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El
Diario de Hoy
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Los precios de la gasolina y los derivados del petróleo son asfixiantes
para nuestro país: la OPEP, cártel que reúne a los
principales productores del mundo, fija a su modo los precios y el resto
del mundo tiene que pagarlos. Pero las decisiones de la OPEP no son las
únicas que determinan esos niveles, ya que el alza de la demanda
de China e India es de por sí lo suficientemente grande como para
empujar todo hacia arriba, como también sucede con el hierro y
la mayoría de materias primas.
Hay además un nuevo factor en el brebaje: la baja de la producción
venezolana causada por el desgobierno de Hugo Chávez. En una entrevista
publicada el lunes en EL DIARIO DE HOY, Carlos Granier, experto en el
tema, señala las causas de lo que se está convirtiendo en
una crisis para su patria, entre ellas: La donación de doscientos
mil barriles diarios de petróleo de Chávez a Cuba, los que
pueden ser casi trescientos mil. Más petróleo va a Cuba
desde Venezuela, del que Venezuela vende a toda Centro-América.
Cuba, a su vez, vende parte de ese petróleo en el mercado libre,
para sostener su derrumbada economía; el catastrófico
manejo de la industria petrolera por Chávez. Hace poco tiempo casi
veinte mil técnicos, gerentes, inventores y obreros especializados
de la industria petrolera venezolana fueron a la huelga.
Fueron despedidos de inmediato por Chávez. Esa gente fue sustituida
por personas contratadas principalmente en el Medio Oriente, quienes no
pueden manejar con eficiencia la industria venezolana, lo que ha causado
una disminución de más de treinta por ciento de lo que se
producía. La empresa venezolana dejó de invertir en nueva
tecnología (la que antes se desarrollaba por sus propios técnicos)
y no inventa, como antes, novedosos procesos y sistemas. En la actualidad,
no invertir y no renovar es condenarse al fracaso.
Lo que Chávez debería invertir lo está gastando en
sus aventuras políticas, las que van desde influir
en la elección del Secretario General de la OEA, hasta fomentar
movimientos sediciosos en todo el Hemisferio. Chávez dispone de
recursos que son ajenos, para sus personales planes y manipulaciones.
La maquinación eventualmente le estallará en la cara.
La ineficiente planta de etanol
Granier señala las amenazas y al mismo tiempo ofrece soluciones:
los países deben reducir su dependencia del petróleo, lo
que pueden lograr produciendo etanol, que se mezcla con la gasolina. Brasil
ha sido muy exitoso en casi eliminar las importaciones de petróleo
para su consumo.
Hace unas semanas, nuestro colaborador Joaquín Villalobos habló
del etanol, recordando la compra de una planta durante el desgobierno
duartista. La planta en efecto está en desuso, pero por una razón
poderosísima: la compra fue corrupta, se pagaron millones por lo
que era casi chatarra y producir etanol en ella cuesta más de lo
que se obtiene.
Ahorita mismo hay tecnologías para producir hidrógeno combustible,
pero no son rentables; una de las leyes de hierro de la producción
es que la ganancia debe superar de manera significativa el costo de cualquier
proceso, para que un sistema o empresa se sostenga en el tiempo. Chávez
está llevando a Venezuela a una situación en la que ya no
le será rentable producir petróleo.

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