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Invasión masiva
Hay más ventas en el centro capitalino

Problemas. La gente dispone de poco espacio para caminar. La comuna no atiende el asunto por un informe de la PDDH. Los comerciantes construyen estructuras fijas en la calle y aceras.


Publicada 25 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Calle Delgado. Los vendedores informales obstruyen parte de la vía. Los peatones deben enfrentarse a los conductores. Foto EDH

Lorena Baires/Eduardo López
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Parece que en el último año de gestión del edil, Carlos Rivas Zamora, no se resolverá el problema de los comerciantes en el Centro Histórico.

Ahora, y en vista de que la comuna ya olvidó el tema, los vendedores destruyeron aceras y calles para instalar sus nuevos negocios.

En cuestión de unos días, las carretillas y mesas ya no se observan. En su lugar hay champas iluminadas y poco espacio para que vehículos y peatones se desplacen por el viejo centro.

Nadie puede dar razón de quién es la persona que ha hecho ganancias con la construcción de los puestos; sin embargo, a plena luz del día toman corriente de líneas del tendido para soldar el metal.

Se intentó conocer si la Compañía de Alumbrado Eléctrico de San Salvador (CAESS) tenía un informe del número de conexiones ilegales. Los encargados de Protección al Negocio no se encontraban en la empresa.

La gerente de la alcaldía, Carolina Recinos, y el director del distrito Centro Histórico no respondieron sus celulares.

Los peatones se pelean con los conductores por el mínimo espacio que queda en las calles. Cada uno tiene la razón: el peatón a utilizar las aceras y los conductores a disponer de las vías, pero entre ellos están todos los negocios informales.

El hecho de que aumente el número de comerciantes trae otro problema: hay más basura en las calles.

Abuso. Para asegurar las instalaciones, perforaron el andén y la calle. Las champas fueron aseguradas con cemento. Foto EDH

Una mujer sentada en un banco corta los tallos de apios, rábanos y cebollas. Los restos terminan en la cuneta. Por la noche cae la lluvia, los tallos se deslizan y terminan en los tragantes.

Con el paso de los días, en la alcantarilla ya no hay espacio para más tallos de cebollas, bolsas y cajas de plástico. Se tapa. Llueve de nuevo y todo se inunda.

Indiferencia

De ese modo, el mercado del centro crece cada día y el edil justifica su indiferencia con un informe de la Procuraduría de Derechos Humanos, en el que se expresa como violación el quitar el ingreso monetario diario de los negociantes.

La Procuradora Beatrice de Carrillo ha sido tajante en sus declaraciones: “Él no tiene que obedecerme. Lo que recomiendo es que el desalojo no es la metodología, que no usen la violencia”. El munícipe Rivas Zamora interpretó una sanción moral, y por ello no las ordenará.

Es más, como crónica anunciada, en diciembre de 2002, dijo que en la capital “se necesitaba abrir espacios para los que comercializan en el centro, como un sector informal. Reordenar el transporte público y ruido”.

El caso de las ventas en el Centro Histórico seguirá en papeles, a pesar de que hay una ordenanza que regula la instalación de locales en las calles capitalinas.


Menos clientes en los negocios

El incremento de las ventas en la Calle Delgado, en el centro de la capital, tiene desesperados a los dueños de los negocios formales.

Calle Delgado. Los ciudadanos se arriesgan, porque deben caminar en medio de la arteria. Foto EDH

Ellos manifiestan que la cantidad de clientes se ha reducido desde hace tres meses, debido al aumento incontrolable de ventas callejeras.

Según dijeron, temen entrar en conflicto con los más de 150 vendedores que se ubican en la zona, porque muchos de ellos son agresivos.

Mary Rodríguez, encargada de un comedor, indicó que los vendedores han discutido con los clientes de su negocio en muchas ocasiones.

Fredy Hernández, empleado de una zapatería, reitera que los puestos obstaculizan las aceras todo el día. Él y muchos otros ciudadanos se quejan porque no hay ningún orden en las vías.

A los conductores también les afecta la falta de control. Omar Castro, motorista, explica que ha estado a punto de golpear a los peatones, porque la mayoría decide transitar por la calzada.

Otros ciudadanos, como Margarita Landaverde, opinan que las ventas deberían dejar más espacio libre para caminar.

Pedro Julio Hernández, de la Coordinadora Nacional de Vendedores (CNV), dice que mantienen los márgenes de seguridad para que automotores y peatones transiten sin dificultad.

Hernández agrega que están ordenando las calles, porque la municipalidad no tiene interés en mejorar la situación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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