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Mario
Rosenthal* 
El Diario
de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Democracia, de acuerdo con su definición en el diccionario de la
Lengua Española, es el sistema político que facilita la
participación del pueblo en el gobierno. Hemos leído que
el catedrático en Ciencias Políticas de la Universidad de
Salamanca, España, Dr. Manuel Alcántara, en un estudio preparado
conjuntamente con la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo
Económico y Social (Fusades), da a entender que los electores salvadoreños
no se sienten representados en el Gobierno.
De la opinión del Dr. Alcántara, que fue expresada a los
socios e invitados de Fusades en un almuerzo en un hotel capitalino, se
podría deducir que su conclusión es que la democracia, como
en todo el resto del mundo, no funciona a la perfección en El Salvador.
Copias del extenso estudio, que tardó más de un año
en su preparación, circularán entre todas las instituciones
y organizaciones vinculadas con la política en el país,
y se espera que sirva de fondo para diálogos y discusiones para
perfeccionar la democracia en el país. El Dr. Alcántara
explicó que el estudio no es un recetario, sino una serie de recomendaciones
para mejorar la democracia en el país.
Democracia es una de las etiquetas políticas que ha sido más
abusada desde que Platón escribió La República,
y en tiempos modernos muchos gobiernos alegan que han cumplido con la
premisa para llamarse democráticos, jactándose falsamente
de la participación del pueblo en el gobierno, cuando la realidad
es que únicamente sus partidarios ocupan puestos como funcionarios
y legisladores. Es innegable que este sistema es lo que rige en muchas
partes.
La democracia es un proceso y para analizar sus beneficios y fallas es
necesario salir del tema de la política y entrar en los campos
en que se basan la Filosofía, la Psicología, la Historia,
la Sociología y las distintas ramas de la Antropología,
es decir, casi todo lo que se conoce del hombre y el desarrollo de la
civilización.
En el poco espacio de que disponemos no es posible tratar la vastedad
del campo, pero sí podemos enfocar un solo punto que es básico
para el desarrollo del proceso democrático y en que el hombre ha
avanzado enormemente en lo que es la libertad. Lo curioso es que la libertad
que ha conquistado el hombre para implantar el proceso de la democracia
es la misma fuerza humana que socava la democracia.
La participación del pueblo en el gobierno es para defender sus
intereses, pero cuando esa participación se corrompe y se usa para
explotar al pueblo en vez de servirlo, sus efectos son negativos. No se
puede negar que esto es lo que pasa en mayor o menor grado en muchas democracias.
No obstante, la democracia se acepta y funciona, aunque no es perfecta,
porque después de muchos siglos ha demostrado que es el mejor sistema
que tenemos.
La democracia y la libertad individual han caminado de la mano, y cuando
un Estado ha optado o sufrido la imposición de un sistema totalitario,
comunista o socialista, el resultado en tiempos modernos ha sido la supresión
de la libertad.
Por lo contrario, desde que la democracia comenzó a evolucionar
en los primitivos estados-ciudades, las polis, en Grecia, alrededor de
600 AC, su impulso y motivación ha sido derribar las monarquías
y dictaduras, y en tiempos modernos el totalitarismo, que son la única
alternativa de la democracia y el resultado inevitablemente es el caos.
Esto requiere una ciudadanía con gran respeto a las leyes y un
alto grado de disciplina. La formación y educación de una
ciudadanía preparada para ejercer y mantener la democracia, está
incorporada entre las recomendaciones del estudio de Fusades y del Dr.
Manuel Alcántara, para defender y fortalecer la democracia en El
Salvador.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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