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| ¿Hacia adónde?. Juan Francisco
Granados (24) impide el paso fácil al hondureño Cristian
Santamaría. Foto EDH |
Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El nuevo aspecto fue lo de menos en Juan Francisco Granados.
Lo más importante en él fue en la entrega mostrada en cada
jugada.
Bajó a defender y acompañó en el ataque a Montes
y Ayala. Junto a Fredy González Víchez, Granados mantuvo
el ritmo de su equipo. No perdió de vista la misión del
técnico Óscar Benítez.
El ex jugador de FAS manejó los tiempos de su equipo, distribuyó
y anuló el arma de Limeño, su cerebro, el hondureño
Cristian Santamaría.
Se mantuvo a su lado, fue su sombra en una tarde nublada de decepciones
para los cucheros.
La disputa por ser dueño de la media cancha le llevó a recibir
tarjeta amarilla por tirarle un codazo en el rostro a Francisco
Caballito Jovel. Pero eso no detuvo al eje del medio
campo refresquero.
Pero todo sacrificio tiene su recompensa y ésta le llegó
a Granados al final del juego. Antes de unirse a la celebración,
el número 24 de Coca Cola se arrodilló en el inundado engramillado
del estadio Cuscatlán y le entregó una oración a
Dios, como ofrenda de agradecimiento.
Dios nos trajo hasta acá. Nos hizo sufrir, nos enseñó
lo que nos podía dar. Hoy nos llevó a la segunda oportunidad
y nos dio el objetivo que estaba trazado, dijo Juan Granados bañado
por la lluvia y las lágrimas de alegría que corrían
por su rostro. La pareja de Víchez, ayer en el medio campo, dijo
que al haber llegado al repechaje unió más al grupo.

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