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Rogen Cohen
The New York Times
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
NUEVA YORK -- Quizá a la única clase trabajadora a la que
el presidente comunista de China sigue prestando ayuda es a la estadounidense.
El asunto no es la inundación de productos chinos baratos que mantienen
bajos los precios, aunque esto ayuda a la familia promedio. Es la política
del presidente Hu Jintao de usar lo que se considera ampliamente como
un yuan chino subvaluado para comprar valores de la Tesorería de
Estados Unidos y así ayudar a mantener bajas las tasas de interés
estadounidenses.
Estados Unidos está inundado de deuda. La deuda familiar promedio
se ha elevado a más de 100,000 dólares respecto de menos
de 60,000 dólares en 1990, aun cuando los ingresos promedio han
aumentado sólo ligeramente. Mucha de la deuda corresponde a trabajadores
que alcanzan el límite de sus préstamos en una tarjeta de
crédito tras otra, u obtienen dudosas hipotecas en un esfuerzo
por asegurarse alguna fracción del estilo de vida de una clase
alta que sigue enriqueciéndose.
Brecha continúa
Este aumento en la deuda, como señaló The Wall Street Journal
en un artículo reciente, ha ocurrido conforme la brecha entre ricos
y pobres continúa ampliándose y la visibilidad de los codiciados
productos lujosos en la televisión y la Internet sigue creciendo.
Algunos elogian la democratización del crédito, considerando
su disponibilidad a más amplios segmentos de la población
estadounidense como una ampliación de las oportunidades; algunos
la critican como la seducción implacable por parte de instituciones
financieras de las personas trabajadoras que un día enfrentarán
la bancarrota porque no podrán pagar sus cuentas de tarjeta de
crédito e hipotecas.
Pero esto es claro: La propagación de la deuda es uno de los fenómenos
sociales más importantes en Estados Unidos actualmente, permitiendo
a los menos ricos gastar más de lo que tienen. En tanto las tasas
de interés no aumenten pronunciadamente, esto seguirá sucediendo.
De ahí el peso de Hu en Main Street.
Pero ¿cuál es el aspecto político de la deuda? El
Partido Demócrata ha representado tradicionalmente a los pobres,
pero en estos días muchos estadounidenses de clase media y trabajadora
con ingresos declinantes se identifican más con Dios, el ejército
y el Partido Republicano que con los demócratas.
Han tendido, con la excepción de los afro-americanos, a sentirse
menos conmovidos por la tensión de sus finanzas que por la fe,
la familia y la libertad, como lo promueven los republicanos.
¿Reaccionarios?
Thomas Frank, autor y analista político de tendencia izquierdista,
llama a estas personas trabajadoras promedio que parecen estar votando
contra la lógica económica "conservadores de reacción".
En un artículo en The New York Review of Books, señaló
que este segmento se niega a apoyar a liberales descritos por los republicanos
como "intelectuales o enclenques de alta cuna". En la elección
presidencial de 2004, fue precisamente como un "enclenque de alta
cuna" como Karl Rove, estratega político del Presidente George
W. Bush, describió a John Kerry. Bush acaparó el voto de
la clase trabajadora blanca por claro margen.

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