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Palabras
El coliseo de nuestras vidas

“Ave, César, nosotros los que vamos a morir te saludamos”.

Publicada 6 de julio 2005, El Diario de Hoy


Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Esas fueron las últimas palabras de quienes un día entramos en la arena a afrontar con nuestro tridente la adversidad y a la suerte. Sin más alternativa que ganar o morir, caer o vencer. Allí estaban los feroces gladiadores del destino, jugándose la vida o la gloria.

Salieron las fieras, leones y panteras, los más temidos asesinos, atletas y adversarios. Mientras nosotros —los diarios combatientes del circo— sólo llevábamos la fuerza de nuestra fe y la inspiración de nuestro anhelo. Ha- bríamos de conquistar el mañana con nuestra vida, con la vida frágil de nuestros sueños.

Unos cayeron abatidos, perdiendo su honor y la existencia. En tanto que otros logramos vencer a las tinieblas y aún seguimos a diario afrontando fieras, terribles contendientes y lejanas batallas. A veces luchando contra nosotros mismos, pues no hay peor enemigo que el que está dentro, así como no hay mejor aliado que nuestro ser interior cubierto de gracia.

“Ave, César, nosotros, los que vamos a morir para renacer a una vida eterna, te saludamos”. Nosotros, los cristianos primitivos, reunidos en catacumbas, sinagogas clandestinas y casas de oración. Nosotros, domando en el inmenso circo a las sombras y tormentas, sólo con la fuerza de nuestra fe y nuestro tridente de luz. Nosotros, los fugaces guerreros del coliseo.


DÍA A DÍA

Terrorismo

Cuatro mareros de Apopa fueron remitidos a los tribunales acusados de terrorismo, según informó la policía. A los sujetos se les decomisó un arsenal que incluye una escopeta calibre 12, una subametralladora y más de cincuenta proyectiles. Se les acusa de cometer toda clase de fechorías, incluyendo la violación de un menor de edad.

Los cuatro individuos, al igual que varios miles de otros mareros, aterrorizan vecindarios, trafican estupefacientes, deshonran doncellas, cobran “impuestos de guerra”, extorsionan a comerciantes, realizan secuestros y perpetran los peores delitos, incluidos el asesinato y descuartizamiento de rivales.

Si eso no es terrorismo, no sabríamos qué clase de horrores caen en esa categoría. Lo único que no hacen es ponerse bombas en el cuerpo para hacerlas estallar dentro de una mezquita.



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