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Eduardo López
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Existen más de 300 carwash en el área metropolitana de San
Salvador, los que dejan de aportar alrededor de un mil 800 dólares
anuales a la comuna.
La semana pasada, el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) salió
a la caza de los moradores e identificó que en las colonias Flor
Blanca, Centroamérica y en el Centro Urbano Buenos Aires, ninguno
de estos comercios tiene el permiso de la comuna.
Además, no cuentan con la autorización de calificación
del lugar que otorga la Oficina de Planificación del Área
Metropolitana de San Salvador (OPAMSS).
Francisco López, comandante del CAM, calificó de ilícitos
los 32 centros de lavado ubicados en la zona, los cuales tienen 30 días
para cumplir con los requisitos para evitar ser clausurados.
López señaló que todos éstos obstruyen el
paso peatonal y vehicular. Además, derraman productos químicos
jabonosos en la acera, porque no tienen un sistema adecuado de drenaje.
Raymundo Rodríguez, abogado, explica que el CAM es una organización
cuya existencia jurídica no está muy definida.
Por eso no tiene la facultad para irrumpir en un negocio, si no es autorizado
por un abogado y apoyado por la Policía Nacional Civil y la Fiscalía
General de la República.
Rodríguez explica que un negocio ilegal es aquel que se dedica
a la compra y venta de productos prohibidos por el Estado.
Negocios irregulares, son los que no tienen sus papeles en orden y son
abiertos sin permiso del municipio.
Pedro Rosales, asesor tributario de la alcaldía, manifiesta que
desde que fue creada la Ley de la OPAMSS en 1996, no reciben ninguna solicitud
para inscribir un nuevo lugar de limpieza de vehículos.
Rosales reiteró que por eso la comuna ha decidido tratar de establecer
un orden en el área.
El Ministerio de Hacienda indica que aparentemente todos estos negocios
están inscritos.
Estos deben entregar a sus clientes una factura, que podría ser
empleada para reclamos o denuncias por daños en los vehículos.
Iván G., conductor, dice que en cinco ocasiones que llevó
su carro a lavar en distintos lugares de la capital, resultó con
daños en su propiedad por alrededor de 241 dólares, sin
que nadie se hiciera responsable.

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