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| Responsable. Leydín Franco, el día
que fue sentenciada a 30 años de prisión por participar
en el homicidio del pequeño. Foto EDH/archivo |
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El 17 de junio de 2004, Maycol Ticas, de cuatro años, apareció
muerto a la vera de la Carretera Panamericana hacia oriente. Ocho meses
más tarde una mujer era condenada por el infanticidio.
El caso Maycol, como se le conoció en el ámbito judicial,
es un caso fuera de serie por varias razones.
Primero porque según la familia del menor, se ha hecho justicia
a medias. Leydín Franco, la amante del padre del niño, fue
condenada a la pena máxima pero por coautoría en el crimen.
El otro responsable anda libre.
La sensación de impunidad está muy acendrada en la familia
de la víctima, pues tienen la impresión de que las autoridades
se han conformado con la condena de la coautora.
Fechas
clave del caso
La alarma social que causó el caso hizo que las autoridades
se afanaran por dar con los responsables. |
Hallazgo
17 DE JUNIO DE 2004
Maycol Ticas, de 4 años, es hallado muerto. Fue muerto a golpes
y por asfixia con tres bolsas plásticas. |
Capturas
18 de junio de 2004
Jimmy Ticas, padre de Maycol, y Leydín Franco son arrestados
por sospechas de su autoría en el infanticidio. |
Asesinato
9 diciembre 2004
Omar Rodríguez fue acribillado por desconocidos. La víctima
había testificado a favor de Leydín Franco. |
Condena
7 DE MARZO de 2005
Franco es condenada a 30 años de cárcel. Días
antes, Jimmy Ticas había sido declarado inocente. |
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Maycol
josé Ticas Clímaco
Víctima: Desapareció el 16 de junio de 2004. Un día
después fue
hallado muerto en el
kilómetro 52 de la
Carretera Panamericana.
Condena: Leydín Franco purga una condena de 30 años
por coautoría en el crimen del menor.
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Luego, el caso refleja lo valioso que es, según fiscales expertos
en homicidios, un procesamiento diligente de la escena del hecho.
La investigación contra Leydín Franco se fundamentó
en una huella dactilar que la policía halló en una de las
tres bolsas plásticas con las que el menor fue asfixiado.
La captura de la fémina, luego de testimonios que la acusaban como
la que había ordenado la extracción del pequeño de
la escuela donde estudiaba, facilitó la comparación de huellas.
Seis meses después, Omar Isaías Rodríguez López
fue acribillado por desconocidos.
La relación de este homicidio con el caso Maycol es que el hombre
era testigo de descargo en la investigación en la que el padre
del infante salió bien librado, pues al inicio, él también
fue arrestado como sospechoso.
Sobre el asesinato de Rodríguez López, las autoridades dijeron
que estaba ligado a pandillas. Hasta el momento nada se ha aclarado.
Sin embargo, para María Franco, madre de la convicta, el joven
fue eliminado por haber testificado a favor de su hija.
Ligado o no al caso Maycol, Rodríguez López es el único
caso conocido de un testigo de descargo que es ultimado durante el proceso
judicial.
Es también un homicidio cuyos responsables permanecen a la sombra
de la impunidad.
Las cifras negras de la impunidad
Por variadas razones, muchos delitos no llegan a conocimiento de las
autoridades. Es lo que
en criminología llaman, la cifra negra del delito, aseguran expertos
en investigación.
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| Desconocidos. Muchos asesinados nunca llegan
a ser identificados. Foto EDH/archivo |
En El Salvador, los homicidios también tienen su cifra negra.
Las víctimas son aquellas personas que han desaparecido sin dejar
rastro.
Carlos N. un niño residente en Ilopango se pasó esperando
a su progenitor el pasado viernes 17, como lo hace desde hace 18 días,
para festejarlo en su día. Pero tendrá que seguir esperando.
Los parientes del desaparecido han hallado el carro que conducía
la víctima, pero de él ni rastro.
Su familia se resiste a pensar lo peor, pero la desesperanza de que esté
vivo ha cundido en el entorno más cercano a la familia del desaparecido.
Casos como el anterior son frecuentes como también lo es hallar
osamentas o cuerpos, que por su avanzado estado de putrefacción
no se sabe en qué circunstancias fallecieron.
La ausencia de investigaciones para identificar siquiera a quien corresponden
los restos hacen que se acreciente la impunidad en muertes, según
investigadores.
En esos casos la posibilidad de hallar a los responsables de un asesinato
es casi nula.
Según policías y fiscales es una práctica muy usual,
especialmente en entre las pandillas, quienes suelen sepultar clandestinamente
a sus víctimas máxime cuando estas son ajenas a esos grupos.
En esos casos, la investigación nunca pasa del acta de levantamiento
del cadáver.

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