados tenía el antecedente
de haber estado ya en prisión, tras ser señalado como participante
en el asesinato de una joven universitaria.
Al momento de su muerte se encontraba gozando de plena libertad, lo que
no es cosa rara. En la mayoría de las maras capturadas, muchos
ya habían sido detenidos, enjuiciados y condenados por diversos
delitos, entre ellos, el más frecuente, asesinato.
Lo anterior y muchísimos otros casos nos confirma el que nuestros
jueces sentencian a estos asesinatos, violadores, etc., etc., a penas
que están muy por debajo del delito cometido. Dura lex sed lex.
Dura es la ley, pero es la ley. No basta hacer redadas ni estar haciendo
alharacas de los registros en casas sospechosas, ya que al avisar con
antelación la llegada de la policía, no se necesita ser
muy inteligente para saber que, si en ellas habitan presuntos
delincuentes, con seguridad no esperarán la tan publicitada visita,
sencillamente pondrán los pies en polvorosa.
Si desde hace años se hubiese aplicado la ley con todo su rigor,
a estas alturas no tendríamos el triste honor de ser uno de los
países más violentos de todo el continente americano.
* Colaborador de El Diario de Hoy.

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