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Palabras
Gustar y amar

Dice un proverbio popular: “No dejes nunca a quien te ama por quien te gusta. Porque ese que te gusta te dejará por ese a quien ama”.

Publicada 29 de junio 2005, El Diario de Hoy


Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com


Estamos ante dos verbos diferentes en el ritual amoroso. “Gustar” conlleva deseo, admiración, deleite, sensualidad y seducción. En tanto, amar implica apego, entrega incondicional, valores profundos y permanentes, alianza. En fin, vivir la vida juntos.

Solemos los humanos confundir el amor con el deseo. Necesitamos del deseo para ser felices, pero también del amor para perpetuar esa dicha. El deseo es momentáneo si no conlleva amor verdadero. El amor verdadero es durable si conlleva deseo, promesa, esperanza, afinidad.

Total, el deseo pasa y el amor permanece. Por tanto, no podemos dejar a esa persona que amamos por la otra a quien sólo deseamos o admiramos. Pues como dice el mundano proverbio, esa persona que nos gusta nos puede al final dejar por aquel a quien ame. Lo ideal es que nos guste la persona a quien amamos, pues el amor verdadero es armonía, lealtad y belleza.

El verdadero amor nos hace descubrir la belleza invisible de la persona amada. El deseo, en cambio, se puede basar únicamente en la belleza superficial de los seres humanos.


DÍA A DÍA

Amenaza de buseros

Los buseros pretenden elevar el precio del pasaje, amenazando con paros, bloqueos y toda clase de desórdenes para forzar la mano del Gobierno. Pero la víctima directa de los desmanes no es el Gobierno, sino el público, al que no sólo le incrementan el costo de transportarse, sino que además le ensucian el aire, lo exponen a atropellos y le obligan a usar buses en mal estado, de alta peligrosidad.

La decisión del aumento se tomó en una junta de buseros, en la que se podía ver la principal causa del problema de los transportes de pasajeros en el país: la industria está fragmentada en cientos y cientos de empresas, lo que sube mucho los costos, dificulta en gran manera el mantenimiento, impide controles lógicos y encima de ello se presta a toda suerte de manipulaciones y corrupción. Con el transporte público de pasajeros pasa como en Haití: una de las primordiales causas del retraso y la terrible pobreza de ese país es el minifundio, la atomización del sistema productivo. No hay grandes empresas, no hay grandes fundos agrarios y no existen grandes capitales. El resultado no es “la justicia social”, sino la igualdad absoluta en la plena miseria.



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