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Nueva cosecha roja

Afectados. El nuevo hombre fuerte del FMLN sufre las consecuencias de la fuga de farabundistas. Afuera, la principal víctima es Concertación Socialdemócrata, que aspiraba a ser una opción de izquierda.


Publicada 30 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Cercanía. Ileana Rogel, jefa de la bancada legislativa efederrista, conversa con Celina Monterrosa, subjefa del Frente. Foto EDH

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La última división del Frente le ha pasado la factura a dos personajes de la izquierda salvadoreña.

Uno de ellos es José Luis Merino, conocido en el FMLN como Ramiro Vásquez, el hombre que dirige al partido desde las penumbras.

El otro es Facundo Guardado, dirigente de la Concertación Socialdemócrata (CSD).

El primero ha visto cómo se desgrana el control que durante tantos años logró consolidar en el Frente; el segundo vio pasar de largo ser el líder de lo que lo que se había dado en llamar “izquierda sensata”.

Sin embargo, es Ramiro, el hombre que mantiene a Schafik Handal como cabeza visible del Frente, quien tiene más bajas.

Los golpes

Con la creación del Frente Democrático Revolucionario (FDR), el FMLN suma ya tres grandes disidencias.

Sin embargo, hay una diferencia entre esta última y las dos primeras.

El Partido Demócrata (PD) surgió en 1994 por diferencias políticas de dirigentes del ERP —encabezados por Joaquín Villalobos— y de la RN con el resto del Frente.

Algo similar ocurrió cuatro años después con el Movimiento Renovador, de Guardado, pero en un plano ideológico.

El FDR, en cambio, ha querido dejar claro que mantiene “principios y valores”.

En otras palabras, que siguen siendo “revolucionarios”.

Nicolás García es un ejemplo del nuevo cuestionamiento.

Conocido como Miguel UV durante la guerra, García destacó en el combate y por la rudeza de su pensamiento.

Su salida fue un golpe directo a lo que en Frente aún llaman “moral revolucionaria”.

Además, lo es por su influencia en ex guerrilleros.

García fue alcalde de Tecoluca, un municipio vicentino caracterizado por una militancia dura.

Además, Miguel UV tiene influencia entre los veteranos —otro grupo que niega a abandonar el marxismo— y los habitantes del Bajo Lempa.

A eso se suma la posibilidad de que Ramiro pierda más apoyo entre las organizaciones de izquierda.

Una de ellas es la Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador (Cordes).

El presidente de la institución, Hugo Flores, formó parte de la Fuerza del Cambio, el grupo que apoyó a Óscar Ortiz para coordinador nacional.

Aunque dice que su participación fue a título personal y que Cordes es apolítica, reconoce que hay expectativa.

“Muchos hemos optado por seguir en el partido para continuar con el proceso de fortalecer al FMLN. Esperamos que se superen las situaciones que hay en el partido”, apunta.

Extraoficialmente, se sabe que el punto de inflexión serán las primarias. Después, se espera otro éxodo.

Sin cancha

Los efederristas se presentan a sí mismos como un espacio amplio de debate, no como un partido con una sola línea ideológica.

Aseguran que su ejemplo más inmediato es el Frente Amplio, de Uruguay, que gobierna con Tabaré Vásquez.

Hace unos meses, la Concertación Social Demócrata decía tener ese espacio, e incluso —cinco semanas atrás— se jactaban de tener al menos dos diputados.

“Llamamos a los compañeros de Concertación y nos dijeron que no”, asegura Raúl Mijango, un ex comandante del ERP que ahora integra el FDR.

Asegura que ha oído a Guardado criticar al nuevo proyecto.

“Nos agrada que el FMLN nos ataque. Que Facundo y ARENA nos ataquen. Nos vuelve más legítimos”, asegura.


Guante de seda para disidentes

Cuando Nicolás García votó a favor de la emisión de bonos que financiarían el presupuesto, en el FMLN pronto se dijo que había sido comprado por ARENA.

Lo mismo se expresó cuando Adilson Henríquez, parlamentario suplente por Ahuachapán, anunció que dejaba la bancada.

Cuando Ileana Rogel y Carlos Castaneda anuncian su retirada, la cúpula roja volvió a decir lo mismo, pero pronto guardó silencio.

“Creo que las condiciones de sus salidas son distintas. Nicolás y (Miguel) Navarrete salieron en una coyuntura generada por ARENA para aprobar los préstamos y bonos; y ellos (Rogel y Escobar) salen sobre la base de un análisis personal de la situación interna del Frente”, opina la subjefa de bancada farabundista, Celina Monterrosa.

La parlamentaria incluso asegura que hay una actitud diferente hacia los últimos disidentes -aunque compartan la misma bandera del FDR que García y Navarrete-, porque “mantienen sus posiciones de izquierda”.

De hecho, Rogel y Escobar no han sido reemplazados por diputados farabundistas en las comisiones a las que estaban asignados como representantes de esa agrupación.

“No se ha discutido los nombres de quiénes los sustituirán”, reconoce Monterrosa, quien, al igual que Rogel era de la “Fuerza del Cambio”. Aparentemente, están en distintas trincheras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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