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Almacenes abandonan el Centro Histórico

San Salvador. El clima de inseguridad y la economía obligó a los empresarios a cerrar negocios familiares.


Publicada 30 de junio 2005, El Diario de Hoy

4a. Avenida Norte. El antiguo Almacén Bigit se fue de la zona y en su lugar funciona una escuela. Foto EDH

Mauricio Cáceres
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Grandes edificios antiguos y los que una vez fueron prestigiosos almacenes se han convertido en bodegas para productos comerciales y pertenencias de vendedores.

En algunos lugares ya hay rótulos en los que se lee: “Se guardan canastos por un módico precio”. Ahora los comerciantes del sector informal disponen de un lugar en donde guardar sus bienes.

Esta actividad se puede observar durante las horas nocturnas, cuando filas de carretones se dirigen a las bodegas.

Salvador Portillo, uno de los ciudadanos que visita el centro todos los días, se ha percatado de que en lugar de las grandes tiendas se están instalando muchas ventas de calcetines, comedores, pupuserías, ropa usada y otros. “De los almacenes grandes y bonitos, muy pocos están quedando”, dijo.

Considera, que a partir de la presente administración municipal se ha notado un deterioro.
El esfuerzo que realizó el alcalde anterior (Héctor Silva) quedó descontinuado y el proceso de recuperación se estancó, opina el capitalino.

Un empresario formal frente a la Plaza Barrios, que pidió anonimato, comenta que no es justo que la comuna permita el aumento de ventas en la calle, las cuales no cumplen con los procesos legales que el resto de los comerciantes.

“Pagamos impuestos de Hacienda y de la alcaldía. A parte, nos visitan personas de la Dirección de Protección al Consumidor y nos exigen muchas cosas.

En cambio, la gente de la calle venden cosas de segunda mano, a veces en mal estado y nadie les dice nada”, explicó en tono molesto.

Arturo Rodríguez, un vendedor del mercado Ex cuartel, recuerda que sus mejores clientes son los turistas de muchas partes del mundo, quienes llegan en buses especiales por medida de seguridad.

“Ahora los buses no pueden ingresar al centro, porque las vendedoras ocupan más espacio. El comercio ha bajado en esta zona, porque ellas se han apoderado de las calles de acceso a los negocios”, dice.

Agrega que contiguo a la Farmacia Central estaba un comercio de zapatos deportivos y ropa fina, pero en su lugar hay pupusería.

La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador no tiene una investigación sobre el tema, pero asegura que entre más ventas informales se ubiquen frente a los locales, mayor es la posibilidad de que el sector formal abandone el centro.

“Recibimos muchas quejas de los negocios afectados, de los que dependen muchas familias y es poco lo que se ha logrado hacer. El tema se debe tratar pronto para evitar más migraciones”, dijo Jaime Baires, asistente técnico de la Cámara.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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