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| Líder. El piloto español no había
ganado los dos últimos grandes premios, pero ayer volvió
a subirse a lo más alto del podio. Foto
AP |
DPA
El Diario de Hoy
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Durante dos grandes premios alimentó la esperanza de sus rivales.
En Canadá se estrelló contra el muro y se retiró
y en Indianápolis participó en el plante de los equipos
Michelin.
De vuelta en Europa, Fernando Alonso recuperó la confianza y con
ello volvió a subir al podio.
Ante 80 mil entregados espectadores se adjudicó con suficiencia
el Gran Premio de Francia, la quinta victoria del año, que se encargó
de recordar al cruzar la bandera de cuadros con su mano extendida mostrando
sus cinco dedos, gesto que repitió el jefe del equipo Renault,
Flavio Briatore.
La alegría de la marea azul que inundó Magny
Cours se vio acompañada por la de Patrick Faure, presidente de
Renault F1, emocionados por la victoria del nuevo ídolo francés:
el español Alonso.
Esta victoria ante todos los aficionados de Renault y el presidente
de la firma es un sueño hecho realidad. Ver a la tribuna tan entregada
fue una motivación extra, dijo Alonso.
El dominio del español a lo largo de la carrera fue total. Este
fin de semana éramos invencibles. Desde la primera vuelta fuimos
muy competitivos.
He empujado al máximo al ver que Jarno Trulli era más lento
para lograr la mayor ventaja y luego controlar, explicó.
Pruebas
El dominio de ayer es el que evidencian los números de la clasificación
del campeonato del mundo. Tiene 24 puntos de ventaja sobre Kimi Raikkonen
y 29 sobre Michael Schumacher.
Ante esta ventaja, ¿quién le puede quitar el título?
Alonso sigue mostrándose cauto, pese a su quinta victoria y su
séptimo podio. El campeonato sigue abierto. Kimi y Michael
siguen siendo mis grandes rivales.
Quedan nueve carreras para que concluya el campeonato. Briatore pronosticó
que con siete victorias podría ser campeón.
Lleva cinco y en diez grandes premios, por lo que le restarían
dos en nueve. Su pilotaje y el buen funcionamiento del Renault hacen pensar
ya en que Alonso se convierta en el campeón del mundo más
joven de la historia de la Fórmula 1 a sus 23 años.
El próximo reto será el domingo en Silverstone, Inglaterra.
Será una carrera reñida y nuestro objetivo será
el podio, dijo comedido, sabedor de que con la gran ventaja que
atesora, le basta con controlar.
No estaban para muchas cortesías
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| Amigos. Raikkonen y Alonso se rocían de
champaña, festejo en el que no participó el campeón
mundial Michael Schumacher. Foto AP |
Fernando Alonso (Renault), el finlandés Kimi Raikkonen (McLaren-Mercedes)
y el alemán Michael Schumacher (Ferrari) han protagonizado una
tensa entrega de premios en el podio del Gran Premio de Francia, en el
que no se han dirigido la palabra, ni se han saludado.
Los sucesos de Indianápolis han dejado una profunda huella entre
los pilotos, que se han reunido los tres días de Gran Premio y
en esas reuniones se ha cuestionado el liderazgo de Michael Schumacher,
al no considerar lo ocurrido en Estados Unidos como un problema de seguridad,
sino un problema técnico.
Los tres primeros clasificados aparcan su coche en un reservado y normalmente
los pilotos se saludan y se felicitan entre ellos.
En esta ocasión los tres llegaron muy separados, Alonso se bajó
del coche saludó al público puesto en pie en el coche y
subió a la sala tras el podio a la que llegaron Raikkonen y Schumacher,
en la que no intercambiaron ni una mirada.
Luego en el podio cada uno ocupó su puesto y tras recibir sus trofeos,
cuando abrieron las botellas de champán, Alonso y Raikkonen se
rociaron brevemente, mientras Michael Schumacher duchaba al jefe de mecánicos
de Alonso, encargado de recibir el trofeo al constructor.
Alonso ha sido el único en sonreír, tanto en el podio como
en la sala de prensa, mientras que Raikkonen, como es habitual, y Michael
Schumacher, parecían estar en un duelo.

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