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| Ineficiencia. La seguridad en los estadios ha
quedado en entredicho ante el mundo. Foto AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Los organizadores de la Copa Confederaciones tienen casi todo bajo control
para la final entre Argentina y Brasil. O casi todo, el único temor
es que se repita hoy algún nuevo incidente con los espontáneos,
que interrumpieron hasta ahora cuatro partidos jugados en el torneo.
El caso más reciente ocurrió en la semifinal entre Alemania
y Brasil, cuando el hispanobrasileño Albert Monte invadió
la cancha para entregar una bandera del Corinthians al delantero Robinho.
Monte dijo a reporteros brasileños que tiene a un compañero,
un catalán que se autodenomina Jimmy Jump, y aseguró
que éste planea invadir la cancha hoy para poner un barretín
de su equipo de corazón, el Barcelona, en la cabeza del astro Ronaldinho
Gaúcho.
Jimmy Jump es el mismo que invadió la cancha en Inglaterra,
durante un partido entre Liverpool y Chelsea por la Liga de Campeones
de Europa.
La serie de incidentes con espontáneos en la Copa Confederaciones
representa un dolor de cabeza para el presidente del comité
organizador del torneo y del Mundial de Alemania 2006, el ex jugador alemán
Franz Beckenbauer.
Molesto
El Kaiser apuntó a los espontáneos como el principal
problema que ha detectado hasta ahora en la Copa Confederaciones, una
especie de miniMundial y de ensayo general para
el gran torneo que se disputará en 2006 en Alemania.
Es realmente muy irritante. Esa gente invade la cancha, suspende
el partido, todo eso es muy irritante, afirmó, visiblemente
enojado.
Beckenbauer afirmó que los organizadores tratarán de estudiar
medidas para frenar la acción de los espontáneos,
pese a que al menos hasta ahora se descarta la hipótesis
de instalar alambrados en los estadios para separar las gradas de la cancha.
En el caso de la Copa Confederaciones, las sanciones impuestas a los espontáneos
han sido hasta ahora más que modestas.
El primer invasor, un estudiante alemán que había hecho
una apuesta con amigos y saltó a la cancha durante el encuentro
entre Alemania y Túnez, debió pagar una multa de 400 euros
(unos 500 dólares) y se le prohibió ingresar en el estadio
de Colonia.

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