|
 |
| Una de las tantas víctimas. Un jefe policial
fue asesinado recientemente de unos 40 disparos el mismo día
en que asumió el cargo. Foto: EdhThe
New YorkTimes |
Jay Root
LAREDO, Texas
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Durante años, se ha promovido a estas ciudades gemelas
de mucho movimiento como los dos Laredos. Ahora, mientras la violencia
relacionada con las drogas se derrama al otro lado del río Bravo
y los turistas corren a ponerse a salvo, los funcionarios del lado estadounidense
desearían que su lema pegajoso no fuera tan cierto.
El mismo día de la semana pasada en el que mataron a balazos al
jefe de la policía de Nuevo Laredo, México, tras haber estado
sólo seis horas en el empleo, altos funcionarios están relacionando
dos asesinatos al estilo del hampa en Laredo con la violencia cada vez
mayor entre dos cárteles del narcotráfico de guerra en Nuevo
Laredo.
El miércoles por la noche, los agentes federales mexicanos seguían
patrullando las calles de la ciudad tras haber detenido a cientos de policías
municipales por presuntos vínculos con los narcotraficantes.
Nací y crecí en Laredo, comentó Rick
Flores, alguacil del condado de Webb, quien patrulla 80 millas de territorio
a lo largo del río Bravo. Nunca antes en mi vida había
visto nada como esto.
Incluso la alcaldesa de Laredo, Betty Flores (ningún parentesco
entre los dos) está a punto de tocar el botón para casos
de pánico.
Con la policía local en máxima alerta, sostiene que la situación
está fuera de control y está solicitando al gobernador Rick
Perry ayuda financiera para combatir el crimen que viene del otro lado
de la frontera y está llegando a su ciudad de 375 habitantes.
La alcaldesa Flores quiere ayuda estatal para comprar equipo de comunicaciones
y helicópteros que ayuden a atrapar sospechosos.
Kathy Walt, portavoz de Perry, manifestó que se está acelerando
la solicitud de Laredo de una subvención de 1.2 millones de dólares
para adquirir equipo de comunicaciones.
También expresó que el miércoles, Perry pidió
al Departamento de Seguridad Pública de Texas que prosiguiera
a incrementar la presencia de agentes estatales en Laredo.
Van a tener sus propios helicópteros, manifestó
Walt.
La alcaldesa mencionó varios incidentes indirectamente relacionados
a la violencia. En un caso reciente, la policía mexicana persiguió
a un sospechoso dentro de las instalaciones fronterizas estadounidenses
en Laredo.
Más preocupantes para las autoridades de Laredo son los dos asesinatos
estilo hampa que ocurrieron el mismo día en que el jefe de la policía
de Nuevo Laredo, Alejandro Domínguez, fue acribillado con docenas
de balas al otro lado de la frontera.
Líderes
Al jefe lo mataron unas cuantas horas después de haber asumido
un cargo que nadie más quiso.
Ambos homicidios del lado estadounidense ocurrieron a plena luz del día
del 8 de junio, y tanto los sospechosos como las víctimas tenían
vínculos con el narcotráfico, afirmaron funcionarios.
En uno de los incidentes, a un sujeto de 24 años, quien llevaba
una credencial de la policía municipal de Nuevo Laredo, le dispararon
repetidas veces en una intersección de Laredo, informó el
vocero de la policía de esa ciudad, Juan Rivera.
En otro incidente, un hombre de 29 años, con lo que Rivera llamó
antecedentes extensos de narcotráfico y violencia,
fue a una distribuidora Mercedes Benz a recoger su coche. Recibió
una llamada telefónica en la distribuidora y le manifestaron que
alguien lo quería ver afuera.
Cuando salió, dos criminales lo mataron a tiros y se fueron en
un coche. El carro fue recuperado, pero la policía todavía
está buscando a los asesinos.
La policía local detalló cautelosamente que los vínculos
con el narcotráfico mexicano no son definitivos, pero no pueden
ser descartados. Otras personas en Laredo sostienen que es tiempo de reconocer
que la violencia, como una enfermedad contagiosa, no se detiene en la
frontera ni sólo se aplica a las personas que viven en México.
En lo que se considera producto de la violencia relacionada al narcotráfico,
han secuestrado a 37 ciudadanos estadounidenses en Nuevo Laredo desde
agosto. Trece siguen desaparecidos y dos están muertos, según
la oficina de la FBI en San Antonio.
Ha empeorado tanto la situación que el Departamento de Estado estadounidense
emitió en abril una alerta de viaje en la que advierte de un deterioro
en la seguridad pública a lo largo de la frontera.
Lo que exacerba la violencia que se está propagando es la guerra
sangrienta entre dos cárteles de la droga, la alianza de la costa
del Pacífico con sede en Sinaloa y el Cártel del Golfo con
sede en Matamoros.
Funcionarios federales dicen que la guerra comenzó después
de que el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán
escapó de la prisión hace cuatro años. En los últimos
meses, sus esfuerzos por hacerse con el control del centro de transporte
del sur de Texas, quitándoselo al Cártel del Golfo, ha generado
un estallido de violencia relacionada a las drogas en México, donde
han asesinado a más de 500 personas este año, según
informes publicados. La mayoría de las muertes ha ocurrido en los
estados mexicanos que tienen frontera con Texas.
Tan sólo en Nuevo Laredo, han matado a más de 60 personas,
incluidas dos más en la madrugada del martes de la semana pasada,
aun cuando los oficiales federales patrullaban la ciudad de más
de 500,000 habitantes en un intento por restaurar el orden.

|