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| Inhumación. Residentes del cantón
Coquiama y lugares aledaños despidieron ayer a los ahogados
del domingo en el vuelco de un camión en un riachuelo. Foto
EDH |
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Coquiama enterró ayer a 22 de sus 26 habitantes muertos el domingo
al volcar un camión en un riachuelo en el cantón San Lucas,
en Cuisnahuat, Sonsonate.
Desde las 8:00 de la mañana de ayer, los ataúdes comenzaron
a bajar de las lomas del cantón Coquiama.
El desfile fúnebre lo encabezaron los cuerpos de Dolores Henríquez,
de 60 años, y su nieta Karina Raquel, de 8, y lo cerraban 11 cajas
apiladas en un camión.
A la par de los ataúdes, decenas de campesinos los acompañaban
con flores de sus agrestes jardines.
En el camposanto del cantón San Lucas, las escenas de dolor se
repetían con cada palada de tierra que caía sobre las sepulturas.
A las 10:15 de la mañana, una misa fue oficiada acompañada
de cantos religiosos. Pero éstos no aplacaban los gritos de desconsuelo
de adultos y niños, algunos que no superaban los seis años.
Los sepultados eran hombres que dejaron a dos o más hijos, o solteros
que eran el sostén de un hogar sin padre.
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| Dolor. Cada palada de tierra laceraba a los
dolientes. Foto EDH |
Entre los dolientes y amigos de las víctimas se revolvía
una y otra vez la hipótesis de que si Orlando Rivera, quien conducía
el camión, no se hubiera atrevido a cruzar el río crecido,
no estarían viviendo la calamidad.
Al filo del mediodía, ante la amenaza de un aguacero y la necesidad
de cruzar el río Pululuya, el cementerio se fue quedando solo con
quienes, con piochas, azadones y palas, terminaban de inhumar los cadáveres.
El aguacero cayó. Las gentes de Coquiama empezaron a subir la calle
empedrada hacia sus hogares.
Atrás, en San Lucas, quedaban cinco familias más que comenzaban
su dolor. eran las de los cinco hombres que ayer fueron hallados flotando
kilómetros abajo del río Pululuya.

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