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Palabras
Un día en el infierno

Ayer volví como de un día cualquiera. Volví de la urbe perdida. Como suelo volver cada vez que la vida me olvida o me convierte en día pasado, en lluvia sin volver.

Publicada 21 de junio 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Pude tal vez regresar desde una estrella, desde un sueño o desde un planeta feliz de la galaxia. Pero en vez de tornar de un vuelo hermoso como las gaviotas del inmenso mar, volví desde la ciudad olvidada.

Volví de buscar un amigo perdido en el infierno. Porque es en este plano material, el infra-mundo, donde está el cielo y el infierno, la gloria y el fracaso, el odio y el amor, la vida y la muerte de las ilusiones...

Unos venimos —según las tradiciones sáncritas— a habitar el infierno o a conquistar el cielo. Unos, a vivir y otros, a morir, éstos, a quemarse en las llamas de su “karma” o destino, mientras los otros a habitar el planeta feliz de las nebulosas.

Como no apareciera en ninguna parte mi amigo tuve que ir a la morgue nacional. Me mostraron las fotos de los últimos asesinados.

Tomé en mis manos los expedientes y les vi a ellos, los silenciosos corderos del crimen. Uno era un viejo sin día del padre, sin flor y sin sueños, con una expresión macabra como lo es la tristeza de toda una vida en un solo instante.

Los otros eran dos mujeres, una de catorce y otra de quince años. No digo niñas, porque en sus rostros bellos ya no había inocencia.

Estaba su gesto golpeado y su cuerpo lacerado. Me dio tristeza vivir en el reino más cruel del universo. “Ninguno de ellos es él”, les dije. El desaparecido tenía el mismo rostro de un sueño en las estrellas, no esa expresión de alguien que nunca lo pudo alcanzar.

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a Día

“Parque Taiwán”

La presencia taiwanesa tanto en El Salvador como en Centro-América, se marca por su notable generosidad, el interés en contribuir al desarrollo, la visión para capacitar y la voluntad de caminar juntos hacia el porvenir.

En ese espíritu es que se lanza un nuevo proyecto, el “Parque Taiwán”, que será un formidable conjunto de empresas, centros de procesamiento, con el consiguiente soporte de formación humana.

El parque no sólo se va a constituir en un nuevo polo de desarrollo ubicado en la zona occidental del territorio salvadoreño, sino que potenciará un mayor comercio con Estados Unidos.


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