elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Dos potencias se saludan

Alemania y Argentina, ya clasificadas, juegan hoy en Núremberg. A los locales les basta el empate para ser primeros del Grupo A

Publicada 21 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Relajados. José Pekerman y los seleccionados argentinos confían en la historia para el juego de hoy contra Alemania. Los teutones llevan cinco años sin ganarle a un campeón mundial. Foto: EDH


El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Todavía hay más turistas que aficionados en las calles de la bellísima Núremberg, pero el ambiente futbolístico de a poco se empieza a palpar en los bares y los mercados.

La gente ya habla del partido, opina, debate. Y al margen de que las conclusiones son muy distintas, el punto en común de todos es que hoy tienen que ganar, sea como sea, a Argentina.

El orgullo de la selección teutona está herido, en la era Klinsmann han perdido un solo juego, pero la mayoría de las victorias ha sido contra rivales descafeinados, de esas que no se celebran con demasiado entusiasmo.

Hay un dato estadístico que condena a Alemania: hace cinco años que no le puede ganar a una de las seis selecciones que han sido campeonas del mundo. La última vez, que coincidió con el adiós del estadio de Wembley, venció por 1-0 a Inglaterra, en 2000.

En ese sentido, Argentina no es el mejor rival, ya que en los enfrentamientos directos le lleva ventaja. De las 15 veces que se enfrentaron, siete fueron para los gauchos, con cinco victorias teutonas y tres empates. La última vez fue este año, en Dusseldorf, cuando igualaron 2-2, con dos goles de Hernán Crespo.

A los alemanes les basta el empate para ganar su grupo, pero desde los periódicos y las radios les han metido presión para que no sólo salgan a ganar, sino que ganen. Y, si se puede, que convenzan, algo que no hicieron en el 4-3 con Australia ni mucho menos en el 3-0 con Túnez.

Pero la expectativa está a tal punto que no quedan entradas para el juego en el Frankstadion y muchos bares y pubs de la ciudad han puesto rótulos para ver el encuentro en pantalla gigante, con ofertas de cerveza incluida.

Hay un detalle que nadie tenía en cuenta: se suponía que el que obtuviera el primer del Grupo A enfrentaría el rival más débil del B, que ahora todo hace pensar que será Brasil, que cayó sorpresivamente ante México.

El problema de ganar

Por lo tanto, el premio (o castigo, depende de cómo se lo mire) para el ganador será medirse ante el campeón mundial en semifinales. También eso es una cuestión de orgullo.

Lo explica Orsis, un inmigrante que llegó desde Bangladesh hace 21 años y ya se siente más alemán que Beckenbauer. “Si es Brasil, que sea… Le tendremos que ganar, ¿o acaso no le ganaron los mexicanos?”, contó el hombre, quien se gana la vida en una panadería.

En el búnker argentino, el pensamiento es similar al del panadero. Y si bien es imposible empezar a hacer cuentas, es obvio que si pudieran evitarían chocar contra Brasil, pero nadie se atreve a confesarlo abiertamente. “Nuestra meta es ganar el grupo. No andamos eligiendo rivales”, aseguró Juan Pablo Sorín, capitán argentino.

Javier Zanetti se puso diplomático: “Es mentira que dependan sólo de Ballack, tienen muchas otras variantes”.

Si dependieran de Ballack, Alemania estaría en problemas, ya que el volante del Bayern Múnich es uno de los tres jugadores locales amonestados —los otros son Robert Huth y Bastian Schweinsteiger— y de recibir otra se quedaría afuera de la semifinal.

La práctica de ayer la dirigió Joachim Loew, el colaborador que siempre está al lado del entrenador y al que las malas lenguas dicen que es el verdadero técnico, que Klinsmann y Bierhoff sólo ponen la cara, ya que ninguno de los dos tienen la experiencia ni el conocimiento necesario para el cargo. Eso sí, son rubios, altos, elegantes y famosos, y eso cuenta para la imagen…

La novedad más importante del equipo de Loew —perdón, de Klismann— es que volverá a cambiar de portero. No será ni Oliver Kahn ni Jens Lehmann. Ahora será el turno de Timo Hildebrend, del Stuttgart, quien hoy tendrá la oportunidad de mostrar sus condiciones.

Por el lado argentino no vislumbran grandes cambios y todo hace pensar que ingresarían casi los mismos 11 que iniciaron ante Australia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW