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“Nunca se sabe las pruebas que te esperan”

Espíritu tenaz. Ha visto cerrarse muchas puertas antes siquiera de que pueda llegar a demostrar lo que vale. Marvin no se rinde


Publicada 29 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Más que un alumno. El joven escribe poesía, juega al ajedrez y le gusta bailar. Foto EDH


Lourdes Quintanilla
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

En sus ojos castaños brilla la determinación. Marvin Salinas nació sin su antebrazo derecho, pero se niega a pensar que por eso no tendrá oportunidades.

Los prejuicios han sido el obstáculo y la inspiración de su lucha. En ocasiones llegan a considerarlo con retraso mental, “pero yo tengo nítido el cerebro”, dice. Así, para reivindicar su dignidad, decidió ignorar a quienes lo marginaron sin conocerlo.

Su entusiasmo le da una manera original de asimilar la situación. Ante la idea enraizada de discapacidad que en general predomina, él responde: “Son ellos los incapaces de lidiar con uno, se achicopalan”.

En los detalles y el trato cotidiano, Marvin advierte que su aparente limitación condiciona la reacción de otros. “Un apretón de manos en misa, a la hora de la paz, te lo dan hasta sin ganas”.

Lejos de contagiarse o imponerse límites, busca fortalecerse con su fe, que ha sido desde siempre su apoyo infalible. Inspirado, sentencia: “Hay que ser fiel a Dios, porque nunca se sabe cómo vas a venir ni las pruebas que te esperan”.

Anhela superarse

Marvin busca vivir de su propio esfuerzo. “Quiero pedir, con dignidad, un espacio”, comenta. “He mandado 20 currículum en dos años, y nadie me ha llamado”, según cuenta. En tres ocasiones fue personalmente a las entrevistas; hasta hoy, nadie contesta. La Biología es sólo una de las áreas en que puede desempeñarse.

El único recurso legal con que cuentan las personas discapacitadas es la Ley de Equiparación de Oportunidades. El documento establece que los patronos privados y el sector público deben contratar a una persona con discapacidad por cada 25 empleados.

“Sería estupendo que la ley funcionara”, confiesa, sin dejar de preguntarse que “yo envié ya mis datos al Ministerio de Agricultura, al Cesta (Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada), y ¿quién ha contestado?”.


Un investigador de día y noche

Marvin está por egresar, tras 15 años de un esfuerzo titánico por obtener el título de licenciado en Biología. En tres meses defenderá su tesis.

Tuvo de realizarla solo, porque nadie quiso formar grupo con él. “Creen que voy a estorbar, o que quiero lucirme”, cuenta.

A lo largo de sus años como estudiante, se queja de que le impedían participar: “Yo levanto mi mano, y nadie me da la palabra, ¿cuál es el problema?”, dice al referirse a cuando asistía a clases.

Su tema son los escarabajos tigre, unos insectos largos y agresivos. Durante el proceso, él solo preparó las trampas, recogió los insectos y manipuló los instrumentos requeridos. Además, la naturaleza del estudio exigía que vigilara toda la mañana y entrada la noche.

El período de investigación ya finalizó, y los resultados están listos.

Luego, en septiembre, vendrán los gastos que traen los procesos de graduación. Éstos van desde las exigencias formales hasta tiraje de tesis.

La preparación debe ser por anticipado. Por tanto, a Marvin le urge contar lo antes posible con el dinero, por lo que necesita también colaboración para ello.

Los proyectos del futuro licenciado son bastante amplios. Este primer estudio sobre los insectos espera continuarlo en la especialización sucesiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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