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Matan a testigo de doble crimen

Investigación. Las autoridades de la policía dijeron que, al parecer, la víctima sabía quiénes se llevaron a sus amigas.


Publicada 21 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Hallazgo. El cuerpo de Glenda Flores es identificado. Foto: EDH

Sayda Martínez/ Óscar Iraheta
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


El saber las identidades de los mareros que se llevaron a sus dos amigas para asesinarlas le costó la vida a Glenda Jasmín Flores Guevara, de 13 años, en Ilopango, dijeron sus familiares.

El cadáver de Flores Guevara fue encontrado la tarde del viernes en una barranca de la Residencial Vista al Lago.

Sus dos amigas fueron halladas sin vida minutos después en un terreno del cantón El Sauce, en las riberas del Lago de Ilopango, en el municipio de San Martín.

Según la policía, el homicidio de Wendy Vanessa López Mijango y de Xiomara Beatriz Lemus, ambas de 17 años, se cometió la noche del lunes.

Por el avanzado grado de descomposición que tenían los cuerpos, en un primer momento las autoridades dijeron que se trataba de un hombre y una mujer.

Después se comprobó que eran dos mujeres adolescentes.

Hipótesis policial


Las autoridades comprobaron que las tres víctimas eran amigas y que solían salir de paseo.
Los investigadores sostienen que Flores Guevara presenció cuando su amigas fueron privadas de libertad por un grupo de pandilleros de la Mara Salvatrucha.

Fue por esa razón que la asesinaron tres días después del doble crimen, detallaron las fuentes.

Indicaron que el motivo de lo homicidios podría ser por la traición a las pandillas, es decir que frecuentaban a mareros de la 18 y MS.

Familiares de la menor explicaron que la tarde del jueves Flores Guevara salió de la casa de un pariente al que le ayudaba en oficios domésticos. Desde entonces no supieron de ella.

Algunos vecinos expresaron que la adolescente frecuentaba a varios amigos pandilleros, aunque su madre aseguró que nunca supo de esas relaciones, y afirmó que su hija no pertenecía a ningún grupo.

La menor fue asesinada de varias lesiones de arma blanca en el cuello y abdomen. Su cabeza estaba cubierta con una bolsa negra amarrada con varios cables eléctricos.

Amigos de las víctimas dijeron que López Mijango cursaba octavo grado en la Escuela Agustín Linares, de Soyapango, en el turno de la noche, mientras que Flores Guevara había abandonado sus estudios en los últimos meses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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