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Con la justicia a medias

Aniversario. El 17 de junio de 2004 mataron a Maycol Ticas. Una mujer fue condenada como coautora del crimen. Demás responsables están libres. Un testigo del caso fue asesinado


Publicada 19 de junio 2005 , El Diario de Hoy

Responsable. Leydín Franco, el día que fue sentenciada a 30 años de prisión por participar en el homicidio del pequeño. Foto EDH/archivo



Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


El 17 de junio de 2004, Maycol Ticas, de cuatro años, apareció muerto a la vera de la Carretera Panamericana hacia oriente. Ocho meses más tarde una mujer era condenada por el infanticidio.

El caso Maycol, como se le conoció en el ámbito judicial, es un caso fuera de serie por varias razones.

Lea además
Homicidios crecen a la sombra de la impunidad
Descuido en la escena del delito, mal inicio en investigación de asesinatos

Primero porque según la familia del menor, se ha hecho justicia a medias. Leydín Franco, la amante del padre del niño, fue condenada a la pena máxima pero por coautoría en el crimen. El otro responsable anda libre.

La sensación de impunidad está muy acendrada en la familia de la víctima, pues tienen la impresión de que las autoridades se han conformado con la condena de la coautora.

Fechas clave del caso
La alarma social que causó el caso hizo que las autoridades se afanaran por dar con los responsables.
Hallazgo
17 DE JUNIO DE 2004
Maycol Ticas, de 4 años, es hallado muerto. Fue muerto a golpes y por asfixia con tres bolsas plásticas.
Capturas
18 de junio de 2004
Jimmy Ticas, padre de Maycol, y Leydín Franco son arrestados por sospechas de su autoría en el infanticidio.
Asesinato
9 diciembre 2004
Omar Rodríguez fue acribillado por desconocidos. La víctima había testificado a favor de Leydín Franco.
Condena
7 DE MARZO de 2005
Franco es condenada a 30 años de cárcel. Días antes, Jimmy Ticas había sido declarado inocente.

Maycol josé Ticas Clímaco
Víctima: Desapareció el 16 de junio de 2004. Un día después fue
hallado muerto en el
kilómetro 52 de la
Carretera Panamericana.
Condena: Leydín Franco purga una condena de 30 años por coautoría en el crimen del menor.

Luego, el caso refleja lo valioso que es, según fiscales expertos en homicidios, un procesamiento diligente de la escena del hecho.

La investigación contra Leydín Franco se fundamentó en una huella dactilar que la policía halló en una de las tres bolsas plásticas con las que el menor fue asfixiado.

La captura de la fémina, luego de testimonios que la acusaban como la que había ordenado la extracción del pequeño de la escuela donde estudiaba, facilitó la comparación de huellas.

Seis meses después, Omar Isaías Rodríguez López fue acribillado por desconocidos.

La relación de este homicidio con el caso Maycol es que el hombre era testigo de descargo en la investigación en la que el padre del infante salió bien librado, pues al inicio, él también fue arrestado como sospechoso.

Sobre el asesinato de Rodríguez López, las autoridades dijeron que estaba ligado a pandillas. Hasta el momento nada se ha aclarado.

Sin embargo, para María Franco, madre de la convicta, el joven fue eliminado por haber testificado a favor de su hija.

Ligado o no al caso Maycol, Rodríguez López es el único caso conocido de un testigo de descargo que es ultimado durante el proceso judicial.

Es también un homicidio cuyos responsables permanecen a la sombra de la impunidad.


 

Las cifras negras de la impunidad

Por variadas razones, muchos delitos no llegan a conocimiento de las autoridades. Es lo que
en criminología llaman, la cifra negra del delito, aseguran expertos en investigación.

Desconocidos. Muchos asesinados nunca llegan a ser identificados. Foto EDH/archivo

En El Salvador, los homicidios también tienen su cifra negra. Las víctimas son aquellas personas que han desaparecido sin dejar rastro.

Carlos N. un niño residente en Ilopango se pasó esperando a su progenitor el pasado viernes 17, como lo hace desde hace 18 días, para festejarlo en su día. Pero tendrá que seguir esperando.

Los parientes del desaparecido han hallado el carro que conducía la víctima, pero de él ni rastro.

Su familia se resiste a pensar lo peor, pero la desesperanza de que esté vivo ha cundido en el entorno más cercano a la familia del desaparecido.

Casos como el anterior son frecuentes como también lo es hallar osamentas o cuerpos, que por su avanzado estado de putrefacción no se sabe en qué circunstancias fallecieron.

La ausencia de investigaciones para identificar siquiera a quien corresponden los restos hacen que se acreciente la impunidad en muertes, según investigadores.

En esos casos la posibilidad de hallar a los responsables de un asesinato es casi nula.

Según policías y fiscales es una práctica muy usual, especialmente en entre las pandillas, quienes suelen sepultar clandestinamente a sus víctimas máxime cuando estas son ajenas a esos grupos.

En esos casos, la investigación nunca pasa del acta de levantamiento del cadáver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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