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The New York Times
El Diario de Hoy
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Como prueba de que el combate a las drogas en Sudamérica, con
el respaldo de Estados Unidos, está rindiendo frutos, el gobierno
del presidente Bush asegura que la producción de cocaína
ha descendido en casi 30% a lo largo de los últimos tres años.
Una fuerza de trabajo del gobierno estadounidense, estimó que los
cárteles produjeron el año pasado más del doble del
monto de cocaína que alegó la Casa Blanca. Un informe de
Naciones Unidas, sostuvo que la producción de cocaína, de
hecho, está creciendo.
El debate con respecto a las cifras de las drogas tiene importancia porque
el Congreso estadounidense usa cifras de la Casa Blanca, como una forma
de medición cuando determina la mejor forma de invertir casi mil
millones de dólares al año en programas antidrogas en Sudamérica.
Confundidos ante los datos en conflicto, dos legisladores republicanos
ya le pidieron a la Contraloría General, el brazo investigador
del Congreso, que evalúe las estrategias antidrogas del gobierno
de Bush.
Necesitamos la información más creíble, en
la medida de lo posible, si es que los integrantes van a seguir apoyando,
esfuerzos actuales en contra de las drogas en Sudamérica, manifestó
David Marin, uno de los portavoces del Comité de Reforma Gubernamental
de la Cámara de Representantes.
Prácticamente la producción mundial de cocaína viene
de Colombia, Perú y Bolivia. Buena parte de la droga que llega
a EE.UU. pasa a través de México, donde las rivalidades
por las rutas alimentan una ola de asesinatos a lo largo de la frontera
con Texas.
En marzo, la Oficina de la Casa Blanca sobre Estrategia Nacional para
el Control de Drogas anunció que la producción de cocaína,
durante el año pasado y en las tres naciones andinas, totalizó
640 toneladas métricas, lo cual constituye una reducción
con respecto a las 900 toneladas métricas registradas en 2001.
Al estar promoviendo estas cifras en una reciente audiencia del Congreso
estadounidense sobre Colombia -que suministra el 90% de la cocaína
vendida en Estados Unidos- John Walters, el director de la oficina sobre
drogas de la Casa Blanca, dijo: Estamos avanzando en la dirección
correcta, y estamos ganando.
Sin embargo, las cifras de la Casa Blanca contradicen otros conteos y
muchos consideran que se trata de una curiosa forma de matemática.
Demanda anual
Según el Departamento de Estado, fuerzas de seguridad de Estados
Unidos y otras de Latinoamérica decomisaron la histórica
cantidad de 373 toneladas métricas de cocaína el año
pasado. La oficina de Walters piensa que el consumo anual de estupefacientes,
tan sólo en Estados Unidos, asciende a 300 toneladas métricas.
Tomadas en conjunto, las dos cifras superan el estimado de la Casa Blanca
sobre el total producido en 2004.
Un oficial estadounidense que está familiarizado con operaciones
antidrogas insistió en que Sudamérica fácilmente
podría estar produciendo mucho más de 800 toneladas métricas
de cocaína al año.
La Fuerza Conjunta de Tarea Interdependencias del Sur, con base en Florida,
que abarca a oficiales de la Fuerza Aérea, la Guardia Costera y
la DEA, estimó que esa cifra era incluso mayor. Dicha fuerza, que
ha decomisado enormes cargamentos de coca en alta mar, estimó la
producción de 2004 en 1,390 toneladas.
No obstante, David Murray, asesor especial del zar antidrogas Walters,
defendió vigorosamente las cifras de la Casa Blanca, mismas que
se fundamentan en el tamaño de la cosecha de coca que suministra
la materia prima para la cocaína.
Él insistió en que los esfuerzos antidrogas con el respaldo
estadounidense, están funcionando, pero destacó que pasará
cierto tiempo antes que las reservas de cocaína se vean afectadas.
Al igual que los estimados de la Casa Blanca, sondeos de Naciones Unidas
informaron de una tendencia descendente en la producción de cocaína
en cada año entre 2001 y 2003.
Sin embargo, el estimado que proporcionó la ONU asentaba que los
cárteles habían producido 670 toneladas métricas
en 2004, en comparación con las 655 toneladas del año previo.
Para muchos expertos, las cifras más reveladoras vienen de las
calles de Estados Unidos.
Desde mediados de 2003, Walters, el zar antidrogas, ha estado pronosticando
una inminente reducción de las reservas de cocaína en Estados
Unidos y por ende, un aumento de precio.
Una evaluación de la amenaza de las drogas, llevada
a cabo por el Departamento de Justicia, divulgada en febrero, asentaba
que la disponibilidad de cocaína potente y barata iba en aumento
en Estados Unidos.
Un informe por parte de la Oficina de Washington sobre América
Latina, liberal centro de análisis, advertía que cualquier
resultado podría fallar por un margen de 25% o más.
Algunos detractores notan que el gobierno de Bush ha presentado sus estimados
de 2004 como evidencia irrefutable de que su estrategia antidrogas en
Sudamérica ha puesto a correr a los narcotraficantes.
Adam Isacson, analista en el Centro de Política Internacional,
comentó que sus integrantes descartaban alegatos de
la Casa Blanca en cuanto a que la producción de cocaína
está bajando.
Peter Reuter, director del Centro de Estrategia sobre Drogas de la Rand
Corporation, afirmó que los estimados de la Casa Blanca con respecto
a la cocaína en los últimos tres años han sido inadmisiblemente
bajos.

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