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Municipios, a merced de asesinos

La Libertad. La mayoría de homicidios ocurre al norte del departamento. Ocupan el segundo lugar en todo el país en cifras de muertes violentas.

Publicada 4 de julio 2005, El Diario de Hoy

Reconocimiento. Un investigador recolecta evidencias en el lugar donde fue encontrado el cadáver del ciudadano chileno José Vidal Teare. Foto EDH

Carlos Torres
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

La Libertad es un nombre equivocado para este departamento. Son muchos los ciudadanos que viven atados por el miedo.

De todo El Salvador, es el que ocupa el segundo lugar en muertes violentas.

Estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC) reflejan que la ola de crímenes es elevada en la zona norte, especialmente en San Juan Opico, Colón, Ciudad Arce y Quezaltepeque.

En la mayoría de los casos, la población identifica a pandilleros como responsables de la violencia.

En 2005, varios de estos lugares han sido escenarios de hasta ocho homicidios. Las muertes múltiples son frecuentes.

La riñas entre pandillas, venganzas y asaltos figuran como las circunstancias comunes que motivan la mayoría de los asesinatos.

Los policías tienen serias dificultades para cumplir su misión y reducir los índices de crímenes.

En circulación. En el país circulan armas de diferentes calibres que se adquieren con facilidad en ventas legales o en el mercado negro. Foto EDH

Faltan recursos e incentivos, no hay aumento de salarios y para la situación violenta que padecen, es poco el personal destacado en los distintos puestos y delegaciones de la PNC.

La posesión de armas de fuego en manos de particulares no preparados para ello, así como la facilidad de adquirirla en el mercados negros son otros escollos para quienes buscan reducir la violencia.

A esto se suma que son muchas las personas que matriculan sus armas una vez, pero no se preocupan por renovar las licencias cuando éstas vencen.

Esto, además de ser ilegal y exponer a sanciones, dificulta el control policial sobre la tenencia de armas.

Las cifras hablan solas. De los homicidios registrados en 2005, hasta la segunda semana de junio, Colón es el lugar que lleva más en el departamento, con la cantidad de 49 personas muertas; Quezaltepeque lleva 20, y San Juan Opico, 42. En Jicalapa no se registra ningún crimen en 2005, y no tiene un puesto policial.

En el año, Ciudad Arce lleva registradas 22 muertes violentas.


Pleitos, venganzas y licor son ingredientes mortales

Cotidiano. La delincuencia y las maras son problemas que afectan a Quezaltepeque. Foto EDH

Con la ley en sus manos. Detrás de cada crimen ocurrido en el departamento y el país hay una historia ilógica que contar.

Las causas que motivan a las personas a perder la razón y a optar por el camino de la violencia son varias.

Según las autoridades policiales, los asesinatos son cometidos casi siempre por más de una persona.

Las diferencias abismales entre las maras 18 y Salvatrucha son los motivos más comunes de los homicidios en esa región. El alcohol también es un factor determinante.

Ciudadanos que deciden tomarse la justicia en sus manos basados en suposiciones son responsables de muertes.

En los municipios ubicados al norte y en el litoral, hay 171 casos en que personas se convirtieron en criminales por no buscar auxilio de las autoridades para solucionar sus problemas.

De esta cantidad hay 71 hechos en los cuales hay pandillas involucradas.

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Los decesos ocurridos por asaltos y robos llegan escasamente a siete en el presente año.
Los dos casos más recientes han ocurrido en San Juan Opico y de La Libertad.

En ambos casos, las víctimas se convertían en autores, quienes tomaban la decisión de eliminar a los asaltantes.

La PNC y sus limitantes

Las quejas y las necesidades son muchas. La falta de equipos adecuados, como uniformes, munición, botas, aumentos de salarios vehículos en buen estado son factores importantes para el buen desempeño de los agentes de la Policía Nacional Civil.

En algunas delegaciones, como la de Santa Tecla, todos los agentes de turno duermen sobre una sábana que tienden en el piso.

Para el subdirector de la PNC Pedro González, ésta es una situación ya conocida, sin embargo, la corporación no cuenta con un presupuesto adecuado para subsanar estos vacíos.

El subjefe de la policía aseguró que ya se está “trabajando” en un aumento de salario para todos los integrantes de la PNC, pero será hasta 2006.

Las plazas vacantes dejadas por agentes en la zonas urbanas y que se trasladan a otros cargos en la Policía Rural forman otro problema sin resolver, dijo González.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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