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| Labor. En ese tiempo nunca ha necesitado una
transfusión. Foto EDH |
Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Las placas y recuerdos de su trabajo altruista apenas caben en las paredes
de su hogar. Ayer, Ana Cristabel de Herrera, de 54 años, recibió
un nuevo reconocimiento al haber donado sangre en 111 ocasiones al banco
de sangre de la Cruz Roja Salvadoreña.
La señora dice que nunca ha necesitado una transfusión de
sangre.
No obstante, la desesperación de una vecina de la Colonia La Chacra
hizo que, hace 23 años, De Herrera dejara que una aguja atravesara
su brazo por primera vez para convertirse en donante.
Lo hice, porque, como mi esposo trabaja en la Cruz Roja, y al verlo
a él lo que hace por la demás gente, pues decidí
que yo podía colaborar también donando mi sangre, que es
algo tan preciado para uno, comenta la humilde mujer, que mantiene
a su familia de lavar y planchar ajeno.
Tanta fue la satisfacción que le provocó la ayuda desinteresada
que De Herrera se convirtió en una cliente asidua de
la institución.
Pasé como tres años que iba a donar cada dos meses,
pero los doctores me recomendaron que mejor lo hiciera cada tres meses
y así me he quedado, apuntó la señora.
Este mes le tocaba hacer su donación 112, pero sus defensas están
bajas por la presión de tener a un hijo hospitalizado desde hace
unas semanas. Yo espero poder llegar a donar sangre hasta los 60
años, si Dios me da fuerzas, explica.

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