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Contradicción en la lucha antidrogas

EE.UU. Al erradicar plantas y decomisar embarques de cocaína, las autoridades apuntan a crear una escasez que provoque un aumento de precios, para que disminuya el consumo


Publicada 28 de junio 2005, El Diario de Hoy

The New York Times
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Como prueba de que el combate a las drogas en Sudamérica, con el respaldo de Estados Unidos, está rindiendo frutos, el gobierno del presidente Bush asegura que la producción de cocaína ha descendido en casi 30% a lo largo de los últimos tres años.

Una fuerza de trabajo del gobierno estadounidense, estimó que los cárteles produjeron el año pasado más del doble del monto de cocaína que alegó la Casa Blanca. Un informe de Naciones Unidas, sostuvo que la producción de cocaína, de hecho, está creciendo.

El debate con respecto a las cifras de las drogas tiene importancia porque el Congreso estadounidense usa cifras de la Casa Blanca, como una forma de medición cuando determina la mejor forma de invertir casi mil millones de dólares al año en programas antidrogas en Sudamérica.

Confundidos ante los datos en conflicto, dos legisladores republicanos ya le pidieron a la Contraloría General, el brazo investigador del Congreso, que evalúe las estrategias antidrogas del gobierno de Bush.

“Necesitamos la información más creíble, en la medida de lo posible, si es que los integrantes van a seguir apoyando”, esfuerzos actuales en contra de las drogas en Sudamérica, manifestó David Marin, uno de los portavoces del Comité de Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes.

Prácticamente la producción mundial de cocaína viene de Colombia, Perú y Bolivia. Buena parte de la droga que llega a EE.UU. pasa a través de México, donde las rivalidades por las rutas alimentan una ola de asesinatos a lo largo de la frontera con Texas.

En marzo, la Oficina de la Casa Blanca sobre Estrategia Nacional para el Control de Drogas anunció que la producción de cocaína, durante el año pasado y en las tres naciones andinas, totalizó 640 toneladas métricas, lo cual constituye una reducción con respecto a las 900 toneladas métricas registradas en 2001.

Al estar promoviendo estas cifras en una reciente audiencia del Congreso estadounidense sobre Colombia -que suministra el 90% de la cocaína vendida en Estados Unidos- John Walters, el director de la oficina sobre drogas de la Casa Blanca, dijo: “Estamos avanzando en la dirección correcta, y estamos ganando”.

Sin embargo, las cifras de la Casa Blanca contradicen otros conteos y muchos consideran que se trata de una curiosa forma de matemática.

Demanda anual

Según el Departamento de Estado, fuerzas de seguridad de Estados Unidos y otras de Latinoamérica decomisaron la histórica cantidad de 373 toneladas métricas de cocaína el año pasado. La oficina de Walters piensa que el consumo anual de estupefacientes, tan sólo en Estados Unidos, asciende a 300 toneladas métricas. Tomadas en conjunto, las dos cifras superan el estimado de la Casa Blanca sobre el total producido en 2004.

Un oficial estadounidense que está familiarizado con operaciones antidrogas insistió en que Sudamérica “fácilmente podría estar produciendo mucho más de 800 toneladas métricas de cocaína al año”.

La Fuerza Conjunta de Tarea Interdependencias del Sur, con base en Florida, que abarca a oficiales de la Fuerza Aérea, la Guardia Costera y la DEA, estimó que esa cifra era incluso mayor. Dicha fuerza, que ha decomisado enormes cargamentos de coca en alta mar, estimó la producción de 2004 en 1,390 toneladas.

No obstante, David Murray, asesor especial del zar antidrogas Walters, defendió vigorosamente las cifras de la Casa Blanca, mismas que se fundamentan en el tamaño de la cosecha de coca que suministra la materia prima para la cocaína.

Él insistió en que los esfuerzos antidrogas con el respaldo estadounidense, están funcionando, pero destacó que pasará cierto tiempo antes que las reservas de cocaína se vean afectadas.

Al igual que los estimados de la Casa Blanca, sondeos de Naciones Unidas informaron de una tendencia descendente en la producción de cocaína en cada año entre 2001 y 2003.

Sin embargo, el estimado que proporcionó la ONU asentaba que los cárteles habían producido 670 toneladas métricas en 2004, en comparación con las 655 toneladas del año previo.

Para muchos expertos, las cifras más reveladoras vienen de las calles de Estados Unidos.
Desde mediados de 2003, Walters, el zar antidrogas, ha estado pronosticando una inminente reducción de las reservas de cocaína en Estados Unidos y por ende, un aumento de precio.

Una “evaluación de la amenaza de las drogas”, llevada a cabo por el Departamento de Justicia, divulgada en febrero, asentaba que la disponibilidad de cocaína potente y barata iba en aumento en Estados Unidos.

Un informe por parte de la Oficina de Washington sobre América Latina, liberal centro de análisis, advertía que cualquier resultado podría fallar por un margen de 25% o más.

Algunos detractores notan que el gobierno de Bush ha presentado sus estimados de 2004 como evidencia irrefutable de que su estrategia antidrogas en Sudamérica ha puesto a correr a los narcotraficantes.

Adam Isacson, analista en el Centro de Política Internacional, comentó que sus integrantes “descartaban” alegatos de la Casa Blanca en cuanto a que la producción de cocaína está bajando.

Peter Reuter, director del Centro de Estrategia sobre Drogas de la Rand Corporation, afirmó que los estimados de la Casa Blanca con respecto a la cocaína en los últimos tres años han sido “inadmisiblemente bajos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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