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| Cercanía. Ileana Rogel, jefa de la bancada
legislativa efederrista, conversa con Celina Monterrosa, subjefa del
Frente. Foto EDH |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La última división del Frente le ha pasado la factura
a dos personajes de la izquierda salvadoreña.
Uno de ellos es José Luis Merino, conocido en el FMLN como Ramiro
Vásquez, el hombre que dirige al partido desde las penumbras.
El otro es Facundo Guardado, dirigente de la Concertación Socialdemócrata
(CSD).
El primero ha visto cómo se desgrana el control que durante tantos
años logró consolidar en el Frente; el segundo vio pasar
de largo ser el líder de lo que lo que se había dado en
llamar izquierda sensata.
Sin embargo, es Ramiro, el hombre que mantiene a Schafik Handal como cabeza
visible del Frente, quien tiene más bajas.
Los golpes
Con la creación del Frente Democrático Revolucionario (FDR),
el FMLN suma ya tres grandes disidencias.
Sin embargo, hay una diferencia entre esta última y las dos primeras.
El Partido Demócrata (PD) surgió en 1994 por diferencias
políticas de dirigentes del ERP encabezados por Joaquín
Villalobos y de la RN con el resto del Frente.
Algo similar ocurrió cuatro años después con el Movimiento
Renovador, de Guardado, pero en un plano ideológico.
El FDR, en cambio, ha querido dejar claro que mantiene principios
y valores.
En otras palabras, que siguen siendo revolucionarios.
Nicolás García es un ejemplo del nuevo cuestionamiento.
Conocido como Miguel UV durante la guerra, García destacó
en el combate y por la rudeza de su pensamiento.
Su salida fue un golpe directo a lo que en Frente aún llaman moral
revolucionaria.
Además, lo es por su influencia en ex guerrilleros.
García fue alcalde de Tecoluca, un municipio vicentino caracterizado
por una militancia dura.
Además, Miguel UV tiene influencia entre los veteranos otro
grupo que niega a abandonar el marxismo y los habitantes del Bajo
Lempa.
A eso se suma la posibilidad de que Ramiro pierda más apoyo entre
las organizaciones de izquierda.
Una de ellas es la Fundación para la Cooperación y el Desarrollo
Comunal de El Salvador (Cordes).
El presidente de la institución, Hugo Flores, formó parte
de la Fuerza del Cambio, el grupo que apoyó a Óscar Ortiz
para coordinador nacional.
Aunque dice que su participación fue a título personal y
que Cordes es apolítica, reconoce que hay expectativa.
Muchos hemos optado por seguir en el partido para continuar con
el proceso de fortalecer al FMLN. Esperamos que se superen las situaciones
que hay en el partido, apunta.
Extraoficialmente, se sabe que el punto de inflexión serán
las primarias. Después, se espera otro éxodo.
Sin cancha
Los efederristas se presentan a sí mismos como un espacio amplio
de debate, no como un partido con una sola línea ideológica.
Aseguran que su ejemplo más inmediato es el Frente Amplio, de Uruguay,
que gobierna con Tabaré Vásquez.
Hace unos meses, la Concertación Social Demócrata decía
tener ese espacio, e incluso cinco semanas atrás se
jactaban de tener al menos dos diputados.
Llamamos a los compañeros de Concertación y nos dijeron
que no, asegura Raúl Mijango, un ex comandante del ERP que
ahora integra el FDR.
Asegura que ha oído a Guardado criticar al nuevo proyecto.
Nos agrada que el FMLN nos ataque. Que Facundo y ARENA nos ataquen.
Nos vuelve más legítimos, asegura.
Guante de seda para disidentes
Cuando Nicolás García votó a favor de la emisión
de bonos que financiarían el presupuesto, en el FMLN pronto se
dijo que había sido comprado por ARENA.
Lo mismo se expresó cuando Adilson Henríquez, parlamentario
suplente por Ahuachapán, anunció que dejaba la bancada.
Cuando Ileana Rogel y Carlos Castaneda anuncian su retirada, la cúpula
roja volvió a decir lo mismo, pero pronto guardó silencio.
Creo que las condiciones de sus salidas son distintas. Nicolás
y (Miguel) Navarrete salieron en una coyuntura generada por ARENA para
aprobar los préstamos y bonos; y ellos (Rogel y Escobar) salen
sobre la base de un análisis personal de la situación interna
del Frente, opina la subjefa de bancada farabundista, Celina Monterrosa.
La parlamentaria incluso asegura que hay una actitud diferente hacia los
últimos disidentes -aunque compartan la misma bandera del FDR que
García y Navarrete-, porque mantienen sus posiciones de izquierda.
De hecho, Rogel y Escobar no han sido reemplazados por diputados farabundistas
en las comisiones a las que estaban asignados como representantes de esa
agrupación.
No se ha discutido los nombres de quiénes los sustituirán,
reconoce Monterrosa, quien, al igual que Rogel era de la Fuerza
del Cambio. Aparentemente, están en distintas trincheras.

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