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“El último líder fui yo”

Leonel Cárcamo Batres, técnico de Firpo, reconoció que su equipo carece de un guía, pero exalta la voluntad y el profesionalismo de sus jugadores

Publicada 21 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Trabajo. Leonel Cárcamo prepara el arsenal de Firpo para pelear por el campeonato. Foto: EDH


Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Se confesó un fiel admirador del trabajo que ha realizado el holandés Frank Rijkaard en el Barcelona español y de Alberto Castillo, el entrenador de FAS, su rival en la final del domingo. Leonel Cárcamo Batres tendrá, dentro de cinco días, la oportunidad de darle la novena corona al cuadro usuluteco, ese es uno de sus sueños. Quiere levantar la corona para abrir, según dice, espacios para los entrenadores nacionales.

“MI PRIMERA ESCUELA”
La responsabilidad de Leonel no sólo se enmarca en dirigir desde el banquillo a los manudos. Combina también su tiempo en preparar a la Selección masculina de fútbol de la UCA. “La Universidad me abrió las puertas en enero de 2004. Ya cumplí año y seis meses de estar con el cargo de entrenador. Sin duda, siempre recordaré que fue mi primera escuela”. Para Cárcamo Batres, aprovechó esta oportunidad, ya que en Firpo llevaba tres años como auxiliar técnico. El timonel pampero entrena con los universitarios tres días a la semana de 12:00 m. a 2:00 p.m. Y después se incorpora a las prácticas del conjunto usuluteco. “Es un sacrificio, pero vale la pena”, aseveró.

Es tu primera final como técnico, ¿Cómo te sientes?
Contento. Creo que he comenzado con buen pie. Hay que reconocer que los técnicos se manejan con base en resultados. Y si el equipo está bien, no ha sido por méritos propios, sino porque Dios ha estado con nosotros.

¿Te esperabas estar en esta situación en tu debut como técnico principal?
Para nada. Aunque sí pensaba llegar a ser entrenador y buscar algún día una corona.

¿Lo consideras prematuro?
Si partes de que el equipo no marchaba bien, y que los rivales que había que derrotar se ubicaban mejor en la tabla, era casi improbable que Firpo disputara una final.

¿Entonces qué pasó?

Me parece que es un sueño. Hay créditos de los jugadores que han respondido en los momentos más críticos.

Cuando tomaste el equipo, ¿qué te encomendó la dirigencia?
Al ver la situación adversa no creían en lo que el equipo podía hacer. Me aventuro en asegurar que hasta habían perdido la fe.

¿Por qué?

No recuerdo las frases, pero noté que el objetivo era buscar cómo salir del problema. Fui honesto en asegurar que no prometía un cambio radical. No podía mentirles. Me sinceré y les dije que en lugar de promesas garantizaba trabajo. Nada más.
Pero obtuviste mucho más que eso
Soy de la idea que en todo debes ser profesional. Lo fui como jugador y mi deseo siempre fue destacar en mi carrera como entrenador.

¿Cómo surgió la idea de ser técnico?

Desde que era jugador. Fue una locura en la que siempre creí. Sabía que no era nada fácil, porque en nuestro medio es difícil que la gente crea en uno como nacional.

¿Los dirigentes no dan mucho crédito a los nacionales?

No. He tenido ex compañeros que han sido exitosos en sus carreras, pero no como técnicos.

¿Como quiénes?
Jaime Rodríguez tuvo su oportunidad en Alianza y en San Salvador, pero no se le dieron las cosas. El “Lagarto” Ulloa lleva años en Metapán, pero no llega a ser el principal. En Águila nunca le dieron la oportunidad a Raúl García. En Limeño, Omar Sevilla pasa por lo mismo. Y qué decir de Balboa, con Robles. La desventaja de no ascender como técnico es que nunca puedes demostrar tu capacidad. Y por eso los equipos apuestan a los extranjeros.

¿Fue tu caso?
Yo pasé cuatro años. Comencé a mediados de 2001 con Milos Miljanic.

Pero esa experiencia deja frutos, ¿a quién consideras tu modelo?
A Miljanic, porque trabajaba como Milovan D’joric.
Ellos tenían su propia forma de dirigir, pero ¿y la tuya?
Sencillo. Me gusta que el jugador entienda y que se sienta bien. Busco que el jugador sea humilde y que acate las indicaciones. Les inculco la visión de mirar hacia adelante, que no se confíen, y que cada domingo crean que tienen que superar una nueva historia.

¿Te consideras un entrenador innovador o autoritario?

No sé si es autoritario o flexible. En mi primera charla les enseñé que Dios estableció los límites. Fuera de los entrenos pueden contar conmigo, menos en préstamo de dinero porque no tengo. Pero ya en la cancha me gusta la disciplina y el respeto hacia el trabajo.

De los técnicos actuales, ¿con quién te identificas?
Frank Rijkaard, del Barcelona, que levantó un equipo que no encontraba la fórmula. En Firpo he hecho algo similar.

Y del fútbol local, ¿quién?
La “Chochera”, quien ha demostrado capacidad de integrar un equipo como FAS. Y su filosofía es digna de imitar. Con Firpo sé que tendré que aprender para ganarme la confianza. Sueño con un proceso de largo plazo, no corto.

