|
Associated Press
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Privada de las principales figuras de la zona, equipos más preocupados
en las eliminatorias mundialistas y a la cola de la agenda de competencias,
la Copa de Oro da la sensación de ser un torneo despreciado.
El campeonato de la Concacaf, con 12 equipos divididos en tres grupos,
arranca hoy en Miami con dos partidos: la invitada Colombia frente a Panamá
y Honduras contra Trinidad y Tobago.
A diferencia de la edición pasada, que se disputó en Estados
Unidos y México, la actual se realizará exclusivamente en
territorio estadounidense, extendiéndose a siete sedes, incluyendo
además a Houston, Los Ángeles, Carson, Boston, Seattle y
Nueva York.
Pero la tónica de la octava Copa de Oro es que sus participantes
se presentarán con nóminas de segunda línea.
Así las cosas, en México no se podrá ver a su estelar
delantero Cuauhtémoc Blanco, así como su defensor Rafael
Márquez.
Ausencias
Estados Unidos tendrá al atacante Landon Donovan, pero su técnico
Bruce Arena optó por darle descanso al grueso de jugadores que
militan en clubes de Europa, como es el caso de Claudio Reyna y Brian
McBride.
Colombia, en su tercera intervención, viene con un equipo alterno,
sin figuras de la talla de un Juan Pablo Ángel o Iván Ramiro
Córdoba.
Ni siquiera los seleccionados centroamericanos se presentan con sus mejores
galas, ya que Costa Rica prescindió de Paulo Wanchope, mientras
que Honduras descartó a David Suazo.
Hasta Sudáfrica, el otro invitado y el primer equipo del continente
africano que participa en el torneo, llega menguado, sin sus europeos,
como el atacante Benni McCarthy.

|