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La nota del día
Ha sido heroico llegar hasta aquí

El milagro es que estemos como estamos, no acabados como los nicaragüenses o los cubanos, donde efectivamente triunfó “la revolución”.

Publicada 21 de junio 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

No es suficiente “firmar la paz” para que un país se recupere de la destrucción material, institucional y moral que deja una guerra.

Aunque han pasado 14 años desde los acuerdos de Chapultepec, nos tomará una o dos generaciones recuperarnos de los horrores y los desquiciamientos sufridos en una década de locura y violencia.

Tampoco han sido tiempos fáciles. El país ha tenido que pagar los costos de la reconstrucción, el costo invisible pero muy real de poner en pie una medida de institucionalidad, el precio de incorporar a una parte de la guerrilla a la vida en democracia, más el alto costo de seguir batallando contra la otra parte de la guerrilla, la que mentalmente sigue en las cavernas de la historia.

A esto hay que agregar dos terremotos, los efectos de un huracán, un desplome financiero mundial, las extorsiones de la OPEP con las exorbitantes alzas en los precios del petróleo y la caída de los precios del café, más el desquiciamiento causado por las guerras del Medio Oriente, los efectos del 11 de septiembre y el lanzamiento de la ofensiva terrorista contra la civilización.

El comentario lo hacemos pensando en algunas de las ideas expuestas últimamente por nuestro colaborador Joaquín Villalobos, como por la inquietud o desconcierto que agita a muchos salvadoreños. En términos generales, lo logrado es mucho más positivo que lo que se padece o los desaciertos; vemos el vaso medio lleno, no medio vacío.

En verdad, quisiéramos que las maquilas pasaran de confecciones simples. Pero antes de la guerra tuvimos maquila electrónica, fabricación de componentes de alta tecnología y una muy prometedora posibilidad de llegar antes que otros a la Edad del Conocimiento.

Pero la guerra “de liberación” dio al traste con todo eso, como el régimen demencial de Duarte hundió a la agricultura, quebró el sistema financiero, arruinó a muchísimas empresas y generó una crisis que no acabamos de superar. Fue hasta este año que recuperamos el nivel de ingreso personal que tuvimos en 1978; de no haber sido por la guerra y las reformas, El Salvador estaría en el primer mundo.

China roja: socialismo al basurero

El milagro es que estemos como estamos, no acabados como los nicaragüenses o los cubanos, donde efectivamente triunfó “la revolución”. Hay que considerar otro factor que desestabiliza y que potencialmente podría llevarnos al desastre: la permanente prédica de pesimismo, la constante venta de la idea de que “cada vez los ricos son más ricos y los pobres más pobres”, la tesis de Marx en Das Kapital y lo que repiten sin descanso los comunistas criollos. Inclusive en un programa de TV12, el entrevistador dijo “el país no crece” y el entrevistado lo corrigió: “El país crece, aunque no en la medida que todos quisiéramos, pero crece”. El mensaje fue: “Deje usted de confundir a su audiencia e infórmese mejor”.

En una ocasión Winston Churchill dijo que la democracia era un sistema pésimo pero el mejor de todos los imaginables. Nosotros diremos que la economía de mercado, el liberalismo y la globalización son esquemas muy defectuosos, pero los mejores de todos los que se presentan al mundo.

Tan así que los chinos comunistas siguen de comunistas en lo político pero para trabajar han tirado el socialismo al basurero.


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