|
La promesa que el río le arrebató
a Wendy
La pequeña Wendy, de cabellos rubios,
se desmayó varias veces mientras enterraban a su padre, José
Miguel Ángel Arévalo Lemus, de 38 años.
Publicada 29 de junio 2005 , El Diario de Hoy
|
 |
| Consuelo. Wendy y su hermana mayor, en el sepelio.
Foto EDH |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Sus parientes la sacaron en brazos del camposanto.
Ya repuesta, la niña se miraba los zapatos sucios y gastados, lo
que le hacía recordar que la mañana del domingo su papá
le había prometido que le compraría unos nuevos con lo que
ganara el lunes siguiente jornaleando en la hacienda Tazulá.
José Miguel era el sostén de su madre, su mujer y sus tres
hijos. Con Ramón Orellana, otro que pereció, habían
hecho planes de irse a trabajar a Tazulá. Entre esos planes estaba
el comprarle zapatos nuevos a su Wendy.
Pero mucho más que la promesa incumplida, la niña recordaba
a su progenitor como un hombre que se desbordaba en cariños para
sus tres hijos.
Pero el dolor de la pequeña Wendy no era sólo por su padre.
También le dolía la muerte de su abuela materna, Dolores
Henríquez, y su prima Karina Raquel.

|