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Celebra más de un siglo de existencia

Cabañas. María Luisa Córdova es una de las personas más longevas de Tejutepeque.

Publicada 4 de julio 2005, El Diario de Hoy

Agasajo. La anciana compartió el pastel de sus 101 años con la familia. Foto EDH

Julio Mejía
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Con mucho orgullo recuerda que logró criar a todos sus hijos con el fruto de su trabajo en panadería y elaboración de productos con tule y mecate. Mientras, su esposo Bartolo Antonio Alfaro, de grata recordación, faenaba en la agricultura.

Procrearon 11 hijos de los cuales sólo viven seis. El resto falleció por causas naturales, explicó la anciana. A la celebración de su centésimo primer cumpleaños, el miércoles 22, la familia se reunió para conmemorar la fecha entre pasteles y piñatas.

Vive en humilde hogar de Tejutepeque, a donde llegó procedente del cantón El Zapote, del mismo municipio, huyendo de las balas en pleno conflicto.

“Para la guerra nos sacaron del cantón El Zapote. Allí vivíamos muy bien pero tuvimos que abandonar esa vieja casa porque si no nos mataban”, cuenta la mujer.

Ademas menciona que el horno donde cocinaba el pan era el refugio donde sus hijos se resguardaban cada vez que había enfrentamientos en esa zona.“Fue una época muy dura para nosotros, pero gracias a Dios logramos sobrevivir a todo eso”, dijo.

“Yo tenía un gran naranjal y hacía unas buenas quesadillas”, confiesa con su voz entrecortada.

En su memoria también están las imágenes de la erupción del volcán de San Salvador: “Lo único que me acuerdo de la lava del Jabalí es que ese día yo estaba en un baile en San Salvador , junto con mi compañero de vida. Todo fue suspendido.”.

Hija de Rosenda Córdova y Filandro Valle, María Luisa es la mayor de nueve hermanos de los cuales aún viven tres. No hay un documento legal que dé fe de su natalicio.

En la alcaldía tejutepecana, la partida de nacimiento original sucumbió al paso del tiempo. Sólo se tiene la solicitud de una Cédula de Identidad Personal hecha hace más de 50 años.

En los rezos

Su hija Isabel Alfaro, de 58 años, asegura que “la gente la aprecia mucho, porque ella era la encargada de los rezos en las fiestas del pueblo”.

Agrega que su madre no ha podido conocer a todos los nietos y bisnietos, sino que sólo ha logrado “contar hasta ochenta”.

Debido a un derrame que sufrió el año pasado, ya no puede caminar; sin embargo, en términos generales “ella está bien de salud… todavía nos canta muy bien las alabanzas ”, afirma su hija.

Doña María Luisa ha conocido buena parte de la historia en la población, tan solo un poco menos que don Maximiliano Hernández, un vecino de 105 años.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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