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Preparados. Jugadores de Sao Paulo practicaron ayer en el estadio
de Porto Alegre, previo a la final contra Paranaense. Foto
EDH
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Associated Press
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Un histórico versus un modesto. Sao Paulo, campeón en
dos ocasiones, y el Atlético Paranaense, huérfano de títulos
internacionales, son los protagonistas de la final brasileña por
el título de la Copa Libertadores.
Será la primera vez en 45 años de historia de la Libertadores
en que la instancia definitiva enfrenta a clubes de un mismo país,
y Atlético tendrá que hacerlo de local hoy en cancha ajena
para el duelo de ida.
El que dos brasileños estén en la final sorprende a pocos
en este país. El desenlace es visto como cosa lógica, ya
que Brasil es el actual campeón del mundial, la Copa América
y la Copa de las Confederaciones.
Sao Paulo tiene motivos para sentirse confiado. Tricampeón nacional,
el equipo quiere revivir su época de gloria, cuando en 1992 y 1993
se alzó con la Libertadores y la Intercontinental.
Tienen la experiencia que el Atlético Paranaense apenas empieza
a acumular.
Inédito finalista en la Libertadores, Atlético sólo
se hizo notar en los primeros planos hasta hace poco: fue campeón
nacional en 2001.
Pero la final lo encuentra en el fondo del actual Brasilerao y bajo riesgo
de irse al descenso. Los paulistas, sin embargo, no se fían.
Atlético quizás no tenga grandes figuras, pero cuenta con
una base sólida con el guardameta Diego, el volante Marcao y los
atacantes Aloisio y Lima. Fueron los verdugos del campeón brasileño
Santos en los cuartos de final y seguido eliminaron a las Chivas de México.
Candidato
Pese a todo, el Sao Paulo llega como favorito para obtener el que sería
su tercer título.
En la final se verá reforzado por el regreso del lateral Cicinho,
revelación de la pasada Copa Confederaciones, quien junto con Luizao
y Amoroso en la delantera son de temer.
A ellos se agrega el portero Rogério Ceni, especialista en tiros
libres.

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