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| Vanguardia. La lucha tecnológica no da
tregua en Asia. Foto: EDH |
Ken Belson
El Diario
de Hoy
negocios@elsalvador.com
TOKIO. Hiroki Wakabayashi podría ser el nuevo rostro del usuario
de teléfonos celulares. El ingeniero en computación de 27
años de edad gasta alegremente 100 dólares o más
cada mes por un servicio de NTT DoCoMO que le permite realizar llamadas
y buscar sitios de Internet, descargar canciones y películas, y
enviar correo electrónico tan rápido como con una conexión
de Internet de banda ancha en casa.
Con mi viejo teléfono, hablar era lo importante, comentó
Wakabayashi, quien usa el más reciente aparato de NEC para navegar
por la red. Ahora, usar el teléfono para hablar parece un
desperdicio, porque el correo electrónico y navegar son mucho más
fáciles.
El entusiasmo de Wakabayashi debería ser una buena noticia para
DoCoMo y los otros prestadores de servicio de teléfono portátil.
Las compañías han gastado miles de millones de dólares
desde 2001 para introducir lo que llaman la tercera generación,
o 3G, de servicios, capaces de transmitir datos a velocidades de hasta
40 veces más que la generación anterior de redes de teléfonos
portátiles digitales (en la jerga de la industria, las redes de
celulares análogos de los 80 son la primera generación,
mientras que la segunda generación son las redes digitales de voz
de los 90).
Las compañías japonesas están enfrascadas en una
desgastante lucha de precios para atraer a suscriptores de 3G.
En los pasados 18 meses, las compañías de celulares japonesas
introdujeron planes que ofrecen todos los datos que puedas usar por aproximadamente
45 dólares mensuales, mucho más baratos que anteriores planes
de servicios de datos (asimismo, los suscriptores todavía pagan
por paquetes de minutos por llamadas telefónicas).
La clave
Los servicios de datos más rápidos han convencido a millones
de clientes de actualizar sus teléfonos, e hicieron de Japón
el mercado telefónico más avanzado del mundo.
Sin embargo, los contratos redujeron el gasto total del cliente. Debido
a que hablar es más costoso que enviar datos, Wakabayashi gasta
hoy unos 30 dólares menos mensuales que con su viejo y más
lento servicio, porque el 3G facilita enviar mensajes de correo electrónico
a sus amigos, en vez de llamarles.
Esto tuvo un importante impacto en nuestro negocio, señaló
Masao Nakamura, director ejecutivo de DoCoMO, refiriéndose a los
planes de datos de alta velocidad con tarifas fijas, que es poco probable
que desaparezcan. Nuestra esperanza es regresar a una tendencia
de crecimiento dentro de tres años, o al menos detener la tendencia
hacia la baja, mediante la introducción de nuevos servicios
de video y otros para recuperar los ingresos perdidos.
DoCoMO y sus rivales, Au, de KDDI, y Vodafone Japón, aprendieron
de la manera más difícil que sus redes deben ser extensas
y confiables, sus aparatos abundantes y costeables y sus servicios prácticos
y fáciles de usar.
Los consumidores japoneses comenzaron a usar en masa los 3G en el último
año. DoCoMO, el líder del mercado, tardó dos años
en atraer a su primer millón de suscriptores de 3G -el doble del
tiempo esperado-, debido a que los primeros aparatos avanzados eran voluminosos,
tenían baterías débiles y pocas características
originales.
No obstante, en el último año, tras la adición de
nuevos teléfonos, de mayor cobertura y servicios, DoCoMO elevó
a más del triple su número de suscriptores de 3G, hasta
12.2 millones.
La segunda mayor compañía, Au, que usa una tecnología
3G distinta, convenció a una gran mayoría de sus 19.5 millones
de suscriptores para que lleven a cabo el cambio, mientras que Vodafone
Japón cuenta hoy con más de un millón de clientes
para su red 3G.
Difusión
En total, más de una tercera parte de todos los suscriptores de
teléfonos celulares en Japón usa servicios de nueva generación,
uno de los índices más elevados del mundo. Solamente alrededor
de 200,000 personas se suscriben a servicios similares en Estados Unidos.
A pesar de la corriente de nuevos clientes en Japón, los fuertes
descuentos han tenido efectos en los ingresos. Los suscriptores de 3G
gastaron 89 dólares cada mes en el pasado año fiscal, 6.1
por ciento menos que el año anterior.
Para frenar la caída, DoCoMO y sus rivales introducen nuevos servicios
para alentar a los consumidores a transmitir más datos. Los nuevos
teléfonos pueden descargar fragmentos de video y tonos y almacenar
cientos de fotos.
Las compañías japonesas están enfrascadas
en una desgastante lucha de precios

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