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| Básicos. Carla Estéfany López,
de la Escuela Antonio Najarro, utiliza uno de los ejemplares habituales.
Foto EDH |
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Mientras los docentes de las escuelas públicas son llamados con
insistencia para aplicar los nuevos métodos y tecnologías
para la enseñanza, la realidad apunta que muchos tienen limitantes
que no los favorecen para cumplir esa petición como la falta de
textos modernos.
Ya es tiempo que los actualicen, advirtió Alex Villafuerte,
director del centro Escolar Joaquín Rodezno, al referirse a los
libros de La Colección Cipotes, que se introdujeron
en las aulas en la pasada reforma educativa.
Me parece importante (el cambio) porque la realidad social está
cambiante y, sobre todo, la educación que está ceñida
por la ciencia, el arte y la cultura, sostuvo.
Sabedora de la situación, la ministra de Educación, Darlyn
Meza, informó que en este momento gestionando un préstamo
con el Banco Interamericano para incorporar la reedición de los
textos oficiales con un nuevo enfoque, en las cuatro asignaturas básicas.
Como mínimo en los de primero a sexto grado, para garantizar
coherencia con el nuevo modelo sobre competencias, indicó.
Estima que se invertirán ocho millones de dólares para unos
cuatro millones de libros de texto, pero en este momento están
revisando el tema de la licitación. Esperamos tener libros
de texto nuevos en las aulas en el año 2007, aseguró
la funcionaria.
Otro docente, Ivón Urquilla, del Centro Escolar Bosques del Río,
en Soyapango, externó que los cambios curriculares deben ir aparejados
con modificaciones en los textos escolares.
Más de un maestro se queja de que en su institución son
insuficientes y que, además, los contenidos no están desarrollados
en el orden que llevan los programas de estudio, lo que motiva a usar
libros que se venden en el mercado.
Sin embargo, el profesor Carlos Alberto Saz, de la Academia de la Lengua
en El Salvador, advierte que los profesores y padres deben tener cuidado
con esos apoyos extras porque, en algunos casos, son libros que
contienen redacción indebida, errores de ortografía, de
sintaxis, abuso de mayúsculas y están mal impresos.
Saz explica que, con las nuevas normas académicas, los libros de
la Colección Cipotes también deben ser sujetos de revisión.

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