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Paleta, colores para el cabello

Los tintes son la solución para lograr el tan deseado cambio. El único inconveniente es que siempre reaparecen las molestas raíces

 

Publicada 21 de junio 2005, El Diario de Hoy


Linda Dyett
The New York Times
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com


El grupo de súper rubias de Hollywood: Renée Zellweger, Charlize Theron, Gwyneth Paltrow, Reese Witherspoon, Christina Aguilera y Jennifer Aniston cambiaron su imagen a trigueñas, y de nuevo a rubias.

¿Combatían la fatiga de la imagen? Sin importar los motivos, son prueba de que el color del cabello representa un rápido cambio de estilo y un accesorio de la belleza.

Carol Hamilton, presidenta de L’Oreal París, que es uno de los gigantes, junto con Clairol, del negocio de la coloración, afirma que el objetivo es lograr que el color del cabello sea “tan fácil de aplicar como el lápiz labial”.

Doble oportunidad

Intentando ir más allá, un creciente número de féminas se ha convertido en lo que la industria llama “dualistas”: van a un profesional para
establecer el color general
y aplicarse resaltados, pero mantienen ese tono o uno muy aproximado en casa.
Clairol estima que el 10% de quienes usan tintes de
farmacia practican esto.
Las coloristas no tienen el hábito de ofrecer a sus clientas una dotación de su fórmula para llevar a casa.

La industria gana más de 9,000 millones de dólares en todo el mundo en la venta de tintes de uso doméstico, y entre 1,800 y 2,500 millones en salones de belleza.

No sólo las mujeres de edad mediana los usan, también un creciente número de adolescentes, pre-adolescentes, mayores y hombres de todas las edades.

Las empresas clasifican a los consumidores en dos maneras. La primera distingue a quienes buscan cubrir el gris de aquellos que cambian el color de su cabello.

Las segunda apunta a quienes se tiñen en casa, a un costo promedio de siete a diez dólares por un estuche de color, y los que acuden con profesionales, que cobran desde 20 hasta 375 dólares. Clairol, una división de Procter & Gamble, afirma que los consumidores que usan tintes en el hogar superan a quienes acuden a los salones por dos a uno.

Renovaciones

La nueva generación de tintes, como las más recientes bases de maquillaje que reflejan la luz, está formulada con un brillante color que crea la ilusión de translucidez. Se enfatiza tanto un lustre sedoso como una sombra específica.

Los originales colores –con nombres evocativos como remolino de caramelo y almendras y crema, de Garnier y L’Oreal– ofrecen una atracción romántica. Y hay ciertos ingredientes que tienen el papel de atraer al consumidor; así, los de la compañía Estee Lauder contienen populares ingredientes cosméticos como sábila y té verde.

Los profesionales, por su parte, tienen sus propias paletas para escoger. Los especialistas se apresuran a citar los rojos vibrantes que han surgido.

Se dice que Wella, un gigante mundial de los tintes, los crea con moléculas de pigmentos que causan que tales rojos destaquen de manera especial.

Otra forma de color al gusto es el resaltado, una de las tendencias más importante de todas, que puede llegar a costar de 45 a 500 dólares y con especial atractivo para las trigueñas.

Mientras esta técnica se hace popular, las compañías crearon estuches de coloración más fáciles de usar. Herbal Essences High Lights, de Clairol, incluye su propio peine para aplicar. Hi-Light Styliste, de L’Oreal, tiene una varita y un cepillo para pinceladas finas y amplias, y Garnier Nutrisse Multi-Lights ofrece una fórmula supuestamente extra fina.

Teñirse el cabello tiene una inevitable desventaja: las raíces, que pueden aparecer en tan sólo una semana. En esta temporada, se presentó una solución: El Retoque de Raíz Nice’n Easy de Clairol, una crema disponible en diez tonos.


Christina Aguilera es el típico caso de una mujer que cambia su apariencia según la temporada.

Hecho a la medida

La adaptación al gusto, una fuerza motriz en el maquillaje y el cuidado de la piel se ha convertido también en un mantra para el color del cabello. Siempre es una línea de tintes matizados al gusto, diluye las distinciones entre el color aplicado en casa y el profesional.

Funciona de la siguiente manera: 28 pigmentos de Sempre son almacenados en una computadora que recuerda un cajero automático. La máquina le hace preguntas a la clienta sobre el color y la textura actuales de su cabello, su porcentaje de gris y el tono deseado.

Después de procesar las respuestas, responde hasta con 16 opciones adecuadas de entre miles de posibilidades.

Una vez que la clienta toma su decisión, la máquina suministra una botella de tinte. Luego, una asesora de belleza, quien opera la máquina, la coloca en una caja de cartón, preparada con tinta, guantes y acondicionador.

El Sistema Sempre, importado de Alemania por HCD Retail, es probado en el mercado en varias cadenas de farmacias en Estados Unidos y Canadá.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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