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| Festejó. Thiago Quirino, de Brasil, observó
la celebración del capitán argentino Pablo Zabaleta
con Julio Barroso. Foto AP |
DPA
El Diario de Hoy
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Argentina, que venció ayer a su archirrival Brasil por 2-1 con
un gol agónico, y Nigeria, vencedora de Marruecos por un holgado
3-0, avanzaron el martes a la final del mundial Sub 20.
Por segunda vez las semifinales se definieron entre equipos de Sudamérica
y África, al igual que en el certamen de Argentina en el 2001,
que ganaron los dueños de casa sobre Ghana.
La final del sábado enfrentará a una Argentina que busca
su pentacampeonato para superar a Brasil, por uno y a una Nigeria que
luce un segundo y un tercer puestos y quiere su primer halago.
Lionel Messi, el volante del Barcelona que cada día aumenta su
cotización, manejó los hilos de una Argentina que sabe su
oficio y pelea hasta el último instante.
Messi anotó un gol y fabricó el que su compañero
Pablo Zabaleta marcó a los 93 minutos, para liquidar a Brasil cuando
todos esperaban el alargue de 30 minutos en caso de empate.
Fue la segunda vez que los argentinos, a quien algunos han dado en llamar
los caballeros de la angustia, ganan con un gol a los 93 minutos: la anterior
fue en octavos de final cuando vencieron a Colombia también por
2-1.
Argentina, que debutó con una derrota por 1-0 ante Estados Unidos
y una actitud timorata, fue creciendo partido a partido y venció
sucesivamente a Egipto, Alemania, Colombia y España antes de vencer
el pleito con Brasil.
Messi, que comentó lo lindo que es ganarle a Brasil,
se fue agigantando con el correr del torneo y con sus cuatro goles y sus
actuaciones de lujo se convirtió en el candidato al Balón
de Oro, que se otorga al mejor del certamen.
De la mano de Messi, sus compañeros se fueron animando y secundándolo
cada vez con más acierto. Zabaleta, el mediocampista Juan Manuel
Torres y el delantero Gustavo Oberman se erigieron en sus mejores acompañantes.
Los leones la tuvieron fácil
La selección de Nigeria será el rival de Argentina en la
final del Campeonato del Mundo Sub 20, que se disputa en Holanda, tras
derrotar con contundencia (0-3) a Marruecos en un encuentro en el que
los centroafricanos hicieron valer su superioridad física y la
mayor convicción en la victoria.
Nigeria trató de imponer su ritmo alocado desde el pitazo inicial,
un arma que el conjunto de Samson Siasia ha convertido durante este campeonato
en un estilo de juego que margina toda rigidez táctica.
Frente a ello, los marroquíes apostaban por tapar las acometidas
rivales con serenidad y control del juego, es decir, con un fútbol
totalmente antagónico.
En estas lides, era vital la implicación de sus dos hombres más
talentosos, Tiberkanine y El Zhar, que supieron leer perfectamente los
primeros compases del encuentro.
Pero el empuje, la fuerza, la rapidez, el ímpetu e incluso la anarquía
nigeriana se convirtieron en un vendaval casi incontrolable.
Primero avisaron con lanzamientos lejanos que apenas pusieron en peligro
la meta de Bourkadi; y luego llegaron las dos amenazas explícitas,
primero en un libre directo de Taiwo y después con un balón
muerto en el punto de penalti que Owoeri lanzó a la grada.
La insistencia tuvo su premio en el minuto 34. Taiwo, de nuevo descolgado
de su posición de lateral izquierdo, se topó con otra posibilidad
de torpedear el marco marroquí y su disparo cruzado desde fuera
del área fue incontestable para Bourkadi.

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