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Yolanda
Mayora de Gavidia*
El Diario
de Hoy
editorial@
elsalvador.com
El primer año de gestión del Presidente Saca ha estado lleno
de satisfacciones, pruebas, aprendizajes, desafíos inesperados,
dificultades y muchas apuestas de futuro.
Los desafíos han sido grandes y han estado marcados por circunstancias
a nuestro alrededor difíciles, muchas de ellas que escapan a nuestro
control y que, además, posiblemente nunca más vuelvan a
ser fáciles. El mundo ha cambiado.
En este contexto de cambio, lejos de pensar que las oportunidades se han
agotado, debemos comprender que hay nuevas oportunidades, pero hay que
buscarlas de forma distinta. Las pequeñas empresas que están
abriendo nuevos mercados en Estados Unidos con productos como horchata,
semitas, frutas, refrescos, escaleras y tamales, nos están demostrado
que hay oportunidades, pero hay que saberlas buscar.
Factores fuera de control, como los precios internacionales del petróleo,
encarecen todo el aparato productivo nacional. Igualmente nos afectan
la caída de precios de productos tradicionales o la competencia
distorsionante de China.
Pero afortunadamente sí podemos controlar muchas de las decisiones
que tomamos, como explorar rubros donde China no puede competir, o escoger
nichos donde tenemos ventajas competitivas por nuestra ubicación
geográfica, por nuestro clima, por las capacidades de nuestra gente
o por las facilidades y apertura de nuestra economía.
Después de un año de enfrentarnos a un entorno económico
complejo, con satisfacción podemos ver cómo algunas empresas
ya han optado por cambiar y romper con los esquemas con que siempre han
hecho las cosas.
Y es que este cambio es necesario para mejorar nuestro entorno, más
aún en tiempos difíciles. Estas empresas, con su esfuerzo,
nos llevaron a incrementar en un 40% las exportaciones no tradicionales
en 2004. Cifras como ésta nos invitan a cuestionar nuestras actitudes,
nuestros hábitos y nuestras decisiones personales.
Ahorrar en el gasto personal de gasolina y ahorrar para reducir la factura
de electricidad, por ejemplo, son decisiones personales en un contexto
de circunstancias adversas que requieren cambiar hábitos muy arraigados.
Hay otras señales positivas en el tema económico que, a
pesar de las circunstancias adversas, nos indican que vamos por el rumbo
correcto: las nuevas inversiones, la generación de nuevo empleos,
el surgimiento de nuevos productos y proyectos de exportación,
el crecimiento de sectores no tradicionales, y el nacimiento de nuevas
opciones de despegue económico como el turismo.
Sin afán de negar o evadir las dificultades que hemos afrontado
en este primer año, quisiera celebrar las decisiones de muchos
salvadoreños que comparten la idea de que El Salvador puede ser
el pequeño de los grandes países.
Y es que ahora se ve más claro que en las aguas turbulentas de
la economía no sobrevivirán los peces más grandes,
sino los peces más rápidos, ocupando lugares, nichos de
mercado, a los que los más grandes y más lentos no llegan.
El problema no es ser pequeño, el problema es pensar en pequeño.
Si el mundo cambió, y las circunstancias no serán color
de rosa, invito a todos a tomar el reto de adaptarnos y buscar las oportunidades
en ese entorno desafiante. Siempre habrá oportunidades para quien
sabe encontrarlas y sabe aceptar que ya nunca será fácil.
Los testimonios de éxito abundan y ésos son los que celebro
en este primer año.
Esos testimonios de éxito nos dicen que sí se puede salir
adelante, que sí es posible encontrar avenidas de desarrollo con
creatividad e ingenio. Esos testimonios de rapidez y efectividad nos levantan
el optimismo, nos llenan de satisfacción, nos animan a redoblar
los esfuerzos y nos reconfirman que El Salvador vale la pena.
*Ministra de Economía.

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