Cuando te refieres a un proceso, ¿Firpo lo ha tenido alguna vez?
Firpo quiso apostar por Julio Escobar. Fue de los más exitosos al ganar cuatro títulos. Pero no creo que eso haya sido un proceso porque su trabajo se interrumpió cuando desfilaron Kiril, Masnick… El grupo con el que compartí camerinos era bueno y con Escobar nos identificamos, pero un proceso nunca lo conocí.

¿Cuál es, a tu criterio, tu aporte al equipo en este tiempo que has dirigido?

El trabajo. He recomendado afinar detalles a jugadores como “Chepe” y “Black”. Por ejemplo, el “Pega” Dubón tiene problemas de peso.

¿Has tenido problemas por eso?

No. Pero les estoy enseñando humildad para que nadie se crea titular. Porque en el Firpo de antes, jugaron grandes como la “Churita” Gámez, “Kiko” Henríquez, “Carlanga” Rivera, “Flaco” Estrada, “Recluta” Portillo, Güelmo, Fernando De Moura, Raúl Toro, Cienfuegos, Raúl Díaz Arce, etc, si no estaban en forma tenían que banquear. Díaz Arce, cuando firmó para Firpo, tuvo que esperar su turno. Trigueros también fue suplente en un par de veces, y nunca se quejó. Al contrario, animaba al que tomaba su lugar para que lo hiciera bien, pues había el sentimiento de grupo.

¿Y ahora? ¿Crees que hay un líder, así como lo eras tú, o Raúl Toro, Carlos Rivera o Trigueros en aquel tiempo?

Creo que el equipo no tiene líder. Falta esa persona. Y la única forma de encontrarlo es con trabajo. Porque un guía no es sólo aquel que habla cuando el dirigente le pide su opinión, sino el que maneja los hilos del equipo en circunstancias difíciles. En el club hay jóvenes con mucho futuro, pero que son callados al mismo tiempo. Les falta soltura.

Entonces, ¿quién fue el último líder en Firpo?
Yo (ríe). Yo fui el último líder de Firpo. Santos Cabrera venía despuntando bien, pero su lesión y su posterior operación mermaron su trabajo.

¿Qué opinas de tu próximo rival en la final?

FAS es el más regular y el mejor de los últimos años. Siempre es un reto jugar contra ellos. Ellos tienen muy buenos jugadores, y todos pueden hacer daño. Pero nosotros tenemos nuestras armas.

¿Te imaginabas que FAS sería tu rival o le dabas algún crédito a Alianza?
FAS era más fuerte. Alianza la tenía más difícil por los cambios que ha implementado a última hora. Y FAS se crece cuando juega de local. Y la diferencia es que el marcador que obtuvo Alianza de local no era garantía para aguantarlo.

¿Qué recuerdas de una final FAS-Firpo?
Que les ganamos en dos campeonatos seguidos cuando yo aún vestía la camiseta. Pero ellos hicieron lo mismo con nosotros y nos derrotaron en dos ocasiones. La rivalidad con FAS es una guerra declarada.

¿Ves la final como un juego de ajedrez
Nunca he jugado ajedrez. Ni damas puedo jugar. Pero una final consiste en mover las piezas como creas que puedan funcionar. Arriesgar porque no hay mañana después de una final. Mantendré el equipo base porque las cosas han funcionado muy bien.

Cómo técnico, ¿crees que podrías llegar a la Selección?
Sí. Como técnico aspiro a dirigir lo más alto que pueda. Y una Selección ya es otro nivel. Con mucho respeto a todos los que se hacen cargo de la Azul, así como ellos tienen capacidad, los nacionales pueden hacerlo también. He integrado la Selección y algún día quisiera colaborar. Soy técnico joven, pero con aspiraciones.
De ganar la final, si los dirigentes de la Fesfut te propusieran como seleccionador, ¿aceptarías?

Lo pensaría.

¿Por qué?

Todo tiene su tiempo. A lo mejor no sería el mío. Pienso en seguirme capacitando. De momento me gustaría tomarme un tiempo, y terminar bien en Firpo. Esperaría más tiempo.

¿Tienes seguro tu puesto en Firpo para el próximo torneo?

Hemos hablado, pero no hemos tocado el tema del contrato. Pero sé que hay motivación en los dirigentes. No creo que haya problemas, antes quiero que en la final nos vaya bien. No es conveniente adelantar detalles. Es grande la posibilidad para que se me entregue el equipo para iniciar el Apertura 2005.

¿Qué opinas sobre el incidente en Alianza, donde Ángel Orellana, auxiliar de Paredes, fue despedido al no haberle contestado el celular a Padilla?
Los dirigentes tienen que mandar afuera y los técnicos en la cancha. Si quiere una explicación, con mucho gusto, pero después del juego. Aplaudo a Paredes. En un partido no se pueden dar explicaciones. Si se permite esto, es como darle lugar a que el amigo o el aficionado te diga a qué jugador quitar y a quién poner. En lugar de ayudarme, me confunde.

¿A ti te han llamado alguna vez en un partido?
No. Porque si de algo estoy consciente es que los dirigentes de Firpo son respetuosos y profesionales. Entienden que el que trabaja en la semana es el cuerpo técnico.

¿Qué te regalaron para el día del padre?
Mi hija un disco de Juan Luis Guerra y mi esposa un short, porque sabe que todos los días salgo a entrenar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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