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| Rastrean. Comandos de Salvamentos siguen tareas.
Foto EDH |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El sufrimiento no termina para quienes residen en las zonas rurales,
de San Pedro Puxtla.
Las lluvias del domingo causaron deslaves y la muerte de dos personas.
Otra aún es considerada extraviada.
Dos cuerpos fueron hallados el lunes. Eran los de Rina Cortez Sigüenza,
de 16 años y José Humberto Arturo Pérez Puentes,
de 28.
Los esfuerzos de socorristas y civiles por localizar a Antonio Cartagena
Jiménez, de 47 años, eran vanos hasta ayer.
Las tres personas residían en el Barrio El Calvario y fueron arrastradas
por la crecida del río Chalguaza, que pasa a orillas del pueblo.
Al menos 20 viviendas resultaron dañadas por la corriente y tres
de ellas quedaron destruidas.
El alud de lodo tuvo en algunos momentos más de cinco metros de
altura, según quienes presenciaron el fenómeno natural.
Además, del luto por quiénes murieron y la angustia por
el que no ha sido encontrado, los integrantes de siete familias sufren
limitaciones, tras ser trasladados al convento parroquial.
Ayuda en Acción aún intentaba el lunes convencer a otras
personas de abandonar sectores considerados de riesgo.
Los afectados recibieron de la Secretaría Nacional de La Familia,
colchonetas, asistencia médica y alimentos mientras la situación
se normaliza y se establece un sitio en el que puedan habitar.
Pero también hará falta mucha asistencia sicológica.
El temor acompaña a quienes presenciaron la triple tragedia.
Sentimos la muerte muy cerca, si estamos vivos es porque Dios quiso,
expresa acongojada Rosa María Cerén, una de las damnificadas.
Ella difícilmente olvidará la enorme corriente de lodo,
palos y piedras que destruyó su casa y cobró la vida de
sus vecinos.
Como otros espera ayuda gubernamental para trasladarse a un sitio más
seguro.

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