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La Nota del Día
Camina Venezuela hacia un colapso petrolero

Chávez dispone de recursos que son ajenos, para sus personales planes y manipulaciones. La maquinación eventualmente le estallará en la cara

Publicada 29 de junio 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Los precios de la gasolina y los derivados del petróleo son asfixiantes para nuestro país: la OPEP, cártel que reúne a los principales productores del mundo, fija a su modo los precios y el resto del mundo tiene que pagarlos. Pero las decisiones de la OPEP no son las únicas que determinan esos niveles, ya que el alza de la demanda de China e India es de por sí lo suficientemente grande como para empujar todo hacia arriba, como también sucede con el hierro y la mayoría de materias primas.

Hay además un nuevo factor en el brebaje: la baja de la producción venezolana causada por el desgobierno de Hugo Chávez. En una entrevista publicada el lunes en EL DIARIO DE HOY, Carlos Granier, experto en el tema, señala las causas de lo que se está convirtiendo en una crisis para su patria, entre ellas: —La donación de doscientos mil barriles diarios de petróleo de Chávez a Cuba, los que pueden ser casi trescientos mil. Más petróleo va a Cuba desde Venezuela, del que Venezuela vende a toda Centro-América. Cuba, a su vez, vende parte de ese petróleo en el mercado libre, para sostener su derrumbada economía; —el catastrófico manejo de la industria petrolera por Chávez. Hace poco tiempo casi veinte mil técnicos, gerentes, inventores y obreros especializados de la industria petrolera venezolana fueron a la huelga.

Fueron despedidos de inmediato por Chávez. Esa gente fue sustituida por personas contratadas principalmente en el Medio Oriente, quienes no pueden manejar con eficiencia la industria venezolana, lo que ha causado una disminución de más de treinta por ciento de lo que se producía. La empresa venezolana dejó de invertir en nueva tecnología (la que antes se desarrollaba por sus propios técnicos) y no inventa, como antes, novedosos procesos y sistemas. En la actualidad, no invertir y no renovar es condenarse al fracaso.

Lo que Chávez debería invertir lo está gastando en sus aventuras políticas, las que van desde “influir” en la elección del Secretario General de la OEA, hasta fomentar movimientos sediciosos en todo el Hemisferio. Chávez dispone de recursos que son ajenos, para sus personales planes y manipulaciones. La maquinación eventualmente le estallará en la cara.

La ineficiente planta de etanol

Granier señala las amenazas y al mismo tiempo ofrece soluciones: los países deben reducir su dependencia del petróleo, lo que pueden lograr produciendo etanol, que se mezcla con la gasolina. Brasil ha sido muy exitoso en casi eliminar las importaciones de petróleo para su consumo.

Hace unas semanas, nuestro colaborador Joaquín Villalobos habló del etanol, recordando la compra de una planta durante el desgobierno duartista. La planta en efecto está en desuso, pero por una razón poderosísima: la compra fue corrupta, se pagaron millones por lo que era casi chatarra y producir etanol en ella cuesta más de lo que se obtiene.

Ahorita mismo hay tecnologías para producir hidrógeno combustible, pero no son rentables; una de las leyes de hierro de la producción es que la ganancia debe superar de manera significativa el costo de cualquier proceso, para que un sistema o empresa se sostenga en el tiempo. Chávez está llevando a Venezuela a una situación en la que ya no le será rentable producir petróleo.


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