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| Inspección. Policías revisan la
escena de un homicidio. Foto: EDH |
Marlon
Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El domingo hubo dos homicidios en el departamento. Uno ocurrió
en San Julián y otro en Nahulingo.
Las autoridades informan que en el segundo municipio fue ultimado a balazos
Nicolás Jerónimo González, de 23 años.
Le atacaron desconocidos pasado el mediodía, cuando esperaba un
autobús en el barrio El Calvario, de la localidad.
Miembros de la Policía Nacional Civil presumen que el González
pertenecía a la Mara 18 y que fue agredido por grupos de pandilleros
rivales.
Pero no detallan en qué se basan para mantener su teoría.
Doble luto
A las 11:00 de la noche del domingo se realizaba una velación en
el cantón Salitrillo, de San Julián. Era de una persona
que pereció por causas naturales.
El pesar de los dolientes se convirtió en alarma cuando se escucharon
varias detonaciones de arma de fuego.
Nadie se percató de quién había disparado, pero en
el sitio murió Ricardo Alfonso Guzmán, de 60 años,
tras recibir varios balazos.
El sexagenario era un agricultor, y las autoridades presumen que el ataque
no iba dirigido contra él.
Sin mayores detalles, los agentes expresan que los homicidios tienden
a elevarse los fines de semana y consideran que se debe al incremento
de actividad en bares, discotecas, casas de citas y otros lugares.
Sin embargo, ninguno de los dos crímenes descritos ocurrió
en uno de los lugares mencionados ni los asesinados estaban ebrios o drogados.
Muchos ciudadanos claman por acciones efectivas para reducir la violencia,
a cambio de presunciones en cada muerte.

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